Domingo, 23 de Febrero 2020
Ideas |

AMLO: el show y las huestes

Por: Diego Petersen

AMLO: el show y las huestes

AMLO: el show y las huestes

Doble contra sencillo que el presidente dirá hoy en la mañanera que él no estaba enterado de que un grupo de incondicionales, de sus huestes, irían a agredir la Marcha por la Paz en el Zócalo. Triple contra sencillo a que no condenará el comportamiento de este grupo, por el contrario, dirá algo similar a “el pueblo es sabio” y el pueblo distingue a los buenos de los malos, son libres para expresarse unos y otros. Cuatro a uno a que no aceptará que esto es producto de la forma en que él se expresó de Sicilia, ni de la forma en que habla de la prensa, mucho menos de la polarización que él propicia todos los días desde las conferencias de prensa mañaneras. Pero lo que sucedió ayer en el Zócalo está fuera de todo lo aceptable y justificable, particularmente la forma en que se trató, con expresiones xenófobas, a una familia víctima de una ataque.

El presidente se va a desligar de la agresión, Morena hará lo propio. Tratarán de que todo quede en una anécdota

Nada hay más cobarde que atacar a las víctimas. Es terrible cuando esta revictimización viene del Estado e igual lo es cuando viene de una organización política. El presidente se va a desligar de la agresión, Morena hará lo propio. Tratarán de que todo quede en una anécdota, pero no es así. Lo sucedido en el Zócalo no es sino el triste corolario de un desprecio del gobierno de López Obrador por todo aquello que se sale del guion de la película que culmina con su llegada a los altares de la patria. Dicho de otra manera: el problema de hablar de una transformación (la cuarta dice él) antes de que ésta suceda es que el pulso de negación de la realidad será cada vez más fuerte y cada vez más contrastante.

Es inevitable pensar que este era el show al que se refería el presidente cuando descalificó la marcha. No solo no los recibió, no solo no les dio la cara a quienes cuestionan su política de seguridad, a los que se atreven a decir “así no”, sino que provocó, directa o indirectamente, una agresión. El triunfo arrollador y la legitimidad del presidente tienen su base justo en aquellas voces que fueron acalladas, en los que no tienen voz, en las víctimas ignoradas por el Estado, en los liderazgos maltratados por los gobernantes, en los excluidos del sistema político y económico. Se equivocará el presidente si cree que su fuerza está en las huestes de incondicionales, en los que pueden ser movilizados para atacar a los que demandan, y cierra los ojos y los oídos a las víctimas, a quienes con su voto y su esperanza lo llevaron al poder. 

(diego.petersen@informador.com.mx)

 

Temas

Lee También