Entender el lenguaje corporal de perros y gatos es una de las claves para mejorar la convivencia con las mascotas. Lejos de depender únicamente de sonidos, estos animales expresan emociones y necesidades a través de gestos, posturas y miradas que, cuando se interpretan correctamente, permiten fortalecer el vínculo y evitar situaciones de tensión.Especialistas en comportamiento animal, incluidos estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México, coinciden en que las mascotas cuentan con un sistema de comunicación sofisticado. A través de él pueden transmitir estados como tranquilidad, curiosidad, miedo o incomodidad, aunque muchas veces estas señales pasan desapercibidas para los dueños.En el caso de los perros, comprender este lenguaje implica observar el conjunto del cuerpo y no enfocarse en una sola señal. Movimientos como la posición de las orejas, la tensión muscular o la dirección de la mirada aportan información clave sobre su estado emocional.Uno de los errores más comunes es interpretar la cola como un indicador absoluto de felicidad. Sin embargo, un movimiento rápido no siempre significa alegría, ya que también puede reflejar nerviosismo o alerta, dependiendo del contexto y del resto del lenguaje corporal del animal.Una cola alta y rígida manifiesta un estado de alerta o tensión, mientras que un movimiento circular y relajado expresa un sentimiento de alegría. Por el contrario, cuando un ejemplar la esconde entre sus extremidades traseras, denota una clara inseguridad o temor.Las orejas y los ojos aportan el contexto necesario para descifrar el estado anímico del animal. Las orejas posicionadas hacia adelante muestran curiosidad, mientras que aquellas aplanadas contra el cráneo sugieren miedo. Un signo crítico de advertencia es el denominado (ojo de ballena), que ocurre cuando el perro abre excesivamente los ojos permitiendo ver la parte blanca (esclerótica), indicando un nivel de incomodidad severo."Fíjate siempre en el conjunto de su cuerpo", recomiendan los expertos mexicanos en etología, subrayando que gestos como la (reverencia de juego) son invitaciones explícitas a la interacción social positiva.A diferencia de los canes, los gatos emplean señales más sutiles que requieren de una atención detallada para evitar malentendidos. La cola de un felino es un barómetro emocional preciso; si se encuentra levantada en forma de signo de interrogación, el animal se siente confiado y feliz de ver a su dueño. Sin embargo, una cola erizada o extremadamente baja es una señal defensiva ante una amenaza percibida.La mirada felina también cumple funciones sociales específicas. El acto de parpadear lentamente es interpretado como un “beso de gato”, un gesto que demuestra amor y profunda confianza hacia el humano.En contraste, las pupilas muy dilatadas suelen ser un síntoma de excitación o agresión inminente. Un portal especializado subraya que el roce de la cara o el cuerpo contra el propietario es una forma de marcaje territorial afectivo, donde el gato deposita feromonas para reafirmar su vínculo. Respetar estas señales, especialmente cuando el gato aplana sus orejas hacia los lados, garantiza un entorno seguro y libre de estrés para la mascota.Guía para la interpretación de señales (Paso a paso):Los expertos coinciden en que, aunque los humanos a menudo fallan en leer a sus mascotas, los animales son excelentes intérpretes de nuestras emociones.Sofía Rodríguez, coordinadora de la especialidad de Etología Clínica en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, señala: 'En pocas palabras, nosotros no sabemos hablar el lenguaje de perros y gatos, pero ellos identifican nuestro lenguaje corporal de forma muy eficiente'.TG