Jueves, 06 de Agosto 2020
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Bruckner, con mano maestra

Por: Jaime García Elías

Bruckner, con mano maestra

Bruckner, con mano maestra

El año pasado, la Sociedad Mahler otorgó a la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) su galardón anual, reconociéndola como “la mejor orquesta de México”. Es probable que aún lo siga siendo. Indicio de ello, la memorable versión que el ensamble ofreció de la Sinfonía No. 9 en Re menor, de Bruckner, en el quinto programa de la Primera Temporada 2020, la noche del jueves en el Teatro Degollado.

Además de las reiteradas pruebas de que es una orquesta adulta, madura, no obstante la juventud de la mayoría de sus integrantes, la OFJ contó esta vez con la colaboración, sobresaliente, del estadounidense Case Scaglione como director huésped.

Joven también (37 años), Scaglione denotó sobriedad, precisión, pulcritud, equilibrio y dominio de una partitura sumamente exigente. Scaglione -quien dirigió de memoria- consiguió el portento de armonizar el torrente sonoro, mediante un balance irreprochable entre las secciones de la orquesta. No hubo notas perdidas. Con una magistral dosificación de matices, propició que la sala se llenara del poder y la belleza de la partitura. Proyectó a la audiencia -tres cuartos de sala-, en fin, con una transparencia admirable, las emociones latentes en obra majestuosa de un compositor místico… Sin entrar en comparaciones, hacía rato que no se paraba en el pódium de la OFJ -reforzada esta vez por la presencia de los ocho cornos que exige la dotación- un director de esa talla.

La Novena de Bruckner (inconclusa, por cierto) complementó -y salvó, pues- un programa que se inició con el Concierto para Violín y Orquesta de Alban Berg, con Iván Pérez -concertino de la OFJ- como solista.

La obra implica un alto grado de dificultad en la ejecución, ciertamente… aunque el resultado es inversamente proporcional en lo que a la belleza se refiere. Inconexa (serial al fin), pródiga en estridencias y disonancias -música ambiental para el infierno de los malos músicos-, con pasajes en que el instrumento solista resultaba inaudible, es complicado establecer si el Concierto estuvo bien o mal tocado: para el mortal común no hay mayor diferencia entre lo primero y lo segundo. Iván, acompañado por Caroline Bembia al arpa, ofreció un agradable encore que fue para el oído como el masaje del algodón empapado de alcohol tras una inyección de penicilina.

El programa, como de costumbre, se repite este domingo, en la misma sala, a partir de las 12:30 horas.

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