Lunes, 06 de Abril 2020
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El Censo y su visión política

Por: Mario Luis Fuentes

El Censo y su visión política

El Censo y su visión política

Estamos a unas semanas de que inicie el levantamiento del Censo de Población y Vivienda 2020. Se trata del evento estadístico más relevante del Estado mexicano, el cual se desarrolla cada década, en los años “0”. México tiene en esta materia una tradición literalmente centenaria, y en ella, es importante subrayar que éste es el segundo censo diseñado y levantado por un organismo plenamente autónomo del Estado mexicano.
Hace unas semanas también, se cumplieron tres décadas del surgimiento del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el cual sustituyó a la Dirección general de Estadística, la cual había sido una de las dependencias más antiguas del Gobierno de la República, creada en el siglo XIX durante el Porfiriato, y que de hecho nació con el propósito de construir el primer censo de la República mexicana, levantado en 1885.

En un libro qu e publiqué recientemente, en coautoría con Saúl Arellano, titulado Nuevo Ensayo Político Demográfico de la República Mexicana (T.I), se plantea la tesis relativa a que, detrás del diseño y contenido de los cuestionarios mediante los que se capta la información, hay una visión del poder y de la sociedad; es decir, los grupos gobernantes han decidido qué es importante conocer, en función de las ideas o nociones que tienen del desarrollo y la información que se requiere para tomar decisiones que lo permitan y estimulen.

En esa lógica, uno de los grandes retos que tiene el INEGI es explicitar cuál es la visión política y de país que está detrás de las preguntas planteadas en este nuevo Censo, pues no puede obviarse el hecho de que el germen de la respuesta se encuentra en el mismo germen de la pregunta que se plantea.

No debe olvidarse que, con base en el censo y en los registros administrativos de que dispone, el Inegi tiene el mandato de construir un Catálogo Nacional de Indicadores, y dado que la información del Inegi tiene el carácter de “oficial”, es con base en ella que las autoridades, en todos sus órdenes y niveles, están obligadas a tomarlas como base de sus políticas y programas.

Desde esta perspectiva, es fundamental que el Congreso de la Unión no lleve a cabo más recortes al Instituto, pues en 2019 ya fueron afectados ejercicios de enorme relevancia, como el levantamiento que no se realizó, por falta de dinero, del Módulo de Trabajo Infantil.

Así pues, en el último trimestre de este 2020 tendremos los resultados del Censo. Y más allá de conocer con precisión las estimaciones estadísticas, habremos de confirmar tres cuestiones fundamentales para el país: a) somos ya muy probablemente el 10º país más poblado del mundo; b) la transición demográfica continúa dándose de manera acelerada y somos una sociedad que está envejeciendo de manera muy rápida; y, c) somos un país predominantemente urbano, con una intensa movilidad humana, y con complejos contrastes territoriales que revelan la desigualdad y asimetrías en las condiciones de bienestar a que tiene acceso la población.

El Censo 2020 habrá de confirmar que seguimos siendo un país profundamente desigual, con enormes rezagos sociales y carencias en viviendas; un país con un desorden urbano mayor; con graves rezagos educativos y con problemas serios en cobertura y acceso a servicios de salud; un país mega diverso, pero también un país que enfrenta severos retos en materia ambiental y frente al cambio climático. 

Los resultados del Censo deberán ser también la base para un debate público nacional, de cara a la elección más grande que se ha desarrollado en México, y en la que estarán en disputa la mayor cantidad de cargos de elección popular de nuestra historia democrática; la cual no puede ni debe ser ajena a lo que nos dé a conocer el Inegi, pues lo que está en juego es precisamente qué visiones y qué propuestas son las que deben llegar al poder, a fin de enfrentar los retos que enfrentamos en el país.

Un último comentario: hay más de 200 mil personas que se están movilizando para llevar a cabo el levantamiento censal; y eso también constituye un pleno ejercicio democrático que debe valorarse y sopesarse en toda su magnitud y relevancia.
 

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