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Lunes, 22 de Julio 2019
Ideas |

A mano alzada

Por: Diego Petersen

A mano alzada

A mano alzada

El Metrobús de La Laguna fue la nueva víctima de una decisión del Presidente de la República. Levanten la mano los que no quieran el Metrobús, preguntó López Obrador a un grupo, a un pequeñísimo grupo de seguidores que lo acompañaban en el mitin el domingo pasado, y a mano alzada una minoría echó por la borda el proyecto de transporte público más importante de la región que conectaría a cuatro municipios de la zona metropolitana más compleja del país (cuatro municipios, en dos estados por partidos distintos).

A menos de que el Presidente tenga otros datos (lo cual es muy probable, pues siempre los tiene) la obra no solo es fundamental para la zona metropolitana de la Laguna sino socialmente aceptada. Como toda gran obra ha generado molestias entre la población y, como es de esperarse en este país, va muy retrasada entre otras cosas porque el gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, se ha dedicado a patear el balón. Como lo señala Javier Garza, el mejor periodista de La Laguna, en un hilo de Twitter, los verdaderos afectados con esta obra eran los transportistas del viejo sistema particularmente en Durango. En este contexto, la decisión de cancelar un proyecto en el que se habían invertido ya 450 millones de pesos y para el que estaban programados mil 500 más, puede tener dos explicaciones o incluso que sea la mezcla de ambos. Por un lado, la alcaldesa morenista, ex priista, de Gómez Palacio, Marina Vitela, le pidió al Presidente cancelar el proyecto que venía de administraciones anteriores para no tocar intereses que le generaran alteraciones políticas y canalizar los recursos a obras que le dieran a ella más visibilidad y rentabilidad electoral. Por el otro, es un acto político de autoridad de López Obrador, un mensaje de en México ahora manda el pueblo y que el único interprete de la voluntad del pueblo es él.

La cancelación del Metrobús de la Laguna se da justo en el momento en que los jueces obligan al Gobierno federal a preservar Texcoco

Dicen que en política no hay casualidades; yo no estoy tan seguro, más bien creo que la historia y la política están hechas de circunstancias casuales y fenomenales equívocos. En todo caso lo cierto es que la cancelación del Metrobús de la Laguna se da justo en el momento en que los jueces obligan al Gobierno federal a preservar Texcoco y detienen las obras en Santa Lucía y unos días después de que el Presidente se había comprometido con el sector empresarial con que habría certeza en la inversión. ¿Quién traicionó a quién o, si se prefiere, quién traiciono primero: los empresarios que al mismo tiempo que firmaban el compromiso de inversión alentaban los amparos contra la obra emblemática del sexenio, o el Presidente que se había comprometido a que en adelante todas las consultas serían formales?

Como sea, haya sido para fortalecer políticamente a sus aliados o para mandar un mensaje a los empresarios en este tour de force en que se han enfrascado el poder político y el económico, se trata de una pésima decisión para los lagunenses y una muy mala señal para la inversión que las decisiones se tomen a mano alzada.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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