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Viernes, 20 de Septiembre 2019

El arte del bordado

El proyecto de TejeDora, por Dora Moro, busca resaltar el valor artístico de esta manifestación que durante siglos ha pasado de mano en mano entre los artesanos; además, entre puntada y puntada, hila la poesía con los trabajos textiles

Por: Jorge Pérez

Dora Moro. Con su proyecto TejeDora, promueve la tradición del bordado. EL INFORMADOR / J. Pérez

Dora Moro. Con su proyecto TejeDora, promueve la tradición del bordado. EL INFORMADOR / J. Pérez

Dora Moro empezó el proyecto de TejeDora hace cinco años, cuando decidió dejar la docencia en instituciones para dedicarse a la impartición de talleres. Con el bordado como eje, quiso resaltar el valor artístico de esta manifestación, que durante siglos han pasado de mano en mano entre artesanos.

Su contacto sucedió desde la primera infancia: “Bordo desde los tres años. Siempre he tenido contacto con los trabajos textiles, porque estudié diseño de modas. Me he dedicado muchos años a dar clases, tengo 25 años dando clases. Lo que hago principalmente son trabajos textiles. Surgió porque me gustan mucho las cosas manuales, expresar emociones y un poco de poesía (que también escribo) por medio de los trabajos textiles. Son una especie de cuadros, piezas”.

Además del bordado, Dora ejerce el tejido: “Hago las dos cosas. Ahora estoy  más dedicada al bordado. El aprendizaje es muy amplio, porque hay muchos bordados en todo México, muchos estilos. Trabajo mucho con los estilos del país, aunque también doy un taller de bordado japonés. He conocido gente maravillosa en los talleres: lo que siempre les digo es que se puede aprender desde cero, no hay que tener práctica para agarrar una aguja y bordar un motivo”.

Hilar con historia

De la variedad de estilos en el bordado, Dora detalló sobre los tipos de bordado mexicano que practica y de los cuales da talleres: “Las herramientas son siempre las mismas, hilo y aguja. Los hilos sí varían según el bordado. Por ejemplo, está el bordado tehuano, el bordado del Istmo de Tehuantepec. Yo lo enseño con aguja e hilo perlé. Son flores muy grandes. También está el taller de bordado purépecha, de Michoacán. Es un bordado con muchos motivos de fiestas tradicionales de Tzintzuntzán y de Pátzcuaro. Cuenta una historia en el bordado, de las fiestas del pueblo o de escenas cotidianas. También imparto el taller del bordado de Tenango, con los bordados de Tenango de Doria, en Hidalgo. Se borda igual, con hilo mouliné. Este trabajo está inspirado en las cuevas de San Nicolás, por los habitantes de Tenango. Sus motivos son animales, también fantásticos: alebrijes, venados, palomas, conejos, armadillos. Es un bordado muy colorido”.  

Del bordado japonés, comentó: “Es un bordado llamado sashiko. Unas amigas fueron a Japón, me trajeron un libro por el medio del cual aprendí. Después me puse a investigar más. Siempre en los talleres comparto una investigación, para que conozcan el uso del bordado, sus usos y tradición”. Para Dora, la experiencia de compartir el contexto y no solo la forma de bordar es positiva con los asistentes: “Veo a la gente muy interesada: nos gusta que nos cuenten historias, de por qué surge. Es una inquietud saber por qué se borda así en Oaxaca o en Tzintzuntzán”.

CORTESÍA

Expandir las tradiciones

De su intención de enseñar las variedades de bordado, nos platicó: “Generalmente los bordados los hacen los artesanos de cada región, pero a mí me parece importante que gente que habita lejos (de Oaxaca, de Michoacán o de Hidalgo), gente que no se dedica a eso también lo puede aprender y transmitir por el simple hecho de ser mexicanos. Es divulgar este tipo de bordado, para que no se pierda la tradición y no se quede solo en la región: que se divulgue entre los habitantes del país”.

En cuanto a las clases, Dora Moro abundó en cómo llegó a los talleres: “Abandoné las universidades hace cuatro años: me cansé durante 20 años de trabajar en una institución con trámites y burocracia”. Con su proyecto independiente llegó a Casa Teodora (Calle Justo Sierra, núm. 1828): “Es mi plataforma, me ha abierto las puertas. Aquí es donde doy los talleres, principalmente, he dado en otros lados. Me iré pronto a Ciudad de México a Expo Manualidades para impartir talleres (en el Wall Trade Center)”. Además de Casa Teodora, Dora ha impartido talleres en la Librería Carlos Fuentes, a la par de particulares.

Discursos entre telas

De sus trabajos artísticos, comentó: “Mis trabajos textiles son collages, tienen muchos recortes de revistas antiguas. Trabajo mucho con cosas vintage: recorto y coso textos en la tela, para lanzar un discurso. Ahora estoy haciendo una serie llamada ‘Por qué mi mamá no tenía la culpa’. Habla de la educación que les daban a las mujeres en los años cincuenta: ser la ama de casa, la esposa perfecta. El discurso de las piezas es que así las educaron, y así nos educaron a nosotras. Eso va evolucionando, ya nos liberamos de eso. Meto imágenes, fotografía antigua, de los años veinte”.

Además de vender los trabajos ya hechos, en su negocio de TejeDora también trabaja bordados bajo pedido, a través de Facebook, donde también anuncia los talleres. Igualmente, tiene un Instagram donde publica sobre los talleres y bordados (@tejedoragdl) y una cuenta donde muestra sus trabajos como artista textil (@doramorotextilart). Asimismo, la representa la plataforma Not a Sunday, de Érika Hernández, la cual “promueve artistas gráficos y plásticos. Hemos tenido varias exposiciones colectivas, como en Vía Libertad”.  

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