El jitomate no sólo está carísimo en México: en Estados Unidos este fruto alcanzó precios récord que están causando un gran impacto económico en las familias norteamericanas… ¿pero por qué subió tanto de precio y qué factores impulsan esta inflación?Nuevas tarifas de importación en el caso de Estados Unidos, así como la inseguridad en Sinaloa y las sequías extremas por parte de México, asfixian la producción agrícola y ocasionan aumentos de precios nunca antes vistos en el jitomate. Este producto de la canasta básica registra un aumento interanual del 126% en México, superando los 55 pesos por kilo, mientras que en Estados Unidos el jitomate alcanza su precio más alto en ocho años. Esta tormenta perfecta impacta directamente la economía de millones de familias que dependen de este ingrediente esencial para su comida diaria.El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirma que el jitomate lidera la inflación agropecuaria en México durante esta primavera. Los consumidores urbanos y rurales enfrentan un escenario complejo donde armar la canasta básica cuesta casi 5 mil pesos mensuales por persona. Los productores sinaloenses, quienes concentran la mayor cosecha del país, redujeron drásticamente sus siembras porque el crimen organizado bloquea las rutas de transporte y encarece el traslado de las mercancías hacia los principales centros de abasto del territorio nacional. Mientras tanto, los supermercados en Los Ángeles y otras ciudades estadounidenses venden el jitomate Roma hasta en 2.75 dólares por libra, una cifra que alerta a los mercados. Los exportadores mexicanos enfrentan nuevas tarifas arancelarias impuestas por el gobierno estadounidense, lo que frena el flujo comercial de manera significativa. Además, los camiones que cruzan por las aduanas de Nogales o Laredo consumen diésel que hoy cuesta mucho más caro, un sobreprecio logístico que los distribuidores transfieren de inmediato al consumidor final en Estados Unidos. Ambas naciones sufren las consecuencias directas de una cadena de suministro fracturada y vulnerable.La situación actual resulta de una combinación letal que comenzó a crecer a finales de 2025. Las tensiones comerciales entre México y Estados Unidos revivieron viejas disputas sobre competencia desleal, obligando a las autoridades estadounidenses a aplicar aranceles estrictos a las importaciones agrícolas. Casos similares ocurrieron en 2019, cuando la suspensión del Acuerdo de Suspensión del Tomate provocó un caos temporal en los mercados, pero hoy el escenario empeora drásticamente por factores climáticos y de seguridad que antes no tenían este nivel de gravedad. Para entender este fenómeno es importante recordar que un arancel funciona como un impuesto extra que el gobierno de Estados Unidos cobra por dejar entrar el jitomate mexicano a su territorio. Si a este impuesto le sumamos el "estrés hídrico" —que significa que las presas en Sinaloa carecen de agua suficiente para regar los campos— y el cobro de piso por parte de grupos delictivos, el agricultor gasta el doble para cultivar y entregar su producto. Al final, la implacable ley de oferta y demanda dicta que, si existen pocos jitomates disponibles y cuesta demasiado moverlos, el precio en el supermercado sube irremediablemente.En abril de 2026, el kilo de jitomate promedia los 41 pesos a nivel nacional, pero alcanza hasta los 80 pesos en ciudades fronterizas. JM