“Yo no conozco en cabalidad el testamento”, reconoció Alejandra de la Paz, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), al ser cuestionada sobre el documento de Natasha Gelman, en medio de la controversia que rodea a una de las colecciones de arte moderno mexicano más importantes. La funcionaria explicó que el instituto no ha tenido acceso al testamento por tratarse de un documento privado, lo que limita cualquier postura oficial más allá de los elementos legales presentados por el propietario previo para acreditar la titularidad de la colección.La polémica surgió luego de que se diera a conocer que Robert Littman, albacea y legatario de la Colección Gelman, habría incumplido una de las condiciones establecidas por la coleccionista: no dividir el acervo. Sin embargo, esta disposición presuntamente fue vulnerada con la venta de obras a la familia Zambrano en 2023. Ante este escenario, especialistas en derecho han señalado que podría abrirse un proceso legal para revocar la figura de Littman como legatario, aunque esto dependería de la interpretación judicial y de quién tenga la facultad de impugnar el testamento.Algunos expertos sostienen que, debido a que varias piezas cuentan con declaratoria de Monumento Artístico, el caso adquiere relevancia nacional, lo que permitiría cierta intervención del Estado. Otros, en cambio, consideran que el carácter privado del testamento limita cualquier acción gubernamental directa, postura que coincide con la expresada por De la Paz. La directora fue enfática al señalar que no corresponde al Estado mexicano intervenir en asuntos testamentarios privados, y defendió que las autoridades han actuado conforme a sus atribuciones legales. Según explicó, el papel del INBAL se ha centrado en supervisar el cumplimiento de la normativa vigente: garantizar el registro adecuado de las obras, vigilar su localización y autorizar únicamente su exportación temporal. Asimismo, subrayó que las leyes mexicanas establecen condiciones claras para la movilidad de piezas consideradas patrimonio artístico, lo que incluye su retorno periódico al país.De la Paz también recordó que los testamentos solo pueden ser impugnados por quienes forman parte de la masa hereditaria, dentro de plazos legales específicos que, según indicó, pueden extenderse hasta diez años. Por ello, insistió en que el instituto no puede abrir un debate legal en el que no tiene participación directa.Finalmente, destacó que la colección continúa exhibiéndose en el Museo de Arte Moderno, donde ha registrado una alta afluencia de visitantes. La exposición permanecerá abierta hasta el 15 de julio, mientras se mantiene la expectativa sobre el futuro legal y patrimonial de este importante acervo artístico.Con información de El Universal CT