Domingo, 19 de Enero 2020
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Cinco años en MiBici y otro patín

Por: Diego Petersen

Cinco años en MiBici y otro patín

Cinco años en MiBici y otro patín

De las mejores herencias del gobierno de Aristóteles Sandoval (reconocido por el propio gobernador Alfaro) es el sistema de bicicleta pública MiBici. Seleccionaron el mejor proveedor, hicieron las cosas bien y lograron pasar el cambio de sexenio sin sobresaltos. Yo soy uno de los miles de tapatíos que la usan con frecuencia y que llegamos más felices a nuestro destino gracias a la bici pública.

MiBici no sólo permitió tener en Guadalajara este sistema de trasporte público que es, con mucho, el más eficiente para la última milla de la movilidad urbana, sino que detonó la movilidad no motorizada en la ciudad. Detrás de la bicicleta pública vino el desarrollo de infraestructura para el ciclista (esas ciclovías que tanto odian algunos automovilistas) y ahora comienza una segunda etapa con los patines eléctricos de renta y, probablemente, en algunos meses las bicicletas públicas sin anclaje.

Ahora comienza una segunda etapa con los patines eléctricos de renta y, probablemente, en algunos meses las bicicletas públicas sin anclaje

Zapopan inauguró esta semana el sistema de patines públicos. Es de celebrarse cualquier sistema que ayude a movernos de manera más eficiente y sustentable pero no debemos perder de vista los riesgos y las convivencias con otras formas de movilidad. Los patines son muy funcionales en distancias cortas, pero muy disfuncionales en calles en mal estado, como la mayoría de las nuestras. El riesgo es que comiencen a invadir las de por sí saturadas banquetas, saturadas no de peatones sino de servicios, es real. El éxito o fracaso de este sistema dependerá en gran medida de la capacidad que tenga el ayuntamiento, en este caso el de Zapopan, para hacer cumplir los reglamentos.

Lo mismo podemos decir de las bicicletas sin anclaje. Pueden ser un gran complemento al sistema de bicicleta pública o un dolor de cabeza. Difícilmente van a sustituir o depredar a MiBici, porque de entrada son mucho más costosas, pero al igual que los patines, si no se reglamenta claramente el lugar para disponer de ellas y dejarlas, el remedio puede resultar peor que la enfermedad. Hay en todo el mundo experiencias positivas y negativas, algunas ciudades donde han contribuido al cambio en la movilidad y otras donde por el contrario acabaron convertidas en chatarras en las banquetas o contaminando los ríos y arroyos donde terminaron arrojadas después de ser vandalizadas. Me atrevería a decir que la diferencia entre un lugar y otro son las capacidades institucionales de los gobiernos locales y el estado de derecho. Esa es, sin duda, la gran duda de su operación en una ciudad como la nuestra.

Cinco años después de MiBici, la movilidad no motorizada se mueve, y ese es el mejor regalo de cumpleaños.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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