Jueves, 18 de Julio 2024

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Altos salarios de jueces, ¿necesarios contra la corrupción?

Por: Jonathan Lomelí

Altos salarios de jueces, ¿necesarios contra la corrupción?

Altos salarios de jueces, ¿necesarios contra la corrupción?

Otra vez atacó la señorita García Vilchis en la mañanera. Con su empedrada capacidad oratoria tundió a los ministros, magistrados y jueces por sus altos salarios. Para evitar más confusión de la que atosiga su cabeza, ignoremos sus palabras y sólo atendamos las tablitas que presentó. 

Un ministro nos cuesta 792 mil pesos al mes. Allí se incluyen 297 mil pesos de salario, aguinaldo, prima vacacional, seguro de vida y gastos médicos, 21 mil pesos para gasolina, 60 mil pesos para restaurantes, entre otras prestaciones como lentes y peajes ilimitados.  

El ingreso mensual de un magistrado y un juez es más bajo que el de ministro, pero muy por arriba de un trabajador promedio: 366 mil para magistrados y 346 mil para jueces de distrito. 

La reforma judicial de AMLO propone la austeridad como un punto central: nadie debe ganar más de los 184 mil pesos mensuales que cobra el Presidente. 

Un comentario recurrente para rechazar la austeridad es que “un juez bien pagado evita que sea fácilmente sobornable y corruptible”. Esa premisa dio origen a los altos salarios de juzgadores en México. Pero, ¿es verdadera? 

¿Quién puede corromper a un juez que gana 300 mil al mes? Alguien con un poder económico superior a ese ingreso (que son pocos). ¿Y si el juez gana 500 mil? Quizá menos individuos podrán corromperlo. ¿Y si cobra 700 mil? Todavía más poquitos, pero al final, siempre habrá quién pague el precio.  

Entonces ocurre que sólo las élites económicas y políticas (¿y criminales?) presionan/sobornan/compran a los juzgadores. De ahí la idea generalizada de que la justicia sólo es para los ricos. Porque nada se mueve en el Poder Judicial federal y estatales sin ingentes cantidades de dinero. 

Por tanto, un mejor salario no hace incorruptible a un juez. Sólo lo hace influenciable por una minoría con poder económico y político. 

Esto nos lleva a la conclusión principal: si el salario generoso de un juez no lo hace incorruptible, entonces la independencia judicial y la impartición real de justicia nada tienen que ver con el sueldo. 

Decir que resolveremos los problemas del Poder Judicial con sueldos más bajos es una falacia que le sirve al Presidente para ganar un debate en la tribuna. La discusión y los mecanismos para sanear al sistema están en otra parte. 

Lo cual no quita, por supuesto, que los juzgadores deben ganar menos. 

jonathan.lomeli@informador.com.mx

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