El escritor mexicano Carlos Ferráez admite que en las carreteras mexicanas siempre “hay una promesa de violencia”: los asaltos, los narcobloqueos y los retenes son la realidad del país, sin embargo, el autor, en su última novela “Mapas inútiles”, quería mirar estos trayectos con un lente alejado de esta violencia y más cercano a los mexicanos que recorren su tierra.“En cualquier viaje (en México) hay una promesa de violencia que no necesariamente se materializa, digamos que es una cosa de suerte. Es algo con lo que se convive todo el tiempo”, reconoce Ferráez en entrevista.El también guionista de cine reside actualmente en Barcelona, un cambio que le ha permitido ver los cambios de su país “con otra perspectiva”, y que además le ha motivado a escribir más sobre sus experiencias en México.El autor, de 36 años, pone como ejemplo la literatura de Roberto Bolaño (1953-2003), quien aunque fuera chileno de nacimiento y que tan solo residió en México ocho años de su vida, no pudo dar por sentada la violencia que se vivía en el país latinoamericano, una herida que dejó abierta en su novela más célebre “2666” (2004).“México ha cambiado mucho a cuando yo estaba creciendo y escribía Bolaño. Ha cambiado mucho la vida política del país, o el mayor o menor nivel de violencia en zonas específicas del territorio”, apunta. En “Mapas inútiles”, los jóvenes José Ángel e Itzel se embarcan en un viaje hasta el estado de Tamaulipas (noreste), uno de los más peligrosos de México, para buscar al padre del primero. Familias mexicanas y sus secretos. Con esta aventura, ambos protagonistas caminan entre los silencios que se tejen en las familias mexicanas y que, por prejuicios o presiones sociales, nunca llegan a revelarse. “Quería romper un poco los esquemas y retratar cómo las familias sobreviven a las ausencias”, argumenta.Estas familias están constituidas de “formas extrañas”, y “aparentan” que no hay ninguna ausencia, aunque estas las acaban llenando una abuela o tías que crían a los hijos, algo que muchos piensan que “es de telenovela”, pero, según Ferráez, “realmente pasa”.Sin duda, la búsqueda de un familiar es uno de los temas más recurrentes de la literatura, desde Telémaco, hijo de Ulises, buscando a su padre en la “Odisea” de Homero hasta Juan Preciado buscando a su progenitor en “Pedro Páramo” (1955), de Juan Rulfo.Sin embargo, Ferráez reconoce que este es un asunto humano de bastante relevancia del que hay que seguir hablando. “Me sigue interesando esta idea de gran búsqueda en la que en medio hay una serie de desvaríos, desencuentros y tropezones, pero sobre todo mucha comedia y vínculos familiares”, concluye. CT