Viernes, 18 de Septiembre 2020
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De la política pública al legado cultural

Por: Argelia García F.

De la política pública al legado cultural

De la política pública al legado cultural

Durante los últimos 5 años hemos sido testigos, público y en algunos casos contribuyentes de los proyectos que han enarbolado en Jalisco tanto en Guadalajara como en Zapopan en torno al arte urbano. Jalisco históricamente ha sido cuna de artistas plásticos de grandes y prominentes carreras: Gerardo Murillo “Dr. Atl”, José Clemente Orozco, María Izquierdo, Raúl Anguiano, Juan Soriano. En el Jalisco contemporáneo tampoco faltan nombres para enarbolar la escena del Estado y del país: Jorge Méndez Blake, Gonzalo Lebrija, Francisco Ugarte, Sofía Crimen, José Dávila entre otros muchos. Todos los anteriores han tenido espacios privilegiados para exponer sus obras tanto en lo público como en lo privado, dentro y fuera del país. Es por supuesto un gozo que los tapatíos, zapopanos y demás transeúntes y visitantes, podamos disfrutar y convivir con la obra de los artistas que Jalisco ha dado y sigue dando. En este sentido, se ha efectuado en años recientes la recuperación de las esculturas de Los Cubos y las popularmente conocidas como Las Pistolas, ambas de González Gortázar. Pero en torno a la apuesta pública de legar obra urbana, han hecho ambos municipio, programas en los que se han enlistado artistas reconocidos sea por su trayectoria o por su fama. Tal lista la hacen personas con buena voluntad aunque no necesariamente han conseguido el consenso del gusto general del público. Para muestra basta el botón del caso de las esculturas conmemorativas de los Juegos Panamericanos y que quedaron ahí puestas, sin mucho sentido ni práctico ni estético.

Ahora bien, la democracia no es el sistema ideal para el arte. La discusión no puede perderse en que se hagan o no se hagan programas de arte. Me explico, todo artista ejerza profesionalmente la disciplina que escoja debería poder propiciarse él de manera pública o privada un espacio/foro por necesidad (emotiva y económica). Pero en el espacio público, todos mal que bien deberíamos de sentirnos arropados bajo una misma visión pública y no ocurrencias o dedazos porque tal o cual empresario/presidente municipal/gobernador puedan patrocinar un mural, una escultura o una exposición. El arte urbano es todo elemento que de alguna manera coopera dentro de la ciudad cuyo propósito principal es elevar el espíritu de la sociedad en la que vivimos y convivimos. Para llegar a ese entendimiento, deberíamos reflexionar si con solo votar a los gobernantes deberíamos de confiarles el legado artístico público o si debería discutirse, socializarse. El esfuerzo (porque para algunos lo es) de voltear a ver a los artistas y encargar obra pública sea la vía que sea es valorado aun cuando para algunos maestros no signifique remuneración alguna. Y con todo y que puedan haber detractores estetas sea por la novedad o la modernidad que lleguen a chocar con la tradición como históricamente se ha visto en el mundo, apostar al arte en la disciplina que sea debe aplaudirse (o normalizarse). De eso a que no se transparenten los procesos pues dista mucho de los valores y promesas que algunos gobernantes se jactan de presumir.

Muchas de las más grandes obras escénicas y plásticas fueron rechazadas en un principio por el público de su momento y afortunada o desafortunadamente sólo el tiempo juzgará el valor estético, artístico y el legado cultural de ellas. Mientras tanto, que el artista no deje de trabajar, de tener espacio, foros donde pueda ser junto con la sociedad una misma voz.

argeliagf@informador.com.mx

@argelinapanyvina

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