La exposición protagonizada por Frida Kahlo en el museo Tate Modern de Londres presenta “Frida: La creación de un icono”, se busca plasmar el proceso de transformación de la pintora, desde sus orígenes hasta convertirse en fenómeno cultural global, influyendo en generaciones posteriores de artistas.El evento será abierto al público el próximo 25 de junio y seguirá accesible hasta el 3 de enero de 2077. Esta muestra refleja de forma “perfecta” la “muy estrecha” relación entre la artista, su obra y el público al que se dirigía, según resaltó la comisaria de la exposición, la puertorriqueña María del Carmen Ramírez. Organizada en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Houston, la muestra reúne más de 130 objetos personales y obras de arte, ofreciendo una mirada íntima a los archivos de la artista.Un total de 160 obras de 80 artistas recorren los aspectos fundamentales que han llevado a Kahlo a convertirse en un fenómeno que ha influido a nivel mundial. Las obras que se exponen de otros artistas son trabajos con una fuerte influencia de la mexicana.Frida Kahlo (1907-1954) nunca llegó a verse a sí misma como una pintora profesional, siempre estuvo bajo la sombra de su marido Diego Rivera, pintor y muralista mexicano. Cuando falleció, solo había realizado un par de exposiciones y vendido algunas obras. La fama mundial le llegó de forma póstuma.El visitante empieza el recorrido de esta exposición observando cómo la pintora construyó y proyectó su estilo personal e identidad en sus pinturas, descubriendo las múltiples identidades de esta personalidad, desde lo personal hasta lo político y desde lo físico hasta lo espiritual.La comisaria de la exposición afirmó que Frida no se amoldó a un concepto fijo de la identidad, sino que creó una "identidad multifacética", siendo así "la esposa devota, la artista intelectual de vanguardia, la activista política, la mestiza, la pareja bisexual... y todo al mismo tiempo".Una de las causas de esta personalidad multidisciplinar, fue su identidad, como definió ella misma, "mestiza", ya que su madre era de origen indígena y su padre, alemán.A lo largo de la muestra se exponen obras de otros artistas del Renacimiento Mexicano, en diálogo con la obra de Kahlo, para mostrar los cambios artísticos e intelectuales del momento.La exposición concluye mostrando la cultura de consumo de Frida Kahlo, la apodada 'Fridamanía', en la que se muestran todo tipo de artículos que se han comercializado en el último medio siglo como camisetas, deportivos o muñecos, entre muchos otros objetos.En "Frida: la creación de un icono" también se exponen cuatro conjuntos completos del vestuario de la artista, un reflejo de su origen mestizo. En 1934, Kahlo adoptó la vestimenta de las mujeres zapotecas (también llamadas tehuanas) del Istmo de Tehuantepec, una región del sur de México.Estas prendas reflejan una historia de intercambio cultural: el huipil (una blusa corta y rectangular) tiene raíces indígenas, pero la falda larga con volante de encaje blanco, adoptada por los zapotecas en el siglo XIX, es de origen europeo. TG