Jueves, 04 de Junio 2020
Ideas |

Diario de un espectador

Por: Juan Palomar

Diario de un espectador

Diario de un espectador

Atmosféricas. (Índice del espectador plagiado.) Las chinches cogelonas no paran de aparearse adentro de la casa. Alguien intenta que realicen sus ceremonias en el jardín. / Un himno de Bob Dylan prende ahora por sobre todos: Shelter for the storm en el año de la peste./ Millones de botellas al mar en las olas del internet. / Objetivo Birmania. / Phone went west reloaded / Barclay James Harvest a todo volumen: siempre la querré, siempre veré por ella. / Leer inmediatamente La Peste de Albert Camus. / Le cafard arrive aves sa charge de tristesses, / Zaid Said: Alba de proa. / Acuérdate: sacude tu cabeza con tu cola de caballo, cuando eras joven, los árboles eran más altos cuando fuiste joven, / Aute fare thy well. No me abandones amor mío al alba / Si se acaba el amor queda el capricho, si se acaba el capricho queda el amor…
Con Bob Dylan de nuestro lado /Juan José Doñán

Va la recientísima “Murder Most Foul”, de Bob Dylan, con su extensa letra verso a verso, in english & in spanish, Para algunos los seguidores del vate de Minnesota (cuenten entre ellos a su seguro servibar) esta rola bien podría ser escuchada como un complemento de “With God on our Side”, al presentar en dos momentos y a su manera, un par de largas metáforas continuadas (“alegorías”, pues, habría dicho en el salón de clases el recordado maestro Fernando Carlos Vevia) de la historia de los Estados Unidos y del American way of life, historia en el que no escasean la infamia y la hipocresía, amasados con la buena conciencia gabacha, porque “hemos tenido a Dios de nuestro lado”, dice con no ironía y sarcasmo este suerte de nuevo profeta bíblico. Va también, como antecedente complementario, la mencionada “With God on our Side (cuya moraleja bien podría ser: “Sí, cometimos algunas de las peores atrocidades de la historia, pero no nos sentimos tan culpables porque Dios estaba en nuestro bando”), interpretada de una manera minimalista pero no menos poderosa (apenas dos guitarras acústicas y la voz inconfundible del profeta de Minnesota) grabada y filmada en un viejo concierto que Dylan dio en el Oakland Coliseum Arena en ya el lejano año 1988, año víspera de la caída del Muro de Berlín.

AC

Tapatío

Temas

Lee También