Sábado, 01 de Octubre 2022

Flor de Nochebuena, contribución de México a la Navidad

Esta flor, cuyas raíces se remontan a la época prehispánica, cada mes de diciembre inunda las calles y adorna las casas, resaltando ante la vista por sus pétalos de intenso color rojo

Por: EFE

La flor de Nochebuena es la gran protagonista de la Navidad mexicana junto con las piñatas de colores llenas de dulces y la tradicional bebida caliente de frutas, ponche. EL INFORMADOR / ARCHIVO

La flor de Nochebuena es la gran protagonista de la Navidad mexicana junto con las piñatas de colores llenas de dulces y la tradicional bebida caliente de frutas, ponche. EL INFORMADOR / ARCHIVO

La flor de Nochebuena es un reconocido símbolo decembrino, y esta Navidad 2021 no faltará en la decoración de hogares, plazas, iglesias, y demás.

Esta flor, cuyas raíces se remontan a la época prehispánica, se cultiva por millones en el país, y cada mes de diciembre, inunda las calles y adorna las casas, resaltando ante la vista por sus pétalos de intenso color rojo.

Originaria de nuestro país, fue considerada la flor de Nochebuena como símbolo de una "nueva vida", esta flor es la gran protagonista de la Navidad junto con las piñatas de colores llenas de dulces en su interior y la tradicional bebida caliente de frutas, el tradicional ponche.

Fueron los frailes franciscanos quienes le dieron el nombre de Nochebuena al verla florecer en invierno, pero sus orígenes preceden a los conquistadores.

Los pueblos indígenas la llamaban Cuetlaxóchitl, un término náhuatl formado por dos palabras (cuetlaxtli, cuero) y xochitl (flor) y que alude al rojo intenso de los pétalos, muy similar al de la piel recién desprendida.

La Nochebuena ocupaba un lugar especial no solo por su belleza, sino por sus propiedades medicinales. Además de ser utilizada como cataplasma para enfermedades de la piel, las mujeres que amamantaban a sus hijos acudían a ella para aumentar la producción de leche.

El precio de la planta varía en función del tamaño, así como del lugar donde sea adquirida. NTX / ARCHIVO

En la cultura azteca, esta flor era utilizada como símbolo de la pureza de la sangre durante los sacrificios que los indígenas ofrecían al Sol para renovar su fuerza creadora.

También llegó a ser un símbolo de una "nueva vida" para los guerreros que morían en batalla, ya que se decía estos retornaban a la tierra en forma de colibríes para probar el néctar de la flor.

Los habitantes de Taxco, en el stado de Guerrero, afirman que su ciudad es la cuna de la flor de Nochebuena, aunque esta puede crecer de manera silvestre en todo el sur de México y América Central como un arbusto de hasta cinco metros de altura.

Según los historiadores, los franciscanos asentados en Taxco fueron los primeros que utilizaron estas plantas en la decoración del pesebre y las bautizaron como flor de Nochebuena.

La planta se integró con las piñatas a la tradición mexicana de la Navidad durante gran parte de la época colonial y a partir del siglo XIX se expandió a otras partes del mundo, gracias a Joel R. Poinsett, embajador estadounidense en México de 1825 a 1829.

El diplomático la envió a su natal Charleston (Carolina del Sur), donde su cultivo se extendió con rapidez, y después hizo lo mismo hacia diferentes ciudades de Europa, donde la planta se conoce como Poinsetia.

Dentro de las fronteras mexicanas también recibe otros nombres, como Estrella de Navidad, Santa Catalina, Flor de Fuego. En Chiapas se le conoce como Sijoyo, Catalina en Durango y flor de Pascua en los estados de Guerrero, Michoacán, Veracruz e Hidalgo.

Aunque las favoritas son las rojas, en México hay más de una decena de variedades genéticas, entre ellas blancas, amarillas, rosadas o jaspeadas. NTX / ARCHIVO

Es identificada como Guacamayo en Guatemala, Corona de los Andes en Chile y Perú, Flor de Navidad en Venezuela y Estrella Federal en Argentina, donde la planta fue utilizada en el siglo XIX como símbolo de las fuerzas federalistas que lucharon contra los centralistas.

En 1899 debutó como adorno navideño en El Vaticano y a partir de este momento esta flor tan mexicana como el nopal se ganó hoja a hoja un espacio en esta festividad cristiana.

El tradicional mercado de Jamaica de la capital mexicana se convierte cada año en uno de los principales puntos de distribución de los millones de plantas que se venden en esta temporada.

El precio de la planta varía en función del tamaño, las más grandes pueden costar hasta 300 pesos, y el lugar donde sea adquirida.

Aunque las favoritas son las rojas, en México hay más de una decena de variedades genéticas, entre ellas blancas, amarillas, rosadas o jaspeadas.

El 90 % de la producción y consumo es de la variedad roja, el cinco por ciento son blancas o amarillas y el resto rosas. En el mercado también son distribuidas Nochebuenas moteadas, salpicadas en rojo y blanco.

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