La edición 29 del Festival Cultural de Mayo comenzará este jueves con el estreno en Latinoamérica de Duck Pond, espectáculo de la compañía australiana Circa que reimagina El lago de los cisnes desde el lenguaje del circo contemporáneo. La puesta en escena llegará al Teatro Degollado con una propuesta que combina acrobacia, teatro físico, humor y una lectura actual sobre la exclusión social, la identidad y el sentido de pertenencia.Las funciones se realizarán el 7 de mayo a las 20:00 horas y el 8 y 9 de mayo a las 20:30 horas. Los boletos tendrán precios de entre 400 y 550 pesos.Durante una charla encabezada por Sergio Alejandro Matos, fundador y director general del festival, Nathan Boyle, director de gira de Circa, compartió algunos detalles de la producción que ha recorrido distintos escenarios internacionales y que ahora tendrá una de sus presentaciones más complejas técnicamente en Guadalajara.Matos recordó que la agrupación australiana ya había participado en el festival durante 2019, cuando Australia fue el país invitado, y celebró su regreso con una producción que, aseguró, exigirá una transformación inédita para el recinto tapatío.“Estamos felices en tenerlos de vuelta. Quiero decirles que lo que van a ver en lo que se refiere a la mecánica teatral, a la iluminación y a todo lo que se está instalando para la presentación de Circa es inédito para este teatro. La calidad de lo que ustedes van a ver en la parte técnica y de iluminación, ya no se diga la parte artística, va a ser toda de una categoría premium”, expresó.La propuesta de Duck Pond toma como punto de partida el clásico ballet de Piotr Ilich Tchaikovsky, aunque se distancia de la solemnidad tradicional para construir una experiencia más cercana al humor, al riesgo físico y a las emociones contemporáneas. Nathan Boyle explicó que el montaje incorpora referencias a El patito feo y utiliza el lenguaje corporal de los artistas para transmitir la narrativa, sin recurrir a diálogos.“Es una especie de historia de amor con toques de comedia, que aborda temas como la pertenencia a un grupo, la exclusión social y los estereotipos de género”, señaló Boyle.El director de gira enfatizó que el espectáculo no busca la reinterpretación desde una sensibilidad australiana y contemporánea. “No somos conocidos por nuestra elegancia al bailar, como las bailarinas de ballet. Hemos aprovechado eso para darle un toque de circo y un estilo australiano”, comentó entre risas.Sobre el escenario, el montaje apuesta por una estética minimalista pero visualmente impactante. Boyle adelantó que la producción se desarrolla sobre un piso brillante con apariencia de espejo que simula el agua, recurso que potencia la atmósfera de la obra y que, combinado con la iluminación, genera una experiencia inmersiva para el público.“En este escenario, con una ligera inclinación, se verá impresionante, permitiendo que el público lo vea todo”, dijo.La producción también incorpora números aéreos y acrobacias de alta complejidad. Boyle detalló que el espectáculo cuenta con actos en telas, trapecio grupal y correas aéreas, además de secuencias físicas ejecutadas por diez artistas que permanecen prácticamente todo el tiempo en escena.“Para dominar una habilidad, dicen que se necesitan 10 mil horas, y todos estos artistas habrían dedicado fácilmente más de 10 mil horas. El espectáculo navega elegantemente como un cisne, pero por dentro están remando con todas sus fuerzas”, explicó.El montaje tiene una duración aproximada de 70 minutos y, aunque aparenta ligereza, implica una intensa exigencia física para el elenco. “Es un espectáculo muy ajetreado para ellos, con muchos cambios de vestuario. Si no están en escena, probablemente estén tomando agua, sudando y preparándose para volver”, añadió Boyle.Sergio Alejandro Matos destacó que uno de los elementos que más lo convencieron para integrar Duck Pond a la programación del festival fue la manera en que Circa logró traducir un clásico universal a problemáticas actuales.“Es como hacer una versión de una obra mundialmente conocida como El lago de los cisnes, pero llevarla a una versión de 2026. El gran trabajo de Circa es producir y entregar una versión real de lo que piensan sobre esta obra. Es una versión original y transparente de lo que Circa quiere decir a través de El lago de los cisnes”, comentó.Matos consideró que el espectáculo conecta con preocupaciones sociales contemporáneas y que sus mensajes resultan cercanos para públicos diversos.La ausencia de diálogos es otro de los rasgos distintivos de la producción. Para Boyle, la narrativa corporal permite que el espectáculo pueda ser entendido por cualquier espectador, independientemente del idioma o contexto cultural.“Representamos la historia físicamente, porque ese es el don de los artistas; son acróbatas, no actores. Plasman sus emociones y la narración con el cuerpo, y eso lo vuelve algo único”, explicó.El director de gira también subrayó uno de los principios que atraviesa el trabajo de Circa: la inclusión. A diferencia de las disciplinas escénicas más rígidas, dijo, el circo contemporáneo permite que distintas corporalidades y estilos convivan sobre el escenario.“El circo tiene la belleza de que cualquiera puede hacerlo. Cualquier tipo y cualquier estilo pueden encajar. Esa es la belleza del circo: te conviertes en una familia”, afirmó.SV