En tiempos marcados por la incertidumbre y los cambios constantes, la música se ha convertido para algunos artistas en una forma de replantear las historias que contamos sobre el mundo. Bajo esa premisa, el dueto Santi y Tuğçe apuesta por crear nuevas narrativas sonoras que conecten culturas, lenguajes y emociones, una propuesta que presentarán por primera vez en Guadalajara. La cita es este sábado 21 en el Teatro Estudio Cavaret.El proyecto, integrado por Santi —originario de Asunción, Paraguay— y Tuğçe —de Estambul, Turquía—, nació hace más de una década tras coincidir en Estados Unidos. Hoy, establecidos en Berlín, construyen una propuesta musical que combina electrónica, songwriting y raíces culturales diversas, resultado de trayectorias personales atravesadas por migraciones, formación académica y exploración artística constante.El concierto marca el debut del dueto ante el público tapatío, un paso significativo dentro de su recorrido internacional. Aunque su estancia en la ciudad apenas comenzaba al momento de la charla, la primera impresión fue inmediata.“Llegamos ayer a la noche… hoy estuvimos todo el día con el tour de prensa, pero la gente muy amorosa, muy amigable, como siempre en México”, compartió en entrevista con EL INFORMADOR Santi.Escuchar sus grabaciones puede evocar paisajes emocionales distintos, pero el formato en vivo busca amplificar esa sensación. Para Santi, el escenario funciona como una extensión orgánica del universo sonoro del proyecto.“La presentación en vivo es también como un viaje, como es la grabación. El set es más live… cantamos en tres idiomas —turco, español e inglés— y venimos con un saxofonista, multiinstrumentalista y percusionista. Yo toco guitarra y otros instrumentos electrónicos; es tipo un viaje”.La experiencia sonora se construye así desde la mezcla de texturas musicales y lenguas distintas, reforzando la idea de tránsito constante que atraviesa su obra.El diálogo entre culturas se dio como un proceso natural derivado de sus propias vidas. Desde sus primeros encuentros creativos, ambos comenzaron a fusionar influencias sin imponer límites estilísticos.“Fue un proceso gradual”, explicó Santi. “Desde que nos conocimos creamos música juntos y fuimos fusionando diferentes influencias… la música electrónica con ritmos latinoamericanos, con música turca y otros ritmos globales”. El resultado surge de experiencias compartidas y de una convivencia cotidiana entre tradiciones distintas. “Es un puente, la verdad. Entre muchas culturas y muchos géneros, pero también un poco más allá… la idea es que no existen fronteras ni diferencias. Es música al final, una mezcla natural que surge de nuestra vida”.Esa visión atraviesa también las letras del dueto, donde aparecen historias de viajes, despedidas, memoria y futuros imaginados, elementos que buscan conectar con experiencias humanas universales.En contraste con la complejidad conceptual de su propuesta, el nacimiento de una canción suele partir de algo simple: una melodía.“Muchas cosas pasan en paralelo”, explicó el músico sobre su proceso creativo. “Generalmente lo primero que tenemos es una melodía. Tenemos muchas ideas y después vamos visitándolas, probando letras y conceptos”.Las historias se nutren tanto de vivencias personales como de influencias externas —libros, experiencias cotidianas o estados emocionales— que terminan moldeando la narrativa final. “Depende de lo que estamos leyendo o viviendo; las historias empiezan a crecer y desarrollarse”, añadió.Una de las particularidades del proyecto es la formación académica de Santi, quien combina estudios en composición musical con ingeniería informática, dos disciplinas que a simple vista parecen distantes.“Parece que son mundos separados”, reconoció. “En la universidad todas las clases eran completamente diferentes, no había nada en común. Pero en la práctica, en la producción y generación de sonidos, la tecnología está completamente al lado de la composición artística”. Esa dualidad se ha convertido en una herramienta creativa que amplía las posibilidades sonoras del proyecto y facilita la experimentación electrónica que caracteriza su música.La conversación inevitablemente condujo al papel actual de la tecnología y la inteligencia artificial dentro del arte, un tema que genera debates constantes en la industria musical.Para Santi, la clave no está en rechazar la tecnología, sino en comprender cómo se utiliza. “Hay diferentes formas de usarla. Con la inteligencia artificial ahora es demasiado fácil generar algo sin realmente entrar en el proceso. Para mí, crear música es el proceso; el resultado final es solo eso”.El músico considera que el valor artístico reside precisamente en la experiencia creativa y no únicamente en el producto terminado.“Si ese proceso se reemplaza por un sistema que lo quita, pierde sentido hacerlo”, señaló, aunque matizó su postura al reconocer que la tecnología también puede ser una aliada. “Siempre se puede usar de forma creativa, pero es peligrosa al mismo tiempo”. YC