Miércoles, 19 de Febrero 2020

La nueva pluma de las letras francesas

La escritora Leïla Slimani ha destacado a nivel internacional gracias a su segunda novela “Canción dulce”, galardonada con el Premio Goncourt; en entrevista, charla sobre literatura, feminismo y más

Por: Jorge Pérez

“Como escritor hay que ver las cosas diferente, desde la intimidad de los personajes. Cuando viven, cuando sufren, cuando se van. Son personajes, hay que verlos sin etiquetas como víctimas, minorías… somos otra cosa: seres humanos y emociones. Es lo que me interesa al escribir una novela, no encerrar al personaje en unas categorías políticas”: Leïla Slimani. EL INFORMADOR / G. Gallo

“Como escritor hay que ver las cosas diferente, desde la intimidad de los personajes. Cuando viven, cuando sufren, cuando se van. Son personajes, hay que verlos sin etiquetas como víctimas, minorías… somos otra cosa: seres humanos y emociones. Es lo que me interesa al escribir una novela, no encerrar al personaje en unas categorías políticas”: Leïla Slimani. EL INFORMADOR / G. Gallo

La literatura francesa tiene en Leïla Slimani una nueva voz para poner en discusión temas de actualidad a través de la ficción. Francomarroquí, la autora nacida en 1981 recibió atención internacional para sus letras gracias a su segunda novela, “Canción dulce” (publicada en español por Cabaret Voltaire), que recibió el prestigioso Premio Goncourt en 2016. El centenario galardón se entrega a la mejor novela francesa, y ha sido recibido por clásicos de la literatura gala como Marcel Proust, Patrick Modiano, Marguerite Duras, Amin Maalouf o Michel Houellebecq.

La trama de “Canción dulce” comienza con el crimen cometido por una niñera, para después escudriñar en la novela las motivaciones y el contexto social e individual de sus protagonistas. Del planteamiento, la escritora platicó: “Al principio quise narrar la vida de una niñera. Soy madre también, y cuando contraté a una niñera me topé con que a los 30 años era la jefa de alguien 20 años mayor que yo, para decirle si podría hacer esto o aquello. Me pareció muy raro, también porque confiaba a mi hijo a alguien que apenas conocía, de quien casi no sabía nada. Empecé a observar la relación, eso me dio la idea: cómo vive una mujer así, una relación de poder, con una chica que es más joven pero que tiene más dinero, y el hecho de que recibe órdenes porque se trata del hijo de esa persona”.

-Con la niñera hay una transformación del rol del cuidado materno en trabajo, que también inmiscuye el estrés (está en la resolución de la historia).

-Sobre todo es una forma de decir que hoy en día está bien visto, las mujeres luchan para poder trabajar, para poder ser independientes, para poder ir a la universidad. Pero pese a todo es muy difícil ser una mujer, ser madre, ser profesional, hacer de todo al mismo tiempo y solas. Por eso hay necesidad, no lo podemos hacer solas todo. Lo vemos en la historia: esta libertad requiere de otras personas a las que contratamos, a quienes explotamos y de cierta manera las humillamos. Quiero cuestionar ese tema: ¿dónde está la libertad de las mujeres, en qué se sitúa, o existe algún lugar en el que no podemos ser tan libres?

-Muchas de las personas que trabajan como niñeras son inmigrantes, pero es otro el rol que se propone la trama.

-Sí, quise darle la vuelta al rol. Aquí es la madre quien ha inmigrado y la niñera quien es blanca. En Francia, en el mundo Occidental de manera general, la tendencia es que el trabajo doméstico es para los inmigrantes y el patrón es el blanco. Pero no siempre es así, lo puse así en la novela porque quise contar algo más complejo que sucede en esta vida.

-El éxito de esta segunda novela ha sido muy grande en Francia y en otros lados, ¿cómo recibir esa cantidad de lectores, el premio y la adaptación al cine?

-Es muy fuerte. La vida de muchos escritores es difícil, la mayoría de los autores no viven de lo que escriben, hay que ganarse la vida. También hay que darse a conocer. Yo soy consciente de la gran oportunidad que tuve, soy muy privilegiada como escritora.

-¿Cómo ha sido el proceso de adaptación de filme?

-No participé mucho, de vez en cuando pidieron mi opinión, leí el guion. Pero no me metí tanto: es el trabajo de la directora (Lucie Borleteau). Es ella la que hace su filme, su visión de la historia. Yo ya hice mi trabajo, escribí el libro. Es otra manera de contar la historia.

-Son ya cuatro o cinco años en los que los problemas de los inmigrantes y la violencia contra la mujer (particularmente en Latinoamérica) se ha elevado. Este último tema con una ola feminista, quizá sea otra de las razones por las que la novela es actual, ¿lo pensó así?

-No, pero a mí me parece fascinante ver cómo ha emergido en el mundo algo que existía: lo conocíamos, pero no lo hablábamos. Y de pronto es como si se hubiera aclarado y todos cobramos consciencia de una realidad que está en todo el mundo, es inmensa. Es misterioso, hay cierta magia allí, ¿por qué no había pasado algo así antes? Me fascina, soy muy entusiasta y estoy feliz por este combate feminista, un combate que apenas comienza: toma mucho tiempo luchar contra la violencia hacia las mujeres, es algo de muchos siglos.

-En su primera novela (“En el jardín del ogro”, también publicada en español por Cabaret Voltaire) está también el tema de las mujeres, ¿cómo fue su acercamiento al feminismo?

-No sé si yo decidí ser feminista, para mí fue una cosa obligatoria, creo que soy feminista desde los cinco o seis años de edad, cuando entendí que los chicos podían hacer cosas que yo no tenía permitido. Comprendí que la vida era más fácil para los chicos que para las niñas, eso me causó repulsión.

Otras escrituras

Además de la ficción, Leïla Slimani también ha publicado ensayo y periodismo, trabajo con el que comenzó en las letras.

-¿Cómo pasó del periodismo a la ficción?

-Un día entré a la oficina de mi jefe con mi renuncia, le dije que necesitaba dos años para escribir una novela. Si en esos dos años no la escribía o hacía algo, entonces volvería a pedir un empleo. Jamás regresé.

-¿Quiénes son los autores que influenciaron esa decisión, como lectora?

-Muchos, ciertamente. La mayoría de los clásicos rusos: Dostoyevsky, Chejov, Tolstoi, Bunin, Gogol, todos esos fueron muy importantes para mí. Obviamente los franceses, Camus, Duras, otros como Kundera, Philip Roth, García Márquez es uno de los que más me han impresionado, y Vargas Llosa, Carlos Fuentes también. Me gustan mucho los autores caribeños, de Haití, de Cuba, o el egipcio Naguib Mahfuz. Trato de leer de todo el mundo. Otro mexicano que he leído es Jorge Volpi.

-¿Qué aprendió al trabajar como periodista?

-Aprendí muchas cosas, a observar a la gente, a mirar cómo se comportan las personas, los pequeños detalles, cómo hablan, cómo ven, cómo hacen las cosas. Es para describir todas las situaciones, también aprendí a mirar los lugares, y aprendí la pasión: como periodistas es importante tener pasión. Es algo que me gustó mucho hacer.

Slimani adelantó que este 2020 publicará la primera entrega de una trilogía, titulada “El país de los otros”: “Es el primer tomo, tres libros con la historia de una familia para contar la historia de Marruecos, cómo se puede sentir extranjero en el mismo país, por eso el título, sobre la marginación”.

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