“Guadalajara, sede panamericana”.Ese fue el titular del 29 de mayo de 2006, cuando México y la Perla Tapatía se enteraron de que la ciudad albergaría los XVI Juegos Panamericanos cinco años más tarde, después de que Río de Janeiro cumpliera con ese papel en 2007. Sería la tercera ocasión en que la justa llegaría al país y la primera en que tendría como sede una ciudad distinta a la Ciudad de México.Después de que Santo Domingo superara a Guadalajara en la elección para los Juegos de 2003 y de que Brasil obtuviera la sede de 2007, finalmente la Perla Tapatía fue elegida de manera unánime para la edición de 2011. Como única candidata oficial, recibió los 42 votos a favor durante la Asamblea de la Organización Deportiva Panamericana, celebrada en Buenos Aires, y comenzó así un recorrido de varios años hasta llegar al día inaugural.A partir de ese momento inició una exhaustiva etapa de planeación en materia de logística e infraestructura, encabezada por el Comité Organizador de los Juegos Panamericanos (COPAG). Carlos Andrade Garín, entonces director del CODE, fungió como director general del comité; Emilio González Márquez, gobernador de Jalisco, presidió el comité ejecutivo; Alfonso Petersen Farah, alcalde de Guadalajara, ocupó la vicepresidencia ejecutiva y posteriormente fue sucedido por Jorge Aristóteles Sandoval, mientras que Ivar Sisniega estuvo al frente del área de operación y deporte.El 14 de octubre de 2011 llegó el día esperado. Guadalajara recibió los Juegos Panamericanos con una ceremonia inaugural llena de color y música en el Estadio AKRON. Vicente Fernández entonó el Himno Nacional y el espectáculo mostró al mundo parte de la cultura tapatía, acompañado por figuras deportivas como Julio César Chávez, Fernando Platas, Soraya Jiménez, Daniel Bautista y Saúl “Canelo” Álvarez, además de artistas como Maná, Lila Downs y Eugenia León.Cerca de seis mil atletas de 42 países llegaron para competir en 36 disciplinas. Durante 16 días, Guadalajara reunió a algunas de las principales figuras del deporte continental y vio surgir a nuevos talentos.México terminó cuarto del medallero, detrás de Estados Unidos, Brasil y Cuba, con 133 preseas: 42 oros -récord nacional en aquel momento-, 41 platas y 50 bronces. Los clavados destacaron con ocho títulos en ocho pruebas y 12 medallas en total.Entre las figuras nacionales estuvieron Paola Espinosa, Paola Longoria, Cynthia Valdez, Yahel Castillo y Daniel Corral. También comenzaban a sobresalir Germán Sánchez, Alejandra Valencia y Luz Daniela Gaxiola.Estados Unidos dominó la justa con 92 oros, 79 platas y 65 bronces, mientras que el brasileño Thiago Pereira fue el máximo ganador individual con seis títulos, una plata y un bronce.La afición tapatía también fue protagonista al llenar los escenarios y respaldar tanto a mexicanos como a representantes de otros países.El adiós llegó el 30 de octubre. Camila, Ricky Martin, Diego Torres y The Wailers amenizaron una clausura que recordó los mejores momentos de la competencia. Finalmente, el pebetero se apagó y Guadalajara entregó la estafeta panamericana a Toronto.Aunque el pebetero panamericano se apagó, la fiesta deportiva todavía no terminaba. Apenas unos días después, en noviembre, Guadalajara volvió a vestirse de gala para recibir la cuarta edición de los Juegos Parapanamericanos, con más de mil 500 atletas de 24 delegaciones del continente. La competencia llevó consigo un mensaje de inclusión y equidad, además de convertirse en un escaparate para deportistas que buscaban alcanzar sus mayores objetivos.En esta ocasión, el Estadio de Atletismo fue el punto de encuentro para iniciar una nueva semana de actividad. Con las gradas prácticamente llenas, atletas y público disfrutaron de una ceremonia que volvió a encender el fuego y dio paso a un espectáculo cargado de color y cultura, nuevamente acompañado por uno de los sellos más representativos de Jalisco: el mariachi.Después llegó el momento de competir. México terminó en el tercer lugar del medallero con 165 preseas: 50 de oro, 60 de plata y 55 de bronce. Las últimas llegaron en el maratón en silla de ruedas, donde los anfitriones consiguieron un podio completo con Aarón Gordián, Saúl Mendoza y Alfonso Zaragoza en el 1-2-3. El máximo ganador mexicano fue el nadador Luis Andrade Guillén, quien obtuvo cuatro medallas de oro y cuatro de plata.Por encima de México quedó Brasil, indiscutible ganador de los Juegos al conquistar 197 medallas, 81 de ellas de oro. Estados Unidos, por su parte, cosechó 132 preseas, una cifra menor que la de los anfitriones, aunque la diferencia en el medallero estuvo en los títulos: los estadounidenses consiguieron un oro más que la delegación mexicana.Finalmente llegó la despedida definitiva y el cierre de un ciclo que cumplió con las expectativas tanto en los Juegos Panamericanos como en los Parapanamericanos. Cerca de siete mil personas volvieron a reunirse en el Estadio de Atletismo para una última celebración, que incluyó muestras artísticas de Sergio Bustamante y la música de Moderatto para bajar el telón de Guadalajara 2011.Alrededor de siete mil 500 personas formaron parte del voluntariado de los Juegos Panamericanos. Fueron seleccionadas entre más de 32 mil aspirantes registrados, de los cuales unos 22 mil completaron todo el proceso ante el Comité Organizador. Una de las elegidas fue Gabriela Velasco, quien, con 18 años entonces y recién terminada la preparatoria, tuvo la oportunidad de vivir la justa desde una perspectiva distinta.“Me animé simplemente por querer vivir la experiencia, a esa edad era muy llamativo y después poder contar la anécdota de que lo hice. Recuerdo que una parte del proceso la hice en línea en la página web, siguió otra ‘ronda’, te juntaban en la Unidad Revolución para entrevistas y dinámicas y si pasabas te notificaban”, relató Gabriela.Gracias a su dominio del inglés y el francés, fue asignada como traductora de la delegación canadiense, función que la llevó a convivir directamente con integrantes de su comité olímpico.“Estaba en la Villa directamente con el Comité Olímpico Canadiense y era la traductora personal de Corey, de logística y transporte de los atletas. Realmente mi mayor convivencia fue con ellos en las oficinas, me tocó organizar su Día de Acción de Gracias, coordinar otras cosas con los directivos y hasta con los choferes me tocó organizar que los llevaran a la Arena Coliseo. Fue pesado a ratos, pero era muy gratificante sentir que a esa edad eras el brazo derecho de alguien importante”.Entre los miles de voluntarios que participaron durante octubre, los mejores tres mil fueron seleccionados para colaborar también en los Parapanamericanos. Gabriela volvió a ser elegida, esta vez para trabajar con la delegación de República Dominicana, donde desempeñó funciones similares y encontró una experiencia distinta que le dejó una lección personal.“Ahí me mandaron directamente con el presidente del Comité de ellos para traducirle a inglés y francés. En esos juegos entendí que el que quiere puede, venían con muy poco presupuesto, muchas carencias y no ven eso como una contra, es algo más que tienen que afrontar y se hace. Me di cuenta que nos quejamos de más y ellos son personas tan normales y trabajadoras desde su contexto”.