Jalisco, particularmente Cocula, es la cuna del mariachi, la tradicional música que ha dejado huella en el país, pero también internacionalmente y es reconocida como uno de los estandartes culturales de México; con el paso del tiempo ha dejado artistas reconocidos a nivel mundial, con letras que enamoran, curan despechos y que cautivan no solo a los mexicanos.La llegada de Colombia al Estadio Guadalajara para el partido de la Copa Mundial contra el Congo, desde la entrada de los cientos de cafetaleros que viajaron, estuvo adornada con un mariachi de fondo que estrechó más los lazos entre los dos países, con aficionados de ambos cantando a todo volumen las canciones más famosas y, aunque algunos consideran que el origen del estilo musical es de La Entrada a Sudamérica, simplemente quedó de lado por el afecto con el que los tapatíos han recibido al pueblo cafetalero.“El mariachi es colombiano, empecemos por ahí, es de allá”, declaró Wilson Ramírez, quien entonaba a todo volumen “El Rey” de Vicente Fernández, pero tiene de ídolo a José Alfredo Jiménez, mientras que Juan Carlos Flores señaló que “El Charro de Huentitán” es uno de los más reconocidos cantantes mexicanos en Colombia.La cercanía de dos naciones han hecho que la convivencia mundialista sea una fiesta con el toque latinoamericano en las tradiciones locales, mezcladas con el ritmo y el toque que le han puesto los colombianos y el mariachi es “somos dos culturas muy parecidas, todo el mariachi, el vallenato, todo el folclore lo vivimos siempre de corazón”, comentó Juan Carlos Roldán.A la vez que de fondo empezaba el inconfundible “¡Guadalajara, Guadalajara!”, los sudamericanos expresaron su emoción por escuchar esa canción en la ciudad a la que hace referencia y ese cariño lo resumieron en ser familia.“Lo que sucede es que el pueblo mexicano, el tapatío, son familia colombiana, somos primos, somos familia, estamos en casa, ésta es mi casa”, dijo Wilson, mientras que Flores platicó que “nos hemos sentido como en casa, la amabilidad de todos los mexicanos ha sido increíble”; Roldán, en la misma línea, ve a los dos países unidos con la misma sangre.Al enterarse de que su selección jugaría en la Perla Tapatía, sabían que jugarían de locales; hicieron escala en Cancún para aterrizar en la capital jalisciense y desde entonces fueron cobijados por la hospitalidad tapatía de la que se mostraron muy agradecidos, además de que mostraron su conocimiento del futbol mexicano con el grito de “¡Arriba las Chivas!”, sellando su hermandad con la afición tapatía que quedará guardada para siempre, más allá del único partido de Colombia en Guadalajara.SV