Jalisco se ha caracterizado por ser una de las Entidades con mayor tradición deportiva en México. Su infraestructura, afición y experiencia como sede de grandes eventos han permitido que el Estado albergue competencias nacionales e internacionales de distintas disciplinas y, dentro de ese amplio historial, el futbol ha ocupado un lugar muy especial con citas de alta jerarquía.Más allá de que la ciudad haya sido tres veces mundialista, otro de los capítulos más importantes en el ámbito futbolístico ocurrió en 2021, cuando la Perla Tapatía recibió el Campeonato Preolímpico de la Concacaf rumbo a los Juegos Olímpicos de Tokio, un evento que originalmente estaba programado para disputarse en marzo de 2020, pero que tuvo que ser aplazado por un año debido a la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19.La competencia representó una oportunidad especial para México, no solamente por buscar uno de los dos boletos disponibles para el torneo de futbol masculino de los Juegos Olímpicos, sino también porque el combinado nacional contó con la ventaja de jugar como local en territorio tapatío. Así, Guadalajara se convirtió en el epicentro de un torneo que reunió a ocho Selecciones de la región en busca de la clasificación olímpica.Además de México, participaron Estados Unidos, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Canadá, Haití y República Dominicana. Todos ellos llegaron a territorio jalisciense con el objetivo de conseguir uno de los dos lugares disponibles para estar presentes en la capital japonesa.La organización tuvo como protagonistas a los dos recintos para la práctica del futbol más importantes del Estado: el Estadio Jalisco y el Estadio AKRON. Ambos inmuebles fueron utilizados durante la Fase de Grupos, mientras que el Coloso de la Calzada Independencia recibió posteriormente los encuentros de Semifinales y el Estadio AKRON fue elegido como escenario para la gran Final.Sin embargo, la celebración del torneo estuvo marcada desde el inicio por un contexto completamente distinto al habitual. El campeonato estaba originalmente contemplado para realizarse en marzo de 2020, pero la propagación del COVID-19 provocó que la competencia fuera suspendida y reprogramada para el mismo mes pero de 2021. De esta manera, lo que estaba previsto como una competencia más dentro del calendario internacional, terminó convirtiéndose en uno de los primeros grandes acontecimientos deportivos celebrados en Jalisco durante la pandemia.La nueva fecha permitió que las ocho Selecciones finalmente pudieran disputar el certamen, aunque bajo estrictas medidas sanitarias. Una de las principales diferencias respecto a cualquier torneo convencional fue la ausencia de aficionados en las tribunas. Tanto el Jalisco como el AKRON mantuvieron sus puertas cerradas al público con el propósito de evitar aglomeraciones y reducir los riesgos de contagio, priorizando así la integridad de los propios aficionados, jugadores, cuerpos técnicos y todos los involucrados en la organización del torneo.La situación sanitaria representó un desafío permanente para todos. Incluso, la Concacaf confirmó casos positivos de coronavirus dentro del grupo de árbitros durante el desarrollo del campeonato, lo que mantuvo latente el riesgo de que el torneo pudiera verse nuevamente afectado por la emergencia sanitaria.A pesar de las complicaciones y de la incertidumbre que acompañó al certamen, la competencia logró desarrollarse hasta su conclusión y México terminó por aprovechar su condición de local para escribir uno de los capítulos más importantes de aquella generación de futbolistas.La Selección Mexicana Sub-23, dirigida por Jaime Lozano, quedó situada en el grupo de la muerte junto a República Dominicana, Costa Rica y Estados Unidos. Desde el inicio, parecía que el Tricolor tendría un camino lleno de retos y dificultades, sobre todo porque los de las barras y las estrellas se presentaban con el equipo más caro. No obstante, los aztecas comenzaron su participación con una contundente victoria de 4-1 sobre los dominicanos. Posteriormente, derrotaron con otra goleada de 3-0 al conjunto tico y cerraron la Fase de Grupos con un triunfo de 1-0 frente a los estadounidenses, resultados que le permitieron avanzar a las Semifinales con paso perfecto.En la ronda de los cuatro mejores, el combinado nacional volvió a demostrar su solidez y superó 2-0 a Canadá. Con este resultado, México no solamente aseguró su boleto para los Juegos Olímpicos de Tokio, sino que también consiguió instalarse en la Gran Final del torneo en busca del campeonato.El último obstáculo fue Honduras, selección que también había conseguido su clasificación olímpica tras de haber derrotado a Haití y empatado frente a Canadá y El Salvador en Fase de Grupos, además de superar a Estados Unidos en la Semifinal. El duelo definitivo se disputó en el Estadio AKRON y terminó convirtiéndose en uno de los partidos más cerrados y dramáticos de toda la competencia, con ambos equipos dando lo mejor de sí y provocando un encuentro que mantuvo las emociones a flor de piel hasta el último disparo.Mexicanos y hondureños empataron 1-1 durante el tiempo reglamentario y, ante la igualdad, el título tuvo que definirse desde los once pasos. En la tanda de penales, el conjunto mexicano se impuso por 5-4 para levantar el trofeo del Preolímpico y conquistar su octavo campeonato en la historia de la competencia.El título coronó una actuación perfecta del conjunto tricolor, que terminó el torneo de manera invicta y consiguió el objetivo principal: clasificarse a los Juegos Olímpicos de Tokio. Además, la actuación de varios futbolistas comenzó a llamar especialmente la atención de cara al futuro de la Selección Mexicana.Entre ellos destacó Sebastián Córdova, quien se llevó la bota de oro al convertirse en el máximo anotador del Preolímpico con cuatro goles. El mediocampista fue una de las figuras más importantes del torneo y posteriormente también tuvo una participación destacada en los Juegos Olímpicos.Aquella generación también contó con nombres que posteriormente tendrían una presencia importante en el futbol mexicano y en la Selección Nacional, como Roberto Alvarado, Alan Cervantes, Uriel Antuna, Carlos Rodríguez, Luis Ángel Malagón, Alan Mozo, Johan Vásquez y Alexis Vega, encargado de realizar el último cobro desde los once pasos y MVP del torneo, reconocimiento otorgado por la Concacaf.La historia, sin embargo, no terminó en Guadalajara. El boleto conseguido en Jalisco permitió que aquella Selección viajara a Japón para disputar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, celebrados finalmente en 2021, debido al aplazamiento provocado por la pandemia.Bajo las órdenes de Jaime Lozano, México tuvo una destacada participación en la justa olímpica y logró avanzar hasta el partido por la medalla de bronce. En el duelo por el tercer lugar, el Tricolor derrotó 3-1 a Japón, anfitrión de la competencia, para subir al podio olímpico. Los goles mexicanos fueron obra de Córdova, Vásquez y Vega.De esta manera, aquella generación consiguió cerrar un ciclo que comenzó en Guadalajara. Primero, con el título del Preolímpico de la Concacaf; posteriormente, con la clasificación a Tokio y, finalmente, con una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos.El torneo celebrado en Jalisco quedó así como un acontecimiento particular dentro de la historia deportiva del Estado. No solamente significó la llegada de ocho Selecciones Nacionales a la Perla Tapatía y la utilización de dos de los escenarios futbolísticos más importantes en el país, sino que también representó un reto de organización en medio de una de las etapas más complicadas para el deporte mundial.Para Jalisco, aquella edición del Preolímpico representó una muestra más de su capacidad para recibir eventos deportivos de talla internacional. Y para el futbol mexicano, Guadalajara terminó siendo el punto de partida de una generación que, meses después, consiguió llevar al país nuevamente al podio olímpico con la presea de bronce.