Domingo, 28 de Noviembre 2021

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¿Aguantará la liga que estiran desde Palacio?

Por: Daniel Rodríguez

¿Aguantará la liga que estiran desde Palacio?

¿Aguantará la liga que estiran desde Palacio?

Hasta dónde va a llegar o hasta dónde va aguantar la liga que López Obrador todos los días estira con un aparente deseo de que se reviente.

No son accidentes o malos entendidos que un funcionario público -como lo es el presidente- que de tanto hablar -como sucede todas las mañanas- de pronto, sin querer queriendo suelta comentarios, acusaciones o puntos de vista que no son improvisados; son deliberados, en algunas ocasiones mal fundados y en su mayoría llegan a convertirse en provocaciones.

Que esté peleado con el sistema del pasado o con los partidos que prometieron y no cumplieron, es normal; que quiera hacer sus reformas constitucionales -si se lo permite el Congreso- y dejar su ‘sello’ en los seis años que le han tocado gobernar al país, es normal; que quiera envolverse en la bandera de la honradez y combatir la corrupción -a pesar de algunos episodios que ‘los suyos’ se han visto involucrados-, es normal.

Lo que no es normal y no se vale es que amparado en su investidura, que se ha encargado de mancharla por las formas y la irresponsabilidad de llevarla, en lugar de tratar de ser un mandatario ejemplar, se ha convertido en un presidente al que no hay que imitar o que no hay que permitir que alguien más que se le parezca pueda portar nuevamente la banda presidencial y llegar a la oficina principal de Palacio Nacional.

No tenemos que ir muy atrás en el tiempo -tan solo unos días- para enumerar acciones que han dejado mucho que desear en lo que se refiere a sus responsabilidades como presidente, de que tenga la verdadera intención de un cambio y de mejorar. Tiene toda la intención de dividir. Ha provocado a núcleos sociales institucionales y arremetido en contra de organizaciones con amplio reconocimiento internacional.

En los últimos días -y no vamos ir a los detalles-, sus opiniones, calificaciones y señalamientos en contra -por ejemplo- de la UNAM -que fue su casa de estudios-, institución que está saturada de reconocimientos mundiales, a la que nunca se pensó iba a tocar, la ha agredido injustificadamente en un afán de llamar la atención y distraer la atención  sin importarle ‘a quien se lleve entre las patas’. Y qué podemos decir con el reto y confrontación de la comunidad científica y administrativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que pone en tela de duda su capacidad para luchar por la salud del mundo y la califica de lenta, desidiosa y burocrática.

No son reacciones de un Jefe de Estado consciente de su responsabilidad. Las actitudes asumidas muestran a un ser ‘sacado’ de sus cabales y terco de sus necesidades. Las reacciones de algunos sectores de la sociedad, cansada de ‘la misma cantaleta’, dicen que “ya es suficiente” y argumentan tener bases en su reclamo, como sucede con el atentado en contra de las organizaciones civiles que mediante una ‘triquiñuela’ fiscal parecen amenazadas para sobrevivir.

El presidente continúa estirando la liga, pero con el riesgo de que esta se reviente y el latigazo le trunque su ideal de pasar a la historia como el protagonista de la Cuarta Transformación de México -que se ve muy lejana-. ¿Usted, qué opina?

daniel.rodriguez@dbhub.net

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