Miércoles, 03 de Junio 2020
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AMLO, la madre del narco y las víctimas

Por: Rubén Martín

AMLO, la madre del narco y las víctimas

AMLO, la madre del narco y las víctimas

Ser la madre de un criminal no te convierte en criminal. Por más que esto sea una realidad, fue por demás imprudente que el presidente Andrés Manuel López Obrador se tomara tiempo el domingo pasado para ir personalmente a saludar a María Consuelo Loera, la madre de Joaquín Guzmán, quien fuera una de las cabezas visibles del cártel de Sinaloa, uno de los más poderosos del país y por tanto, también corresponsable de la violencia organizada que padece la sociedad mexicana desde hace catorce años. 

Extraña el tamaño de la imprudencia de López Obrador, sabiendo como sabe que sus malquerientes esperan cualquier error para tundirlo, cuestionarlo y deslegitimarlo. Y eso hicieron. 

Las imágenes grabadas en Badiraguato, Sinaloa, donde radica la madre y donde nació, y muchas veces se escondió “El Chapo” Guzmán, hoy recluido en una cárcel federal en Estados Unidos, circularon profusamente en las redes sociales apenas López Obrador terminó su gira en ese poblado. 

Más allá de esta imprudencia que representó una carga de batería para los opositores de la Cuarta Transformación, hay otro aspecto que me parece más importante destacar: el gesto de cordialidad para la madre de uno de los grandes narcotraficantes es a la vez un gesto de descortesía para miles de madres que buscan a sus hijos desaparecidos o miles de familias que tienen una víctima de la mal llamada guerra contra el crimen organizado. 

Es un “terrible mensaje a la nación” hizo notar Javier Sicilia, el poeta quien perdió un hijo asesinado en 2011. “Confirma este desprecio hacia las víctimas. Tiene todo el derecho del mundo a saludar, pero ese exhibicionismo con la madre de uno de los mayores narcotraficantes y criminales que ha asolado el país… Después del desprecio a las víctimas, saludar a la madre de un victimario es un terrible mensaje”, le dijo Sicilia a Alberto Pradilla, de Animal Político (https://bit.ly/2R0qQcG).  

Sicilia recordó cómo el 26 de enero, cuando la marcha por la paz que encabezó este año llegó al Zócalo de la Ciudad de México, López Obrador se negó a recibir a los representantes de víctimas que marcharon hasta la capital. 

María Isabel Cruz Bernal, madre de Reyes Yosimar García, desaparecido en Culiacán, Sinaloa, hace tres años, también se declaró molesta por el gesto de López Obrador de saludar y gestionar la petición de la madre de “El Chapo”, mientras las búsquedas en su estado están suspendidas por el pretexto de la pandemia de coronavirus (Animal Político, 31 marzo 2020). 

Si bien es cierto que López Obrador cambió el discurso y el trato hacia las familias organizadas que buscan a sus desaparecidos o que son víctimas de la violencia, como lo demostró al reunirse con ellas como presidente electo y ya una vez en el cargo, también es cierto que la búsqueda con vida de los desaparecidos en México no avanza como quisieran madres y padres. 

Los esfuerzos destinados desde el gobierno federal para un plan nacional de búsqueda exitoso dejan mucho que desear, pues el sexenio avanza, pero lo mismo el número de desaparecidos, sin que se tengan resultados exitosos en la búsqueda de los ausentes.

También hay decepción por los escasos resultados en la impartición de justicia, pues la mayoría de quienes forman parte de las maquinarias que desaparecen y asesinan, siguen impunes. Son contados los casos de personas enjuiciadas y sentenciadas por el delito de desaparición. 

Hay mucha decepción por los resultados que ha dado este gobierno hasta ahora. Gestos como saludar a la madre de un narcotraficante no solo no ayudan, sino que añaden molestia y rabia a la decepción.

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