Martes, 11 de Mayo 2021

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Estacionamientos y calles vueltos bosques: votos económicos

Por: Juan Palomar

Estacionamientos y calles vueltos bosques: votos económicos

Estacionamientos y calles vueltos bosques: votos económicos

Resulta inexplicable que los políticos de toda laya no aprovechen inteligentemente la oportunidad de los árboles. Es una medida económica y muy rendidora (muy bien hecha, por supuesto). Mucho más, por ejemplo, que hacer caros programas de muy discutible “arte urbano”. Mucho más que cantidad de “soluciones” viales.

Es cierto que el ayuntamiento de Guadalajara lleva adelante, exitosamente, su programa de los cien parques. Pero se trata, loablemente, de componer lo que de suyo ya existía como espacio verde. Lo que más se ocupa es hacer nuevos espacios verdes. ¿Cómo?

Tomar metódicamente calle por calle, recurrir a EXTRA para la provisión de árboles y los trabajos respectivos, y convertir a las vialidades en verdadero parques lineales, con la participación y el involucramiento de la población. Se hizo hace años con los naranjos de una parte del centro, y después, con Alfonso Petersen con arrayanes y olivos negros en otras partes.

¿Cuál sería otra medida de alto impacto? Arbolar todos los estacionamientos, públicos y privados, de manera intensa e inteligente. Por poner algunos ejemplos: los estacionamientos de Galerías, todos los de los supermercados, el del Estadio Jalisco-Plaza de Toros, el del Estadio de las Chivas, actualmente una gigantesca plancha impermeable y altamente productora de calor y CO2. El de Plaza del Sol y el de Plaza Patria, y etcétera, etcétera. Son cientos de hectáreas de posibles bosques urbanos que lo único que necesitan es concertación política y organización. ¿Entonces qué pasa?

Sucede que estamos ante una alarmante falta de visión de las instancias políticas, y una más que lamentable indiferencia de la población. Son patéticos los esfuerzos de la autoridad porque la gente no fume, cuando en la calle inmediata se produce veinte veces más contaminación respirable que la que genera el humo de tabaco a unos cuantos metros.

Pero pongamos el asunto en el mínimo común denominador: los votos tan deseados y buscados. Una buena arborización da resultados más que tangibles en dos años. En ese lapso se puede cambiar la cara de la ciudad.

Se podrán decir todas las objeciones: que los ayuntamientos tienen recursos muy limitados, que la operación es compleja, que el promedio de sobrevivencia de los “individuos forestales” es bajo, etcétera. Excusas y pretextos. Ya se dijo que hay una benéfica asociación especialmente dedicada a estos esfuerzos (EXTRA); se puede organizar brigadas de alumnos de todos los niveles, cosa que además sería sumamente educativa para ellos, se debe de responsabilizar de buen modo a los vecinos e invitarlos a tener una radicalmente mejor ciudad.

Los árboles están en el corazón de una ciudad amable y sostenible. Procurémoslos intensamente.

jpalomar@informador.com.mx

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