La historia de redención de Sam Darnold quedó completa este domingo. Seleccionado en la tercera posición en 2018 por los Jets de Nueva York, no mostró nada con un equipo que tampoco tenía las herramientas para ofrecerle un panorama menos desagradable y rápidamente, con la presión que conlleva la posición más demandante del futbol americano, fue señalado como alguien incapaz.Vivió tres temporadas de pesadilla en la Gran Manzana, ganando solo 13 partidos en total, antes de llegar a las Panteras de Carolina, donde el salto de calidad tampoco era muy grande entre los equipos y, con los felinos, solo logró cuatro victorias en cada una de las dos temporadas que pasó en la organización.Llegó a los 49s de San Francisco para ser la banca de Brock Purdy y su futuro ya no parecía tener la titularidad de alguna franquicia, sin embargo, en la Bahía cambió su mentalidad y su juego de la mano de Kyle Shanahan y Klint Kubiak (hoy su coordinador ofensivo en Seattle). A pesar de que no tuvo mucha participación en el equipo, en Minnesota le dieron la confianza para ser el nuevo director de la orquesta vikinga y respondió a ese voto con la mejor temporada de su carrera con 14 victorias, más de mil 300 yardas y 35 touchdowns, pero sin el éxito esperado en postemporada.Expiró su contrato con la franquicia y en Seattle vieron el talento que podían explotar, con un equipo bien armado en todas las facetas, con suficientes armas al ataque, incluso habiendo perdido a DK Metcalf, pero trayendo a Cooper Kupp.Así, Darnold, quien estaba a punto de no volver a ser un mariscal franquicia, silenció a sus detractores y se convirtió en el primer quarterback de su generación en conseguir un anillo de campeón, antes que Josh Allen, Lamar Jackson, Baker Mayfield o Josh Rosen. CT