Jueves, 02 de Julio 2026

El caos sí tiene director

Entre monstruos, estudios de cine y Minions, Andy Muschietti encuentra un reflejo de los desafíos de cualquier rodaje, mientras Chris Meledandri consolida la estrategia que convirtió a Illumination en una potencia cinematográfica de Hollywood

Por: El Informador

El director argentino Andy Muschietti debuta como actor de doblaje al dar voz a Max, un realizador inspirado en los cineastas europeos del Hollywood clásico. AFP

El director argentino Andy Muschietti debuta como actor de doblaje al dar voz a Max, un realizador inspirado en los cineastas europeos del Hollywood clásico. AFP

Hollywood vuelve a mirarse al espejo con “Minions & Monstruos”: mientras Andy Muschietti explora por primera vez el doblaje al dar voz a un director de cine, Chris Meledandri revela la fórmula con la que Illumination ha transformado el caos creativo en uno de los mayores éxitos de la animación.

Aunque su nombre suele estar ligado a criaturas aterradoras, universos oscuros y producciones de gran escala, Muschietti decidió aventurarse en un terreno distinto. El cineasta argentino, responsable de títulos como “Mamá”, “It” y “The Flash”, presta su voz a Max, un realizador que descubre el potencial creativo de los carismáticos personajes amarillos en “Minions & Monstruos”, película que llegó a los cines ayer, 1 de julio.

En entrevista con EL INFORMADOR, Muschietti compartió que aceptar el proyecto significó asumir un reto completamente nuevo dentro de una industria en la que lleva años construyendo una sólida carrera detrás de cámaras.

“Para mí fue muy divertido, fue un desafío porque no había hecho doblaje en alguna peli. Digo, soy como un payaso en general: hago voces y eso es algo que se me da naturalmente, para bien o para mal. Así que cuando me lo ofrecieron lo acepté. Soy un irresponsable en ese sentido”, confiesa entre risas aclarando que no le dieron el papel por imposición, sino que hizo prueba de casting.

Su personaje, Max, es un director que inicialmente ve a los Minions como una amenaza para su trabajo, pero termina reconociendo en ellos una oportunidad creativa. Aunque Muschietti aclara que no comparte la personalidad del personaje, sí encontró puntos de conexión en las dificultades cotidianas que implica realizar una película.

“Me identifiqué, no tanto en cuanto a su personalidad, porque es un tipo neurótico y controlador, cascarrabias, en fin, chiquitito. Nada de eso, yo soy un tipo más tranquilo en el rodaje, no le grito a la gente, pero me identifiqué mucho con las penurias y la navegación de todos los problemas que salen en un set de filmación. No hay nada que suceda en esta peli que no me haya pasado a mí en una grabación. Fue un punto de conexión con la historia”.

La participación de Muschietti resulta especialmente llamativa porque la película gira alrededor del cine y de la creación de monstruos, dos elementos que han estado presentes de manera constante en su filmografía.

Desde la inquietante figura maternal de “Mamá” hasta “Pennywise” en las adaptaciones de “It”, el argentino ha utilizado a las criaturas fantásticas como vehículos para explorar emociones, temores y conflictos humanos. Por ello, encontró en “Minions & Monstruos” una historia con resonancias cercanas a sus propias inquietudes creativas.

“Tengo una conexión con el mundo del horror, pero también con el mundo humano y  los simbolismos. Esta película me resonó de una manera muy graciosa porque en la peli los monstruos son los productores y los ejecutivos del estudio y eso es algo con lo que me puedo relacionar muy bien. Sobre todo cuando te dan las notas”, confiesa con una carcajada.

Para Muschietti, el concepto del monstruo continúa siendo una herramienta narrativa valiosa, incluso dentro de una producción familiar y abiertamente cómica como esta.

“Nosotros como contadores de historias tenemos que justificarlo de alguna manera, entendiendo los impulsos y las motivaciones, las razones y sobre todo luchando contra los prejuicios”.

La era dorada del caos

Sin duda, “Minions & Monstruos” funciona como una carta de amor al cine clásico. Ambientada en el Hollywood de la década de 1920, sigue a un grupo de Minions que descubre la industria cinematográfica en plena transformación, cuando el cine mudo comenzaba a dar paso a las producciones sonoras.

Max forma parte de ese universo. El personaje fue concebido por el director Pierre Coffin como una figura inspirada en los realizadores europeos que ayudaron a moldear la época dorada de Hollywood, una referencia que Muschietti identificó de inmediato.

“La película habla de un arquetipo que es el director europeo, el alemán que hacía sus trabajos en Hollywood en esa época. Hay muchos casos de eso, incluido Fritz Lang, y esto es lo que hizo Christoph Waltz (voz en inglés del personaje) es una creación fantástica. Christoph es un gigante de la actuación, él hace su performance, la animación se forma en torno a él. Y después lo que hice yo fue como una tercera capa, yo trato de respetar el espíritu de lo que había hecho él pero dándole una textura más lunfarda, más tanguera. Me pidieron que lo hiciera en tono argentino, me pareció bueno, aunque históricamente no era muy apropiado porque no había directores argentinos en esa época...pero al final me parece una gran idea. Una gran exploración y bueno, lo hicimos”.

