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Lunes, 22 de Octubre 2018

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El naco de otro

Por: Diego Petersen

El naco de otro

El naco de otro

La palabra naco es una de las más despectivas del idioma español. Aunque tiene varias acepciones, según el lugar en que se use, por ejemplo, en Argentina y Uruguay significa excremento, en Colombia puré de papa y en el caribe bola de tabaco. En México naco es una forma de catalogar a otro como culturalmente inferior y de mal gusto. La etimología no está para nada clara. Hay quienes dicen que viene de totonaco o totonaca, en alusión a una cultura indígena considerada inferior, otros la atribuyen a originario de Nacozari, Sonora, hay quien dice que es equivalente a nopal o cactus, y se usa como una forma despectiva de nombrar a un mexicano e incluso quien señala que esta palabra viene del vocablo irlandés knacken que tiene un uso y significado igual a naco en ese país. Lo único claro es que nadie sabe quién fue el naco que usó por primera vez la palabra naco para desacreditar a otro.

En México, naco es siempre despectivo y se refiere a alguien cuyos gustos, cultura y/o costumbres no son los que el emisor cree que deben ser los correctos. En nombre de una cultura supuestamente superior se determina qué y quién es naco en contraposición al buen gusto o al refinamiento. Pero el refinamiento mal aplicado también es naco. En un juego de adivinar palabras a través de dibujos a la persona que le tocó interpretar la palabra naco simplemente dibujó un anillo con un brillante enorme y su interlocutor brincó de inmediato: ¡naco! Pero en otro contexto cultural ese mismo dibujo puedo haber significado riqueza, opulencia o incluso un objeto de deseo.

Así como a mí me parece que es muy naco cierto tipo de zapatos carísimos de colores extravagantes, seguramente a ellos mismos les parecerá muy, pero muy naco, que yo haga una excursión a un pueblo solo para comprar huaraches de dos colores

Una amiga antropóloga tuvo la buena idea de hacer en su cumpleaños una fiesta temática: todos deberían ir disfrazados de nacos. Lo verdaderamente divertido e interesante del experimento es que nadie iba vestido igual, el concepto de naco para unos era un ranchero, otros se vistieron de norteño con bota picuda, otro se disfrazó de chavo banda, uno más de teporocho y hubo quien iba de simple burócrata. Mi amiga repite el experimento cada año y el resultado es cada vez más claro: todos somos el naco de otro, todos tenemos en nuestra apariencia algo que resulta chocante y de mal gusto para otros. Así como a mí me parece que es muy naco cierto tipo de zapatos carísimos de colores extravagantes, seguramente a ellos mismos les parecerá muy, pero muy naco, que yo haga una excursión a un pueblo solo para comprar huaraches de dos colores.

Así que no se preocupe, la próxima vez que usted quiera insultar a alguien llamándolo naco, simplemente recuerde que usted es el naco de otro. 

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