Mientras millones de mexicanos trabajan lejos de sus hogares, las remesas se han convertido en un soporte económico. Más que una ayuda mensual, estos recursos pueden transformarse en una herramienta para generar patrimonio y desarrollo, afirmó Alejandro Lomelí Razo, director de Finanzas de Valladolid Caja Financiera.“Son uno de los activos más importantes del país, porque llegan a las familias y fortalecen la economía”, señaló.De acuerdo con el Banco de México, en 2025 el país recibió 61 mil 791 millones de dólares en remesas. Además, el 99.1% de los envíos se realizó mediante transferencias electrónicas, principalmente desde Estados Unidos.La Condusef señala que estos recursos se destinan a alimentos, servicios del hogar, salud, educación y vivienda. A su vez, el CEMLA estima que las remesas financian hasta 44% del gasto de los hogares receptores y representan cerca de 5% del consumo privado nacional. Sin embargo, Lomelí Razo considera que el reto es aprovechar mejor estos recursos. “El mejor uso de las remesas es darles un destino inteligente”, afirmó.La digitalización de los envíos abre oportunidades para integrar estos ingresos al sistema financiero mediante ahorro e inversión. “La recomendación es sencilla: recibir la remesa por un canal formal, apartar una porción desde el primer día para el ahorro, evitar guardar todo en efectivo y destinar una parte a metas concretas”, explicó.Según el especialista, convertir una parte de las remesas en ahorro e inversión puede marcar la diferencia entre cubrir necesidades inmediatas y construir patrimonio. CT