La risa, la tristeza, la poesía y el contacto humano forman parte de un mismo lenguaje en Slava’s SnowShow, espectáculo que regresará al Teatro Diana de Guadalajara del 14 al 18 de octubre, con una propuesta escénica que busca conectar con el público sin depender de las palabras.Durante una rueda de prensa, Adrián García, coordinador de producción e Ismir García, Clown mexicano hablaron sobre la nueva temporada de la obra creada en 1993 por el clown ruso Slava Polunin, que suma décadas de recorrido internacional y cumple 20 años de presentaciones en México.La música y la nieve que invade el escenario y alcanza a los espectadores, es uno de los elementos que distingue a la puesta en escena es la combinación de emociones. Además de las carcajadas que busca provocar, la propuesta incorpora momentos de soledad, silencios y melancolía.“Yo creo que ese es el gran acierto del espectáculo, que no es un espectáculo que está, digamos, insertado en la lógica más común de los payasos, que el payaso solo va a hacer reír y ya, sino que está finamente mezclado con otras emociones que nos conforman como seres humanos y eso hace mucho más complejos e interesantes a los personajes”, explicó el clown mexicanoPara el representante, la poesía también ocupa un lugar central en la construcción de esta experiencia escénica, pues permite abordar situaciones y sentimientos que forman parte de la vida cotidiana.“Sin poesía no es posible vivir. Vivimos con poesía con nuestros hermanos, con nuestros hijos. Cuando le damos un momento a la familia, eso hay, pues, y ese espectáculo tiene poesía”, expresó.Desde esa perspectiva, Slava’s SnowShow plantea una metáfora de la existencia, en la que las emociones no aparecen de manera aislada, sino que conviven y se complementan. La alegría y la tristeza forman parte de una misma experiencia, mientras que el humor corporal y la expresión de los intérpretes permiten transmitir esas sensaciones sin recurrir a diálogos convencionales.La música es otro de los componentes que contribuyen a construir la atmósfera de la obra. García destacó la selección de piezas de distintos géneros y épocas, así como la precisión con la que se integran a las acciones que ocurren en escena.En el repertorio musical conviven composiciones de Joaquín Rodrigo y Maurice Ravel con piezas de jazz y obras de otros autores. Esa diversidad funciona como una parte fundamental de la narración teatral.La relación entre los sonidos, los movimientos y las imágenes permite que cada momento adquiera un sentido particular, incluso cuando los personajes no necesitan hablar para comunicar lo que sienten, asegura. Aunque el espectáculo conserva una estructura reconocible desde su creación, cada función presenta variaciones a partir de la interacción con los asistentes. La respuesta del público y las situaciones inesperadas modifican el ritmo de la representación y aportan matices distintos a cada encuentro.El artista señaló que esa participación es importante para mantener viva la propuesta, pues el público no permanece únicamente como observador de lo que sucede en el escenario.“Cada vez que nos presentamos nos encontramos con un público diferente, con una situación diferente, y le da un color particular a lo que viene siendo el espectáculo. Lo inesperado, lo que sucede de una manera que no se espera, le da sorpresa y frescura cada vez”, comentó.Esa relación también explica, desde su perspectiva, la permanencia de la obra a lo largo de los años. El clown comparó su vigencia con la de los clásicos de la literatura y el cine, que pueden volver a experimentarse sin producir necesariamente las mismas sensaciones.“Los clásicos están ahí por algo. Los libros que se vuelven clásicos, la literatura que se vuelve clásica, el cine que se vuelve clásico. A lo mejor tú abres un libro que leíste hace 20 años y te causó muchas cosas; lo vuelves a abrir y te sigue causando otras tantas más, pero tú ya cambiaste”, señaló.García asegura que esa capacidad de reunir a las personas alrededor de una experiencia compartida es una de las razones por las que el espectáculo conserva su sentido en la actualidad.“Este espectáculo nos reúne para sentir que estamos juntos, tener un momento de comunión, porque eso es lo que hace el teatro. Y a eso nos invita”, afirmó.El representante también consideró que el contacto presencial adquiere relevancia en un contexto en el que buena parte de las relaciones cotidianas ocurre mediante dispositivos digitales.“Vamos a necesitarlo porque ya estamos tan metidos ahí que lo que ocupamos es contacto humano. Eso es lo que necesitamos”, sostuvo. La temporada en Guadalajara también representa una nueva oportunidad para encontrarse con una producción que ha mantenido su presencia en distintos países. De acuerdo con lo expuesto durante la rueda de prensa, el espectáculo llega a México con el mismo elenco que se presenta en ciudades como Londres, Nueva York, Madrid y Tokio.Ismir destacó la continuidad de la compañía y la respuesta que ha encontrado en el público mexicano a lo largo de 20 años. En el caso de Guadalajara, las visitas recurrentes han consolidado una relación con los espectadores locales.Ambos consideran que esa permanencia es significativa, pues habla de la capacidad de la obra para mantener el interés del público a través del tiempo.“Veinte años no se dicen fácil. Que un público reciba durante 20 años un espectáculo, teniendo llenos cada vez que se llega al teatro de Guadalajara, es muy trascendental. Eso habla de la calidad del espectáculo y constata su éxito”, señalaron.La invitación, añadió, es acercarse a una propuesta que utiliza el lenguaje corporal, la música y los recursos visuales para contar una historia abierta a distintas interpretaciones. La intención es que cada espectador encuentre sus propias emociones en lo que ocurre frente a él.Slava’s SnowShow tendrá funciones en el Teatro Diana del 14 al 18 de octubre. El miércoles 14 se presentará a las 20:30 horas; el jueves 15, a las 18:30 y 22:00 horas; el viernes 16, a las 20:30 horas; el sábado 17, a las 17:00 y 20:30 horas, y el domingo 18, a las 13:00 y 17:00 horas.Los boletos están disponibles a través de Ticketmaster y en las taquillas del teatro. Los precios van de los 550 a los mil 750 pesos. CT