Martes, 29 de Septiembre 2020
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El poder del inconsciente

Por: Guillermo Dellamary

El poder del inconsciente

El poder del inconsciente

Han sido muchos los autores que identifican uno de los más grandes recursos que poseemos, dentro de nosotros mismos, en vez del mundo exterior. La idea de ir en pos de las riquezas materiales y el confort de un estilo de vida basado en las cosas que conseguimos, se queda trunca si no somos capaces de explorar en el interior de nosotros mismos y descubrir esta riqueza, inagotable, que llevamos con nosotros mismos. 

Los confinamientos, voluntarios o no, te fuerzan a que incursiones dentro de ti y logres penetrar en tus fantásticos misterios. Por una parte de tu historia, hasta donde alcances a recordar en tu temprana infancia, hasta el rescate de tus afectos y emociones con la multitud de personas con las que te has relacionado. 

Parece un desperdicio el transitar por la vida sin percatarnos del gran potencial que llevamos a cuestas, y que por una u otra razón ni caso le hacemos. Algunos dicen que es debido a que la oscuridad de nuestro interior produce miedo y más aún cuando crees que te puedes topar con la bestia que llevamos en nuestros impulsos. 

Pasando la barrera del fragor de los temibles fantasmas que imaginas que se encuentran flotando al interior de nuestras vidas, surge el verdadero laberinto que hay que recorrer y así toparnos con muchas gratas sorpresas, varias de ellas relacionadas con la creatividad y la capacidad de innovar. O también con el encanto de aumentar la paz interior o, en su momento, para apreciar más la vida misma y gozar, de mejor manera, todo aquello que nos rodea. 

Estar solo es una oportunidad de incursionar en este maravilloso mundo inconsciente, que aún no quieres ver pero que en cuanto decidas mirarlo con los ojos de tu inteligencia, podrás detectar muchas novedades, de ti mismo, que hasta ahora desconoces. 

El inconsciente representa muchas cosas no visibles a nuestros sentidos, que prácticamente son útiles para ver el mundo exterior, pero no para captar el interior. Para hacerlo bien, tenemos que desarrollar la capacidad de hacerlo y para ello hemos de aprender a hacerlo. Y en eso se basan muchas sugerencias para meditar. Se trata de desarrollar la capacidad de poner nuestra atención y concentración en el interior y dejar que no nos distraiga cualquier estímulo del exterior. Una vez logrado este primer paso, entonces podremos empezar a explorar nuestros sentimientos y emociones, alguna idea o quizás un recuerdo, y así descubrir lo que significa y el sentido que tiene. Es como ir armando un rompecabezas, o el mapa de nuestro mundo interior. Y entonces hacer consciente lo inconsciente, como bien decía Sigmund Freud.

Este es uno de los grandes beneficios que ha traído esta pandemia: el poder echar una mirada a un mundo que es oscuro y distante a la mayoría, que teme voltear a verse a sí mismo, por estar, en exceso, atrapado con los acontecimientos del mundo exterior. 

Quienes han aprovechado para echarse un clavado de esta naturaleza resultarán con beneficios extras; entre ellos, saborear la dulzura de la paz interior y abrazar una fuente de placeres no corporales, sino espirituales. El inconsciente es todo un mundo a tu alcance, con una espléndida geografía que amerita una divertida aventura.

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