Tan mal ha arrancado este 2023 para el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que ni siquiera se ha dado tiempo de abordar el tema de la presunta paternidad que le han conferido en las redes sociales desde el pasado 28 de diciembre, luego que la alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce, anunció su embarazo y él de inmediato comenzó a recibir miles de memes y felicitaciones al ser señalado como el papá de la criatura por nacer. Y es que, a reserva de lo que se maneja en Twitter y otras plataformas respecto al próximo nacimiento y siendo que un bebé siempre será una buena noticia, está, por otro lado, la mala forma en que 2023 ha tratado a López Obrador.Todavía no transcurre completa la primera semana del año, y el presidente acumula derrotas, descalabros, reveses, críticas, situaciones bochornosas, desafortunadas declaraciones, y la detención de un muy buscado narcotraficante que aunque debiera verse como un triunfo para su gobierno, pareciera que le incrementó los problemas, y no es para menos después del caos y muerte que se originaron en las principales ciudades de Sinaloa, y aún estarían por verse mayores posibles represalias del cártel de Sinaloa y Los Chapitos, tras la recaptura de su hermano Ovidio Guzmán. La primera gran derrota para el Ejecutivo de la Nación se consumó el pasado lunes 2 de enero, cuando la infame ministra, Yasmín Esquivel Mossa, -a quien impulsó como su candidata favorita para ganar la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)-, perdió de forma vergonzante al sumar solo un voto, y seguramente fue el propio.López cometió el grave error de “poner todos los huevos en la misma canasta”, una máxima que, siendo como es un animal de la política, debió conocer. Pero también es cierto que el Presidente está “chocheando” y cada vez se vuelve más testarudo, más obcecado y más terco. Y en ese pecado llevó la penitencia, porque, cuando pudo no quiso doblegarse y terminó vencido. Se equivocó al apoyar hasta el último momento a una candidata carente no sólo de las credenciales para aspirar al cargo, sino de requisitos tan básicos como la honestidad y probidad, siendo que la propia UNAM ha confirmado que plagió su tesis de licenciatura, para luego incurrir en una serie de ilícitos en su intento por cubrirse, tales como falsedad de declaraciones ante la autoridad ministerial así como en complicidad en delitos ante notario público, amenazas al hacer denuncias falsas, y seguramente en otro tipo de señalamientos que podría tener en su contra como daño moral y responsabilidad al actuar de forma prepotente y cobarde denunciando como plagiario a quien es la verdadera víctima, el abogado Édgar Ulises Báez.Los integrantes del Alto Tribunal eligieron a Norma Lucía Piña Hernández como la primera mujer para presidir la SCJN, lo que constituyó un muy duro revés para el Ejecutivo de la Nación que anhelaba hacerse del control del Máximo Tribunal del país como ya lo tiene del Poder Legislativo. El impacto es mayúsculo y lo ha dejado muy mal parado, luego que también la ministra Loretta Ortiz Ahlf, su candidata, perdiera la presidencia de la Segunda Sala del máximo tribunal que será encabezada por el ministro Alberto Pérez Dayán para el periodo 2023-2024.Mientras en la Primera Sala eligieron como nuevo presidente al ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo para el periodo 2023-2024, en sustitución de la ministra Ana Margarita Ríos Farjat, quien también fue propuesta por el jefe del Ejecutivo, por lo que tenemos que hablar de otra derrota. Y un descalabro más fue la designación del magistrado Guillermo Valls Esponda, como nuevo presidente del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa (TFJA) para el periodo 2023-2025. Valls, nominado directamente a la Sala Superior por el Presidente Enrique Peña Nieto en 2016, es un personaje que no le responde a AMLO. La participación de Andrés Manuel López Obrador en estos procesos de elección, sus exabruptos, sus posturas, lo marcan como un Presidente totalmente desapegado a lo constitucional y con una enorme necesidad de preservar injerencia y tomar el control en la Suprema Corte, por más que lo niegue.Y hablando de exabruptos, no se puede dejar de mencionar la atroz declaración que dio a mitad de semana y que lo ha pintado de cara a la sociedad como el ser mezquino y ruin que siempre ha sido y logró disfrazar con la imagen de “cabecita de algodón”, que muchos ingenuos le compraron. El Presidente afirmó en su conferencia mañanera del pasado miércoles que ayudar a los pobres es parte de su “estrategia política”, porque ellos regresan el apoyo respaldando a la Cuarta Transformación.“Ayudando a los pobres va uno a la segura porque ya saben que cuando se necesite defender, en este caso la transformación se cuenta con el apoyo de ellos”, dijo.A todo lo anterior, hay que sumar la recaptura del presunto capo de las drogas, Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquin “El Chapo” Guzmán, registrada el jueves 5 de enero en Sinaloa. Y es que, por más que se le quiera ver como un logro para la Cuarta Transformación, la realidad es que se trató de un operativo fallido y no “quirúrgico” como lo definieron algunos. Simplemente las cifras demuestran los “otros datos”; se confirmó que diez militares fueron asesinados y hay 35 heridos, mientras que 19 integrantes de las células del Cártel de Sinaloa también resultaron muertos al intentar evitar la detención de Guzmán López. Es decir, falló la planeación estratégica, la prevención y protección globales y miles de civiles estuvieron en serio peligro al perder las autoridades el control frente a la desatada violencia que se generó.El 17 de octubre de 2019, cuando se capturó al famoso “Ratón” por primera vez, López Obrador lo liberó, según reconoció meses después, para evitar corriera sangre de inocentes. Este jueves 5 de enero decide capturarlo de nuevo, pero esta vez no lo libera. ¿Qué fue lo que cambió de entonces ahora? ¿Quizá la próxima visita del presidente estadounidense Joe Biden? ¿Es un regalo para quedar bien con el vecino como dicen algunos? Son preguntas que no esperan respuesta porque las Fuerzas Armadas y el Presidente mintieron en el primer “Culiacanazo”, -como se le conoció a aquel fallido intento de captura- y hoy sería ingenuo esperar hablen con la verdad. opinión.salcosga@hotmail.com