La frase se volvió célebre cuando las autoridades, al buscar indicios de que ambos habrían incurrido en el delito de enriquecimiento ilícito, en los diarios de Karime Macías, esposa del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, encontraron páginas y páginas en que repetía, como si fuese un ejercicio de caligrafía, “Sí merezco abundancia, sí merezco abundancia, sí merezco abundancia…”.Hay indicios de que esa frase se ha convertido en lema, divisa o bandera ideológica de los “representantes populares” que llegaron a la Cámara de Diputados... abrazando, en las campañas, entre otras igualmente plausibles, la bandera de la austeridad (¡oh, paradoja...!) cuyo portaestandarte más notable fue el hoy Presidente electo López Obrador.-II-En los debates, difundidos urbi et orbi, y en los mítines, López Obrador insistía en que todos sus programas sociales orientados hacia la seguridad, la educación y la salud de los más pobres, serían factibles merced a una sola fórmula mágica: reducir drásticamente los salarios, prebendas y prestaciones de los servidores públicos; y no por desprendimiento cristiano, sino porque son injustos; porque retratan la grosera realidad de un país con gobernados pobres y gobernantes ricos.Ahora, ya repantingados en sus curules, los diputados, según los voceros de sus respectivas bancadas, justifican, consideran normal, y demandan, por tanto, que en diciembre se les entreguen los 298 mil 851 pesos correspondientes a dieta, aguinaldo y tres distintos “apoyos” adicionales. “Después de todo -aducen-, es lo que establece la ley”… sin perjuicio, por supuesto, de que algunas bancadas, de manera colegiada, o algunos diputados, a título individual, en un alarde de congruencia -rayana en el heroísmo- con la cacareada austeridad pregonada por el hoy Presidente electo, decidan renunciar a ese ingreso.-III-Si en las campañas secundaron el clamor a favor de la austeridad, se supone que habían asumido como legítimo -más allá de lo estrictamente legal- el imperativo ciudadano de que los diputados entendieran sus cargos como un compromiso con México y con los mexicanos; con los que perciben el salario mínimo (88.36 pesos), y percibirán 13 mil 254 pesos de aguinaldo, por ejemplo; no como premio por los servicios prestados a los partidos políticos en que militan.¿“Es lo que establece la ley”, dicen?...Quizá. Pero también la ley (Artículo 123, décimo párrafo de la Constitución) establece que los salarios mínimos “deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural”, etcétera.¿Y…?