Cuando el balón comenzó a rodar en la Copa del Mundo de México 1986, Osvaldo Muñoz tenía 12 años y vivía a una cuadra del Estadio Jalisco. Cuarenta años después, mientras Guadalajara se prepara para recibir nuevamente una justa mundialista, aquellos recuerdos siguen presentes."En el Mundial del 86 yo tenía 12 años y me tocó vivir una fantasía. Era mi primer Mundial que tenía consciencia", recuerda.Aunque nunca pudo entrar a un partido, la experiencia se desarrolló fuera del inmueble. La cercanía de su casa con el Estadio Jalisco le permitió convivir con el ambiente que generaron las selecciones que tuvieron como sede a Guadalajara: Brasil, España, Irlanda y Argelia en primera ronda."Me tocó vivir todos los eventos de ahí. Me tocó ver las batucadas de los brasileños", cuenta. Para el entonces adolescente, los días de partido de Brasil transformaban por completo las calles cercanas al estadio."Cuando era el partido de Brasil era una fiesta total en los alrededores del estadio. Era irnos a bailar, a estar en fiesta con los brasileños. Después, a la hora del partido, íbamos a verlo a la casa de cada quien. Al final, cuando ganaba Brasil, nos íbamos a seguir festejando".La posibilidad de ingresar al estadio nunca llegó. La demanda de boletos y la presencia de revendedores hicieron imposible cumplir ese deseo."Lamentablemente no pude entrar a ver algún partido porque estaba muy lleno el Estadio Jalisco. Había revendedores, pero era muy caro. Yo era muy chico y no tenía el presupuesto para comprar mi boleto".Ahora, con Guadalajara lista para albergar partidos de la Copa del Mundo de 2026, Osvaldo observa el acontecimiento desde otra perspectiva. La emoción, asegura, sigue siendo la misma que sintió cuando era niño."Que Guadalajara sea sede de otro Mundial, un tercer Mundial, es una fiesta y me da un montón de alegría y emoción".Aunque reconoce que probablemente tampoco podrá asistir a los encuentros, considera que el valor del torneo va más allá de lo que ocurre dentro de los estadios."A pesar de que no tengo el presupuesto para ir a ver los partidos, la emoción es poder ver a la gente que viene a convivir con nosotros".Para él, la hospitalidad de los mexicanos será uno de los elementos que marcarán la experiencia de quienes visiten la ciudad."México y nosotros aquí somos muy apapachadores. Sé que va a ser un Mundial muy bonito y se va a recordar por mucho tiempo".NG