Las altas temperaturas además de representan un desafío para las personas, durante la temporada de calor, los perros también enfrentan riesgos importantes que muchos dueños suelen subestimar. Actividades tan comunes como jugar bajo el sol o salir a pasear al mediodía pueden convertirse en situaciones peligrosas para las mascotas en cuestión de minutos.Veterinarios y especialistas en cuidado animal han advertido que uno de los errores más frecuentes ocurre precisamente cuando los dueños interpretan el entusiasmo del perro como una señal de bienestar físico. Sin embargo, aunque el animal siga corriendo o jugando, su cuerpo podría estar acercándose rápidamente a un golpe de calor.A diferencia de los humanos, los perros no regulan su temperatura corporal mediante el sudo, su principal mecanismo para liberar calor es el jadeo, además de pequeñas zonas como las almohadillas de sus patas. Esto provoca que se sobrecalienten con mucha más facilidad, especialmente cuando realizan ejercicio intenso, permanecen sobre superficies calientes o pasan demasiado tiempo expuestos al sol.El asfalto, por ejemplo, puede alcanzar temperaturas extremadamente altas durante mayo y junio, afectando no solo la temperatura corporal del animal, sino también causando quemaduras en las almohadillas. Especialistas recomiendan evitar paseos entre las 12:00 y las 18:00 horas, ya que durante ese periodo el calor ambiental y la radiación solar alcanzan sus niveles más intensos.Uno de los mayores riesgos aparece durante los juegos intensos. Lanzar la pelota repetidamente, correr largas distancias o permitir ejercicios prolongados bajo altas temperaturas puede desencadenar un sobrecalentamiento severo.Muchos perros continúan jugando incluso cuando su cuerpo ya se encuentra al límite, impulsados por la emoción y la estimulación del momento. Por ello, los expertos insisten en que no debe esperarse a que el animal “se detenga solo”.En temporada de calor, la rutina ideal cambia por completo, es recomendable realizar paseos más cortos, descansos frecuentes, tomar sombra constante y tener acceso permanente a agua fresca.También es importante considerar factores de riesgo específicos, por ejemplo, los perros de hocico corto —como bulldogs o pugs—, así como cachorros, perros mayores, animales con sobrepeso y razas gigantes presentan mayor vulnerabilidad frente al golpe de calor.Aunque un jadeo moderado puede ser normal después de caminar, existen síntomas que indican que la situación se está volviendo peligrosa. Entre las principales señales de alarma destacan la respiración acelerada, babeo excesivo, debilidad, vómitos, diarrea, encías muy rojas o demasiado pálidas, temblores, desorientación e incluso colapsos repentinos.Cuando estos síntomas aparecen, el golpe de calor deja de ser una molestia pasajera y se convierte en una emergencia veterinaria. Los especialistas advierten que actuar rápido puede marcar la diferencia entre la recuperación y consecuencias graves para el animal.Si existe sospecha de golpe de calor, lo primero es mover al perro a un lugar fresco, ventilado y con sombra. Después, se recomienda iniciar un enfriamiento progresivo mientras se contacta inmediatamente a un veterinario.El agua utilizada debe ser fresca o templada, nunca helada, ya que los cambios bruscos de temperatura pueden empeorar el cuadro.Las zonas más eficaces para refrescar al perro suelen ser el abdomen, las axilas, las ingles y las almohadillas, debido a que tienen menos pelo y permiten liberar calor con mayor facilidad. También es importante no minimizar la situación pensando que basta con “mojarle un poco el lomo”. Un golpe de calor requiere atención rápida y, en muchos casos, supervisión médica profesional.Además del riesgo interno, la exposición prolongada al sol puede provocar daños cutáneos en las mascotas. Las zonas más sensibles suelen ser la trufa, las orejas, el abdomen y aquellas partes con menos pelo o piel clara. En algunos perros pueden aparecer enrojecimientos, costras o incluso úlceras por exposición solar.Los veterinarios señalan que ciertos perros podrían beneficiarse del uso de protectores solares especiales para mascotas o prendas ligeras diseñadas para protegerlos del sol. Sin embargo, advierten que nunca deben utilizarse bloqueadores humanos sin orientación profesional, ya que algunos ingredientes pueden resultar tóxicos si el animal los lame.El color del pelo puede influir en cómo cada perro enfrenta las altas temperaturas debido a que los perros de pelaje oscuro tienden a absorber más radiación solar y calentarse con mayor rapidez bajo el sol directo. Por otro lado, los perros claros suelen tener la piel más sensible y un mayor riesgo de quemaduras.Por ello, los expertos recomiendan no confiarse únicamente por el aspecto del animal. Todos los perros, independientemente de su raza o color, necesitan medidas de protección durante los días más calurosos.La recomendación general es simple: sombra, agua fresca, paseos fuera de las horas críticas y evitar cualquier actividad física intensa cuando el ambiente esté demasiado caliente.En caso de jadeo incontrolable, desorientación, vómitos o pérdida de equilibrio, no se debe esperar a que “se le pase solo”. El golpe de calor puede avanzar rápidamente y poner en riesgo la vida del animal en muy poco tiempo.TG