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Domingo, 18 de Agosto 2019
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Deuda no es mala palabra

Por: Diego Petersen

Deuda no es mala palabra

Deuda no es mala palabra

Deuda no es mala palabra. Aunque ahora esté de moda satanizarla y exista una preocupación y vigilancia necesaria por los niveles de endeudamiento de estados y municipios, contratar deuda es, ha sido y será una forma de adelantar el bienestar, de traer al presente beneficios que de otra manera tendrían que esperar años.

Sin embargo, la burra no era arisca, la hicieron a base de endeudamientos sin límite y peor aún, de un uso irresponsable de los recursos contraídos por las deudas de los estados. Coahuila en manos de Humberto Moreira fue el escándalo más sonado pues los recursos se dilapidaron, la deuda nunca tuvo un estudio serio por parte del Congreso estatal y llegó a darse el caso de que se contrajo deuda usando un periódico oficial falsificado. Todo eso ha sucedido y hay que evitar que se repita, pero cerrar la puerta de la deuda como mecanismo de financiamiento es un error.

De acuerdo con el nuevo secretario de Finanzas, Juan Partida, Jalisco tiene un techo de endeudamiento de siete mil millones de pesos sin salirse de su rango de sanidad crediticia. Enrique Alfaro ha dicho que, en dos de sus cuatro obras prioritarias, Línea 4 y saneamiento del Río Santiago, podría buscar un mecanismo de deuda pública para realizarlas. La primera tiene un retorno económico muy fácil de cuantificar, que es el boleto, y un beneficio social también claramente identificable y convertible a pesos. El saneamiento del Santiago es quizá más difícil de imaginarlo en pesos, pero simplemente como beneficio sanitario de toda la cuenca tiene claramente su retorno que hay que expresar en dinero.

Pero el que las dos obras parezcan positivas y viables en principio no significa que no deban pasar por todos los exámenes técnicos antes que los diputados den el sí

Pero el que las dos obras parezcan positivas y viables en principio no significa que no deban pasar por todos los exámenes técnicos antes que los diputados den el sí. Si una ventaja tiene (quizá haya que decir tenía) el Fonadin es que ninguna idea de un gobernador que no pasara las pruebas de ácido de viabilidad y retorno entraba al banco de proyectos. La Línea 4 requiere de muchos estudios más antes de ser autorizada y financiada. Del primer proyecto presentado por la administración de González Márquez a la fecha no sabemos si se han realizado, formalmente, más estudios y cuál es el resultado de ellos. Habrá que terminar el proyecto ejecutivo con recursos corrientes y luego decidir si es o no candidata a financiarse. Del Río Santiago lo que hay es un buen primer diagnóstico que habrá que convertir en proyectos específicos y establecer cuáles de ellos son susceptibles a realizarse a través de deuda pública.

Deuda no es mala palabra; endeudarse irresponsablemente es lo que nos puede meter en graves problemas. No cerremos la puerta a la deuda, pero no la abramos sin mirar con todo cuidado qué hay del otro lado.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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