¿Hay exceso de gasto en los organismos autónomos como dice el Presidente? Sí. ¿Son necesario los organismos autónomos para la vida democrática? Sin duda. Los organismos autónomos no son otra cosa que agencias del Estado cuya función es hacer valer derechos de los ciudadanos frente a los posibles abusos o excesos del Gobierno en turno. El primero de ellos fue nada menos que la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que nació para denunciar y en lo posible limitar los abusos de poder por parte de las policías, las otrora procuradurías hoy llamadas fiscalías, los militares y los poderes ejecutivos, sean municipales, estatales o el federal. Otro importantísimo fue el Instituto Federal Electoral (IFE) hoy Nacional (INE) que le arrancó al Gobierno la organización de las elecciones para garantizar el derecho al voto. El Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) -la nueva pluma de vomitar del Presidente- nació tras una larga batalla ciudadana por el derecho a la información. Aunque el derecho se plasmó en la Constitución desde 1976 no fue hasta el Gobierno de Fox que tuvimos una ley que garantizara a los ciudadanos que toda la información de lo que pasa en los gobiernos -pagos, gastos, decisiones, etcétera- no sólo tenemos derecho a conocerla, sino que es nuestra. Las únicas excepciones son aquellas que, por Seguridad Nacional, es decir, por el bien de todos, deben resguardarse por un tiempo.Hay otra categoría que son los órganos reguladores en materia económica cuya función es regular y hacer cumplir la normatividad en materias específicas, como telecomunicaciones, energía o competencia económica. Su función es que ningún jugador económico, incluyendo por supuesto al Gobierno en turno, esté por encima de la ley. Si el Gobierno actual odia, por ejemplo, a la Comisión Reguladora de Energía es porque limita la toma de decisiones de los funcionarios actuales, llámese Bartlett en la CFE o Romero en Pemex que más allá de sus visiones personales están obligados a cumplir la ley.Podemos y debemos discutir amplia y acaloradamente si estos organismos de Estado están cumpliendo su función, si se pueden mejorar, si la forma de elegir a sus comisionados es la mejor, si los poderes fácticos tienen un comisionado aquí y otro allá, si hay corrupción y si lo que ganan es o no lo correcto. Todo eso debe estar en discusión permanente para mejorar la calidad y el servicio que prestan estas instituciones y siempre será una opción construir acuerdos parlamentarios para cambiar las leyes que los rigen. Lo que no debemos permitir es su desaparición porque eso significa un retroceso de 50 años en nuestra democracia.Los organismos autónomos nacieron para limitar al poder y sus abusos, no importa quién ocupe la silla presidencial. Entre más los odie el Presidente en turno, más necesarios son.diego.petersen@informador.com.mx