Ante un Teatro Diana con localidades agotadas, ayer, Julieta Venegas regresó a la ciudad con la primera de dos fechas de su Norteña Tour 2026, una gira que la reconecta con las raíces que inspiraron su más reciente producción discográfica y que, durante alrededor de dos horas, convirtió el recinto en un espacio de intimidad compartida entre la cantante y su público.Minutos después de las 21:00 horas, la tijuanense apareció sobre una plataforma elevada que dominaba un escenario transformado en una suerte de rancho onírico. Sillas, mesas, flores, candelabros, sombreros, cactus, tapetes y bloques de paja acompañaban una iluminación cálida que envolvía la escena.Detrás de ella brillaba un enorme aro luminoso, mientras una decena de músicos, ataviados también con sombreros y pañoletas, completaban la estética del espectáculo.Vestida con sombrero café, un vestido de inspiración campirana y un chaleco color vino, Venegas abrió la noche con “Tiempos Dorados” y “La Línea”, dos temas que marcaron el tono de una presentación construida alrededor de “Norteña”, disco que, según ha explicado, nació mientras vivía en Argentina y añoraba a México, a su familia y a los paisajes que marcaron su vida.“Este nuevo disco es todo un sueño, y poder cantarles acá. Estamos felices de estar aquí. Muchas gracias de verdad”, expresó al dirigirse por primera vez al público tapatío.La cantante alternó instrumentos a lo largo de la velada. Tomó su característico acordeón para interpretar “Ese Camino” y después cambió a la guitarra para “Oleada”. Sin embargo, uno de los primeros momentos de comunión con la audiencia llegó con “Algo Está Cambiando”, reinterpretada con arreglos de corte regional que fueron recibidos con entusiasmo.La conexión con Guadalajara quedó clara cada vez que el público coreó su nombre. Julieta respondió con afecto: “Los quiero mucho, siempre me han tratado bien y me encanta regresar a Guadalajara”.Canciones como “Amigas” y “La Nostalgia” continuaron trazando el recorrido emocional de la noche, antes de que la artista se detuviera para hablar de uno de los lugares fundamentales en su historia personal.“Se cuentan muchas historias, tanto buenas como malas, legales e ilegales, pero yo amo a esa ciudad que tanto me dio”, dijo antes de interpretar “Leyendas de Tijuana”, tema dedicado a la ciudad fronteriza que marcó su formación artística y personal.A partir de ese momento, el espectáculo adquirió una energía distinta. Las luces cambiaron hacia tonalidades más frías y dinámicas mientras avanzaban canciones como “Despedida” y “Tengo Que Contarte”. Fue precisamente antes de esta última cuando la cantante levantó un caballito de licor y lo bebió de un solo trago, gesto que provocó una ovación inmediata de los asistentes.La velada también tuvo espacio para las colaboraciones. Rosas, artista originario de Culiacán y radicado en Guadalajara, fue el encargado de abrir el concierto y más tarde regresó al escenario para acompañar a Julieta en “Volver a Ti”, encuentro celebrado por el público.Uno de los instantes más íntimos llegó con “Lento”. Lejos de la versión original, la canción fue presentada únicamente con Julieta al piano, iluminada por una luz cenital blanca. La voz de los asistentes hizo el resto. Durante varios minutos, el Teatro Diana se convirtió en un enorme coro que acompañó uno de los temas más emblemáticos de su repertorio.A lo largo de la noche, la intérprete compartió anécdotas sobre el origen de sus canciones, explicando procesos creativos, emociones y circunstancias que dieron vida a cada composición. Temas como “Lo Que Va a Pasar”, “Te Celebramos”, “No Me Vuelvo a Enamorar” y “Terca” mantuvieron el ánimo en alto.Ya en la recta final aparecieron dos clásicos infaltables: “Andar Conmigo”, “Para Mí” y “Me Voy”. Bastaron los primeros acordes para que el teatro entero se pusiera de pie y acompañara cada palabra.La historia, sin embargo, aún no termina. Julieta Venegas volverá a presentarse hoy, a las 20:00 horas, en el mismo recinto para cerrar su paso por Guadalajara, donde todavía quedan menos de un centenar de lugares disponibles.