Viernes, 21 de Enero 2022

El debut novelístico y ganador de Eduardo Sangarcía

El autor obtiene el Premio Mauricio Achar 2020 gracias a la novela “Anna Thalberg”
 

Por: El Informador

NARRADOR. Eduardo Sangarcía es tapatío y es licenciado en Letras Hispánicas por la UdeG. CORTESÍA

NARRADOR. Eduardo Sangarcía es tapatío y es licenciado en Letras Hispánicas por la UdeG. CORTESÍA

La perspectiva que el tapatío Eduardo Sangarcía (1985) propone en su novela “Anna Thalberg” sobre las persecuciones que las mujeres del siglo XV vivieron al ser acusadas de brujería, fue lo que cautivó al jurado del Premio Mauricio Achar 2020, galardón literario impulsado por el grupo editorial Penguin Random House, para que este reconocimiento en su sexta edición se quedara en Jalisco.

“Estoy que no me lo creo, es un premio que está presente con reconocimiento y con prestigio, no creía que fuera a ganar, pensé solamente en enviar mi propuesta y que quizá los editores se interesaran, ese era mi objetivo y por suerte fue premiado”, expresó Eduardo Sangarcía.

Tras examinar 812 obras postuladas y una ronda de cinco finalistas, Jorge Lebedev, director de ediciones Gandhi; Andrés Ramírez, director editorial de Penguin Random House, así como el jurado integrado por los escritores Fernanda Melchor, Cristina Rivera Garza y Julián Herbert, destacaron el ingenio narrativo de Eduardo Sangarcía, quien con su primera obra literaria, la colección de relatos “El desconocido del Meno” (Fondo Editorial Tierra Adentro), fue reconocido por el Premio Nacional de Cuento Joven Comala 2017.

“Anna Thalberg surge primero como un texto breve y centrado solamente en la experiencia de Anna en la torre de brujas, fue tratar de ver hacía dónde yo podía crecer la historia. Esto inició siendo un cuento y conforme aparecieron más personajes y subtramas, ya se podía hablar de una novela”.

Con la expectativa de que “Anna Thalberg” llegue y se publique en abril del 2021, Eduardo Sangarcía recuerda los procesos de escritura y detonantes que lo llevaron a formular esta novela debut que navega entre las supersticiones y juicios sociales que se desataron principalmente en Europa hacia las brujas y cómo las pugnas entre la iglesia católica y la reforma protestante impactaron en la persecución tanto de mujeres y los sectores más vulnerables y empobrecidos.

“Fue algo complicado, la novela no está narrada desde la perspectiva de ‘Anna’, sino que desde un narrador externo, pero sí hay momentos en los que esta narración entra en la psicología del personaje”, explica Sangarcía al formular los puntos que consideró para relatar las situaciones de su protagonista desde uno de los episodios históricos más complejos para las mujeres.

“Considero que al final de cuentas la literatura nos permite entrar en la cabeza de otras personas, géneros y seres. Creo que cualquier persona puede abordar, siempre y cuando lo haga desde una perspectiva honrada consigo mismo, el personaje que sea, sin importar si es hombre, mujer o un animal”.

En este contexto y los pasajes a los que se enfrentará el lector partiendo desde la ficción y lo histórico, Eduardo Sangarcía comparte las preguntas que también le surgen a raíz de estos personajes que muestran la experiencia de los perseguidos y también qué pasaba en realidad por la mente de los verdugos.

“Me gustaría preguntarle al examinador, a la persona que está de parte de la iglesia haciendo este tipo de procesos, si realmente cree que la brujería es real o hay otras cosas detrás, si realmente estaba esa creencia sobre la existencia de las brujas y que había que destruirlas, o simplemente se valían de esos procesos para otros fines”.

El escritor reflexiona sobre las diferentes lecturas y sentidos que la diversidad de lectores encontrarán en su primera novela, en especial, al considerar que esas persecuciones de antaño se mantienen más que vigentes hacia las mujeres y cómo la sociedad las sigue entendiendo para actuar sobre ello.

“Espero que la novela y los datos introducidos en ella sean suficientes para que el lector pueda crearse un panorama sin necesidad de conocer el contexto y los lugares, sino que lo escrito en la obra sea suficiente para que el lector comprenda la época, que esta lectura le entregue todo lo que necesita”.

JL

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