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Martes, 23 de Julio 2019

La peor magnífica, un intento por desmitificar a Sor Juana

La poetisa María Baranda habla sobre su acercamiento a este personaje histórico, el cual busca que también los niños conozcan de una forma lúdica

Por: El Informador

La poetiza hace un acercamiento a la obra de Sor Juana. ARCHIVO / EL INFORMADOR

La poetiza hace un acercamiento a la obra de Sor Juana. ARCHIVO / EL INFORMADOR

El primer acercamiento de María Baranda a Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) fue la lectura de “Primero Sueño”, desde entonces cayó rendida ante su poesía, al grado de que vuelve a ella cada tanto y en su honor escribió “Yegua nocturna corriendo en un prado de luz absoluta”; más adelante, dice, le ofrecieron el proyecto de escribir un libro para niños sobre la Décima Musa y no pudo resistirse al reto ni al encanto.

“Creo que Sor Juana es una autora compleja, pero también estoy convencida de la necesidad de acercar a los niños a ese tipo de personajes importantes en la vida del país, haciéndolo de una manera lúdica, desmitificándolos”, dice, tras señalar que, en ese sentido, es un gran acierto la colección “Así ocurrió/Instantáneas de la Historia”, de SM, en la que se incluye “Sor Juana Inés de la Cruz. La peor magnífica”.

Como escritora, el reto fue inmenso, por el personaje que era y lo que representa en la literatura universal, pero haberlo abordado lateralmente, esto es, narrándolo a través de su pluma, hecha personaje, le ayudó a tener un acercamiento más íntimo y directo, explica Baranda a Litoral.

La ganadora de reconocimientos como los premios nacionales de Poesía Efraín Huerta y Amado Nervo, el Ramón López Velarde y el Internacional de Poesía Villa Madrid, reconoce, sin embargo, que la de Sor Juana es una lectura compleja y tampoco puede decirse que sea para niños.

Hay algunas liras que pueden ser llevadas con acierto a primeros lectores, pero no la generalidad, agrega la prolífica autora de poesía, narrativa y especialmente infantil, Embajadora de la Literatura Infantil y Juvenil de la FILIJ 2017, quien en este ejemplar trabajó al lado de Ericka Martínez, quien estuvo a cargo de la ilustración.

“Pienso que leer biografías es muy interesante, además de divertido. Sor Juana empezó a escribir desde muy pequeña, cuando acompañaba a su hermana mayor a sus clases. Además, ella era muy curiosa, así que es un personaje cercano a los niños, por su capacidad lúdica de ver el mundo”, concluye la poeta.

Un jugueteo literario

Pero el de María Baranda no es el único esfuerzo por tratar de acercar al llamado Fénix de América al público infantil, también lo han hecho Lourdes Aguilar Salas (texto) y Mónica Gutiérrez Serna (ilustración), para Nostra ediciones, con “Óyeme con los ojos. Sor Juana para niños”, un texto en el que la monja escritora juguetea con los sonidos de las palabras y el ritmo en sílabas al final de cada verso.

Un texto que plasma su mirada en un tiempo que capturó el mundo de fiestas y regalos, música y retratos de marquesas y virreyes, el cual es revelado en las líneas de este volumen que, según la crítica, abre y cierra con deleite.

Otro ejemplo es el de Blanca Martínez Fernández, autora de “Sor Juana Inés de la Cruz. Biografías para niños”, volumen de una colección de Selector que busca dar a conocer a los hombres y mujeres que han hecho realidad sus sueños y con ello, buena parte de la historia de este país.

En la obra, “Sor Juana niña”, desde Nepantla, un pueblo enclavado entre los imponentes volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, revela a los lectores cómo aprendió a leer antes de los tres años, en una escuelita llamada “Amigas”, y cómo empezó a devorar la biblioteca de su abuelo.

También les cuenta cómo a los ocho años escribe su primera loa, un poema de alabanza para una fiesta religiosa, que le vale un libro como premio, el primero de una larga lista de reconocimientos que rendiría tributo a una autora fuera de serie, que fue popular en su época, pero que, a 324 años de su muerte, sigue siendo leída, estudiada y reconocida.

La Secretaría de Cultura de Coahuila también se ha sumado con una versión para niños de los versos y sonetos de la monja jerónima que murió en 1695, contagiada de una epidemia que afectó a las monjas de su convento, luego de abjurar de sí misma y de sus conocimientos y de haber cedido para su venta con fines piadosos, una biblioteca con más de cuatro mil volúmenes, instrumentos musicales y utensilios científicos diversos.

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