Lunes, 20 de Septiembre 2021

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El Almirante contradice a AMLO

Por: Daniel Rodríguez

El Almirante contradice a AMLO

El Almirante contradice a AMLO

En 1977 el general Jesús Gutiérrez Rebollo, zar de las drogas del ex presidente Ernesto Zedillo, fue detenido y  acusado de proteger al cártel de Juárez y a su líder, Amado Carrillo -’El Señor de los Cielos’-, convirtiéndose en el primer oficial de alto rango en tener vínculos con el narcotráfico y condenado a 40 años de cárcel -de donde salió por complicaciones del cáncer que padecía, regresando a su casa donde murió. Cuando se pensaba que unos de los sectores con menos posibilidades de dejarse llevar por la corrupción -el militar-, se vinieron abajo las expectativas y empezaron a surgir las dudas. Dudas que volvieron a presentarse muy recientemente cuando en octubre pasado el gobierno de los Estados Unidos detuvo en territorio estadounidense al ex secretario de la Defensa Nacional general Salvador Cienfuegos, quien fue detenido y acusado con cargos de narcotráfico y posteriormente extraditado a México, en una maniobra diplomática muy extraña, cuando supuesta la DEA tenía pruebas irrefutables de su culpabilidad.

El tema de la corrupción ha sido bandera del presidente López Obrador desde su campaña y muy frecuentemente mencionado en sus mañaneras. Uno de esos momentos simbólicos, fue el pasado 11 de marzo, cuando con pañuelo blanco en mano -como pidiendo oreja después de la faena- dijo “no hay corrupción, aunque les dé coraje a los ‘conservas’, ya se acabó. Porque el Presidente no es corrupto y no tolera la corrupción. Se está limpiando de arriba para abajo, como se barren las escaleras, eso es lo fundamental. Si hay corrupción no se puede resolver nunca el problema, porque es mentira que el Presidente no sepa”.

Sin embargo, cuando el mandatario presume y pregona que la batalla en contra de la corrupción se ha ganado y el Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción de Americas Society and Control Risk nos ubica entre los países menos eficaces para combatirla, el lunes se vio sorprendido cuando en la mañanera en Veracruz al hacer uso de la palabra el secretario de Marina Rafael Ojeda Duran dijo, “México carece de servidores públicos honestos, por eso tenemos este problema de una alta corrupción”, claramente contradiciendo a lo que repetidamente López Obrador adula. El almirante hablaba de la formación de los marinos y su mentalidad de servidores, pero el tema lo generalizó de forma muy clara y explícitamente, lo que no debió haberle caído muy bien a su jefe, quien enarbola el estandarte de que la corrupción “ya se acabo”.

El presidente López Obrador, contrario a lo que fue una de sus múltiples promesas de campaña, de “regresar los militares a sus cuarteles”, le ha dado más responsabilidades de las que nos podemos imaginar, provocando la percepción que el país se está militarizando, no con el discurso, sino con decisiones de responsabilidades otorgadas que todos ya conocemos.

Posiblemente, el poder que se le ha otorgado -fuera de sus responsabilidades tradicionales- los ha posesionado y los ha hecho sentirse con derecho, como sucedió el lunes, de externar comentarios sobre problemas nacionales que están fuera de su competencia. El diciembre pasado en un extenso reportaje del influyente diario The Washington Post, que llevaba por título ‘Mientras la seguridad en México se deteriora, el poder de las fuerzas militares crece’, Ernesto López Portillo, director del programa de seguridad ciudadana de la Universidad Iberoamericana, dejaba claro que “La pregunta que tenemos que hacer es, en la ruta de crecimiento de funciones, si mañana las Fuerzas Armadas van a tener más poder que el presidente de la República”, además de señalar los riesgos que existen cuando disminuye la supervisión civil y se transfieren mayor cantidad de actividades gubernamentales a las Fuerzas Armadas. ¿Usted, qué opina?

daniel.rodriguez@dbhub.net

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