Lunes, 28 de Septiembre 2020
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Educación y barreras

Por: Cesáreo Escobedo

Educación y barreras

Educación y barreras

Las cifras son la manera más atinada para dimensionar lo que está pasando con un tema específico. El presente artículo tiene como propósito concientizar al lector sobre nuestra situación escolar y los retos que la pandemia presenta a nivel estructural. Si estás leyendo esto, probablemente tuviste las oportunidades educativas que varios millones de mexicanos nunca tuvieron. 

Según datos del Inegi, únicamente el 30.4% de la población de tres años y mayor asiste a la escuela. Asimismo, el grado de alfabetismo en el país es preocupante en ciertos estados. Se estima que hace cinco años, el 15.8% de los habitantes de Oaxaca mayores de 15 años no sabían ni leer ni escribir. En Jalisco esta cifra es menor pero se sigue traduciendo en un alto número de ciudadanos, con un 4.2%. La Ciudad de México tiene el mejor desempeño en este rubro con un 2.3%, que a su vez sigue siendo sumamente alto para una ciudad con tantos habitantes.  

Por otro lado, se estima que el 87.5% del total de la población entre los seis y catorce años saben leer y escribir y que uno de cada diez mexicanos mayor de 15 años nunca terminó la primaria. En Jalisco, tenemos una esperanza de escolaridad de población de 9.2 años, situándonos en la media del total de entidades federativas. La Ciudad de México tiene un promedio de 11.1 años siendo el más alto, mientras en Chiapas se estima que una persona estudie cuatro años menos que en la capital con un promedio de 7.3 años.  

Nos enfrentamos a una serie de retos a nivel educativo en los meses que vienen. La educación a distancia presenta retos estructurales para un país como México. Entre estos retos podemos encontrar una conexión estable a internet y la capacidad económica para pagar dicho servicio. Según la Encuesta Nacional Sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del segundo trimestre del 2018, el número de hogares en México sin acceso a internet está alrededor de 16.4 millones. Lo anterior significa que las familias de escasos recursos que no cuenten con este servicio se verían forzadas a llevar a sus hijos de manera cotidiana a cibercafés si las instituciones escolares no encuentran una manera eficiente de no perder contacto con sus alumnos. Sería prudente, tal vez, enfatizar el uso de la pluma y papel este semestre. 

Sobra constatar la vitalidad de la educación en momentos de crisis. Hoy más que nunca, el sector público debe enaltecer sus esfuerzos para mejorar los niveles educativos en el país. Un nuevo orden mundial pide a gritos una generación mejor preparada para hacer frente a los retos y adversidades del porvenir.

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