La República Democrática del Congo, después de cuatro partidos en su historial de la Copa del Mundo, consiguió el primer punto de su historia contra Portugal, dándole más mérito al logro. Ahora, en la tercera fecha de la Fase de Grupos, quieren una segunda hombrada con su primer triunfo ante Uzbekistán en Atlanta, pero los Lobos Blancos, una debutante en el certamen, tienen en la mira los mismos objetivos.Los logros que se obtengan del marcador del partido dejarán una huella imborrable en el deporte de estos dos países; sin embargo, puede que sirva de poco para trascender en el torneo. Los Leopardos llegarían a cuatro puntos con la victoria y les permitirían aferrarse a un sueño, a falta de conocer todos los resultados y los terceros lugares. El cuadro uzbeko no ha sumado puntos y, aunque ganen, las posibilidades de avanzar son nulas con tres puntos y su diferencia de goles, que actualmente es de menos siete.En cuanto a lo deportivo, el combinado africano ha demostrado más cualidades en su rol de David contra Goliat. Dentro de la cancha supieron plantarse contra Portugal, contra quienes, aparte, tuvieron que venir de atrás para sacar el resultado, mostrando su capacidad de reacción. Lo mismo ante Colombia, con una defensa férrea, aunque fue hasta el final del partido que mostraron más hambre de gol y no les alcanzó, en tanto que Lionel Mpasi dio una gran actuación que mantuvo vivas las esperanzas congoleñas.Los de Sébastien Desabre no pueden dejarse caer por la derrota y necesitan sostener la concentración y el juego colectivo que ha destacado en los dos partidos, con el orden táctico como la principal característica. Uzbekistán no termina de levantar. Cerraron su preparación con dos derrotas y trasladaron la inercia al torneo, donde Fabio Cannavaro, con pocos recursos, tampoco ha podido encontrar alternativas; sin embargo, jugar sin presión de nada puede aligerar la carga para salir en busca de, al menos, un punto.En Atlanta habrá pocas opciones de clasificar sobre la mesa, pero sí estará el orgullo de terminar con dignidad y la frente en alto un capítulo memorable en la historia futbolística de los dos países.