Dirigida por Pierre Coffin, responsable de las primeras entregas de “Mi Villano Favorito” y de la primera película de “Minions”, la nueva producción amplía el universo de la franquicia más exitosa de Illumination.

La historia sigue a una nueva generación de Minions que llega a Hollywood buscando servir al villano más temible de su época. Sin embargo, en lugar de encontrar un nuevo amor, descubren el mundo del cine y terminan convertidos en estrellas de la pantalla. Cuando la llegada del sonido amenaza con dejarlos fuera de la industria, emprenden una aventura para realizar su propia película de monstruos, una decisión que desencadenará consecuencias inesperadas.

La cinta cuenta con las voces originales de Christoph Waltz, Trey Parker, Allison Janney, Jesse Eisenberg, Jeff Bridges y Zoey Deutch, entre otros intérpretes en idioma original y representa la nueva apuesta de Illumination.

Max es un director de cine neurótico y perfeccionista que descubre en los Minions un inesperado potencial creativo. ESPECIAL

El arquitecto del imperio amarillo

Chris Meledandri, fundador y director ejecutivo de Illumination, se ha consolidado como una de las figuras más influyentes -aunque discretas- de la animación contemporánea. Mientras otros ejecutivos buscan protagonismo en la industria, él ha construido un modelo de éxito basado en la eficiencia, el humor y una apuesta casi infalible por el entretenimiento familiar.

Cuando recientemente recibió su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, Meledandri bromeó ante el público: en unos años, quienes pasen por Hollywood Boulevard probablemente se preguntarán quién era ese nombre. Sin embargo, su impacto ya es difícil de ignorar. Desde el estreno de “Mi villano favorito” en 2010, Illumination ha acumulado más de 11 mil millones de dólares en taquilla global, impulsada por el fenómeno cultural de los Minions, personajes que se han convertido en emblema del estudio.

Lejos de competir directamente con gigantes como Disney o Pixar, Meledandri ha apostado por un camino distinto: comedia ligera, irreverente y de alcance global. “Desde el principio queríamos hacer películas que fueran alegres por encima de todo”, ha explicado. Ese enfoque ha definido la identidad del estudio, donde predominan historias de antihéroes, caos caricaturesco y un humor accesible para públicos de todas las edades.

El próximo gran estreno del estudio, “Minions & Monsters”, refuerza esa fórmula. La película, ambientada en la Edad de Oro de Hollywood, muestra a los Minions intentando convertirse en cineastas, lo que inevitablemente desata un caos descomunal. El proyecto, que se suma a la expansión del universo Illumination junto a colaboraciones con Nintendo y futuras franquicias como Barbie, confirma la ambición global del estudio.

La producción también refleja el estilo de trabajo que Meledandri ha impuesto: presupuestos contenidos y control creativo sin excesos. Mientras otras producciones animadas pueden superar los 200 millones de dólares, “Minions & Monsters” se realizó con aproximadamente 85 millones de dólares. Para Meledandri, la clave no está en gastar más, sino en resolver mejor los problemas narrativos y de producción. “Nunca hemos tenido conversaciones sobre pedir más dinero. Siempre es: ¿cómo resolvemos esto?”, ha señalado.

Ese enfoque lo ha convertido en un caso atípico dentro de Hollywood, donde los costos de producción siguen en aumento. Incluso en tiempos donde la inteligencia artificial comienza a explorar su lugar en la industria, Meledandri se mantiene cauto. Afirma que su prioridad es preservar los empleos creativos antes que acelerar la automatización. Aunque reconoce el potencial de la tecnología, cuestiona su impacto a largo plazo en la estructura laboral del cine.

El éxito de Illumination también se apoya en su modelo global de producción. Aunque el estudio tiene sede en Santa Mónica, gran parte de su trabajo se realiza en París, en colaboración con equipos creativos internacionales. Esta estrategia ha permitido expandir su alcance cultural y adaptar sus historias a un público mundial, algo que se refleja incluso en el lenguaje universal y absurdo de los propios Minions.

En este contexto, “Minions & Monsters” se presenta como una nueva prueba de fuego. La película no solo amplía el universo narrativo del estudio, sino que también explora una sátira del propio proceso cinematográfico, llevando a sus personajes más caóticos al mundo de la producción de cine clásico.

A lo largo de su carrera, Meledandri ha demostrado que no busca competir en prestigio, sino en consistencia. Su historial incluye éxitos como “Sing”, “La vida secreta de las mascotas” y “Super Mario Galaxy: la película”, consolidando una estrategia donde el entretenimiento masivo y la rentabilidad van de la mano.

En una industria marcada por la incertidumbre, Illumination se ha convertido en una máquina estable de éxitos. Y en el centro de esa maquinaria está Meledandri: un ejecutivo que prefiere la discreción, pero que ha redefinido lo que significa construir un imperio animado en Hollywood.

CT

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones