Jalisco registra un crecimiento sostenido en la donación y trasplante de órganos, un avance que se traduce en segundas oportunidades de vida para cientos de pacientes. De acuerdo con el Centro de Trasplantes de Órganos y Tejidos de Jalisco (Cetrajal), el año pasado se realizaron en promedio 92 trasplantes mensuales, una cifra superior a la registrada en 2024, cuando la media fue de 83.El incremento no solo refleja una mejora en la capacidad médica y logística del sistema de salud, sino, sobre todo, un cambio cultural: cada vez más personas deciden en vida convertirse en donadoras y, en momentos de pérdida, más familias optan por transformar el dolor en esperanza para otros.Historias como la de Jacqueline Trejo dan rostro a las estadísticas. Diagnosticada en 2008 con insuficiencia renal crónica, Jackie vivió durante años siguiendo tratamientos y cuidados estrictos. Sin embargo, en 2022 su enfermedad avanzó a una etapa cinco (la más grave) y el trasplante se convirtió en la única alternativa. Fue su hermana quien, tras los estudios de compatibilidad, decidió donarle un riñón en vida. En 2023, Jacqueline recibió el órgano que le devolvió la salud y la tranquilidad. “De verdad se siente como volver a nacer. No solo te cambia la vida a ti, sino a toda tu familia”.Durante su proceso hospitalario, forjó una amistad inesperada con otra paciente trasplantada, una muestra de cómo, incluso en la incertidumbre, la solidaridad se multiplica.Mily Naveja, activista a favor de la donación, reconoce los avances, pero advierte que el reto continúa: más de seis mil personas siguen en lista de espera en Jalisco. En la misma línea, el diputado Enrique Velázquez ha insistido en fortalecer el marco legal para consolidar la donación altruista como norma y no como excepción.Hoy, el crecimiento en los trasplantes confirma que cada decisión cuenta. Detrás de cada órgano donado hay una historia que no termina, sino que vuelve a empezar.Para el doctor Marco Antonio Covarrubias Velasco, jefe de la Unidad de Trasplantes del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara, este cambio está directamente relacionado con una mayor conciencia social. “Cuando una persona expresa en vida su deseo de donar órganos, le quita a su familia una carga emocional enorme en un momento muy difícil. La claridad de esa voluntad facilita la decisión y hace posible la donación”.El especialista subrayó que la difusión responsable y profesional del tema ha sido clave para desmontar mitos y generar confianza. “La sociedad construye su percepción a partir de la información que recibe. Cuando se habla con seriedad de la donación, se entiende que es un acto real, posible y profundamente solidario”.Una reciente procuración multiorgánica, que permitió un trasplante bipulmonar con la participación del Hospital Civil de Guadalajara, marcó un hito médico y social para la institución. Se trató del primer caso de donación de pulmones en la historia de la Red de Hospitales Civiles, gracias a una coordinación precisa entre múltiples servicios, autoridades estatales y federales, así como a la solidaridad de la familia donadora. La complejidad del procedimiento radicó en la rápida degradación de los pulmones tras una muerte encefálica, lo que exigió un manejo médico especializado. El logro consolida al Hospital Civil como un referente nacional en donación y trasplantes.La reciente procuración multiorgánica que permitió concretar un trasplante bipulmonar con la colaboración del Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde” representó para la institución un hecho de alta relevancia médica y social. Se trata del primer procedimiento de este tipo en la historia de la Red de Hospitales Civiles de Guadalajara, debido a la complejidad que implica la conservación y el traslado de los pulmones, así como a la coordinación institucional que requiere.El doctor Marco Antonio Covarrubias Velasco, jefe de la Unidad de Trasplantes del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara, explicó que este logro es resultado del trabajo conjunto de múltiples áreas médicas y de apoyo, además de la solidaridad de las familias donadoras y del respaldo institucional. Subrayó que no se trata del esfuerzo de un solo equipo, sino de una labor coordinada que permite que procedimientos de alta complejidad puedan realizarse con éxito.La procuración multiorgánica provino de una paciente de la segunda década de la vida que fue declarada con muerte encefálica. Aunque se donaron varios órganos, la relevancia principal estuvo en la obtención de ambos pulmones, un hecho inédito para la institución. Covarrubias Velasco destacó que la donación pulmonar representa uno de los mayores retos dentro de la procuración de órganos, ya que, junto con el corazón, son los primeros en deteriorarse tras la muerte encefálica y los que menos toleran el tiempo entre la procuración y el trasplante.“Estamos muy contentos en el hospital, todos los equipos de trasplantes, coordinación de donación, y agradeciendo la solidaridad de las familias, de la sociedad, el apoyo institucional y de los múltiples servicios que siempre participan en este tipo de procedimientos: neurocirugía, terapia intensiva, radiología, enfermería. Es todo un mundo de gente que tenemos que involucrarnos para que todo esto pueda llevarse a cabo”, señaló el médico.Explicó que, en muchos casos, las condiciones propias de la muerte encefálica vuelven no viables a estos órganos. Sin embargo, en esta ocasión se dieron las condiciones médicas apropiadas y un manejo adecuado del donante, lo que permitió que ambos pulmones fueran considerados viables para trasplante.A ello se sumaron las condiciones físicas y de compatibilidad entre la donadora y la persona receptora, quien recibió los pulmones en un nosocomio privado de la ciudad. Aunque el trasplante bipulmonar no se realizó físicamente dentro del Hospital Civil, la institución tuvo un papel central en la procuración y en la coordinación del proceso. El resto de los órganos donados quedó resguardado en el Hospital Civil para ser trasplantado a otros pacientes de la misma institución que se encuentran en lista de espera.El procedimiento fue posible gracias a la coordinación entre el Hospital Civil de Guadalajara, la Coordinación Estatal de Trasplantes y el Centro Nacional de Trasplantes, lo que permitió maximizar la distribución de órganos y beneficiar a pacientes del propio estado. Covarrubias Velasco indicó que esta es la segunda procuración de este tipo en menos de un año y medio, siendo la primera realizada en una institución privada en noviembre de 2024.Finalmente, destacó que esta procuración multiorgánica fue la tercera realizada en un periodo de tres semanas, lo que refleja una intensa actividad de donación en el arranque del año y el posicionamiento del Hospital Civil de Guadalajara a nivel nacional. Añadió que estos procedimientos no solo evidencian la capacidad médica y logística de la institución, sino también la solidaridad social que hace posible la donación de órganos y la oportunidad de ofrecer nuevas opciones de vida a otros pacientes.En 2008, Jacqueline Trejo fue diagnosticada con insuficiencia renal crónica, a partir de unos exámenes de rutina que decidió hacerse para conocer su salud, algo que nunca antes había hecho, pero que le cambió la vida para siempre.Desde entonces, buscando cuidar aún más su salud, siguió todas las indicaciones del médico, cuidando su alimentación y tomando los medicamentos que debía tomar.Sin embargo, 14 años después, en una nueva revisión, la sorpresa fue que, pese a los esfuerzos y su constancia, Jackie, como la conocen sus amigos y familia, recibió la noticia de que la enfermedad había avanzado a una “etapa 5”, llegando a un fallo renal, por lo que había entonces que pensar en un trasplante de riñón.El miedo llegó por un momento, pero teniendo siempre el apoyo de su familia, su hermana le dijo que estaba dispuesta a donarle uno de sus riñones si eran compatibles.Fue así como iniciaron los estudios en el sector público para analizar si esta sería una posibilidad que la rescataría de ser parte de las largas listas de espera que existen en el estado por un trasplante, siendo precisamente el trasplante de riñón el más socorrido entre la población.“En el primer momento en el que te detectan, o te dicen que tienes una enfermedad renal o una enfermedad que involucra órganos vitales, pues obviamente tú piensas: ‘Me voy a morir’, entonces es un impacto muy fuerte. Sin embargo, en mi caso yo siempre traté y he tratado de ser muy optimista y de pensar que sí se puede. Y cuando mi hermana y yo empezamos los estudios también había un cierto miedo de que fuéramos compatibles porque, en mi caso, yo no tenía otra opción, ya que solamente tengo una hermana, mi otro hermano falleció, entonces no es tan fácil que la gente diga que quiere donar”, contó Jackie.Los estudios avanzaron gracias a que ella pudo concretar distintos análisis en el sector privado, agilizando así los tiempos del sistema de salud pública. Y así, en 2023, Jacqueline estaba recibiendo su nuevo riñón.“Una situación así te cambia totalmente la vida, y es una nueva oportunidad de estar sano de nueva cuenta. Yo estoy feliz y muy agradecida con mi hermana, porque ella desde un inicio mostró el interés de donarme un riñón y, pues bueno, aquí estamos hoy las dos muy bien gracias a Dios y a los médicos. Ahí comprendí que es verdad lo que muchas personas dicen que vuelves a nacer, porque sí se siente así”, expresó la mujer.Pero esto no fue todo, sino que, además, como parte de este proceso, Jackie hizo una nueva amiga que no solo la acompañó durante su proceso de trasplante, sino que se mantiene en comunicación hasta el día de hoy, procurándose mutuamente cada que les es posible reunirse.A Maritza la conoció debido a que se encontraban en la misma sala antes de ser trasplantadas. A ella, afortunadamente, pudo donarle su esposo. Y mientras se encontraban en el proceso dentro del hospital fue que compartieron no solo la intervención quirúrgica, sino también sus inquietudes y su apoyo.“Cuando salimos de nuestras intervenciones nos pasamos los teléfonos, y desde entonces todos los lunes, sin falta, me manda mensaje para preguntarme cómo estoy, para desearme una buena semana, y ahí nos vamos contando nuestro proceso de citas, medicamentos y seguimiento. Es muy bonito ver cómo, en medio de ese caos que vivimos, hice una muy buena amistad con ella”, destacó.Hoy Jackie se dice afortunada de cómo vivió todo este proceso de incertidumbre, pero también de alegría, sabiendo que contó siempre con el apoyo de su familia y con una nueva amiga, que desde entonces todos los lunes le pregunta cómo está.En septiembre de 2020, tras diversos foros y mesas de diálogo, el diputado Enrique Velázquez, hoy frente a la bancada de Hagamos, presentó ante el Congreso de Jalisco una iniciativa para que todos los jaliscienses mayores de edad fueran donadores tácitos. Esto significa que, al momento de fallecer, sus órganos podrían ser entregados a personas que los requirieran, siempre que no hubieran expresado en vida, por escrito, su negativa a hacerlo.Aunque la propuesta contó con apoyo de distintos sectores de la población, no prosperó por la falta de respaldo suficiente de los diputados de la LXII legislatura. Desde entonces, Velázquez ha insistido en que la donación tácita sea una realidad en Jalisco, siguiendo ejemplos de países como Argentina, Uruguay, Bélgica, Austria, Francia, Finlandia, Grecia, Italia y Suecia.En septiembre de 2023, el diputado volvió a impulsar la iniciativa, pero solo contó con el apoyo de su compañera Mara Robles y de legisladores de Morena, que no tenían mayoría, dejando nuevamente inconclusos los esfuerzos por fortalecer la procuración de órganos en la entidad.Sin embargo, en noviembre de ese mismo año se logró un avance importante: se aprobó que quienes en vida hubieran manifestado ser donadores no necesitaran, al fallecer, la aprobación de terceros para donar órganos y tejidos, siempre que se tratara de muerte encefálica. Según estadísticas estatales, este tipo de fallecimientos representa apenas el 2% de los casos, y solo en el 1% los pacientes cumplen con las condiciones de salud y compatibilidad para donar.Velázquez busca ahora ir más allá, impulsando la aprobación de la ley completa, incluyendo la donación tácita, con el objetivo de salvar más vidas.“¿Qué logramos con la primera aprobación? Precisamente que hubiera mayor número de donadores en Jalisco, que se hablara más del tema y se comenzara a generar conciencia. Lo vimos con el aumento de donadores que fallecieron y donaron sus órganos. Pero lo que hice fue volver a proponer que todos seamos donadores a menos que manifestemos lo contrario. Es posible hacerlo porque ya hay un poco más de apertura en la sociedad”, explicó el diputado.Velázquez señaló que espera que este mismo año el tema pueda retomarse, aunque reconoció que otros asuntos, como la Reforma Judicial, han tenido prioridad en la agenda legislativa. Sin embargo, insistió en que la donación de órganos es clave para salvar vidas.“Se dice mucho que Jalisco es conservador, pero no es verdad. La ciudadanía, con este aumento en las donaciones, nos demuestra que no; son los políticos quienes han politizado estos temas, creyendo que aprobarlos les restaría votos. Pero la gente sabe que se trata de cómo seguir salvando vidas a través de los mecanismos adecuados”, afirmó Enrique Velázquez. CLAVESDemanda. Aunque la donación de órganos en Jalisco ha mostrado avances en los últimos años, las cifras aún están lejos de cubrir la demanda existente en la entidad y reflejan un reto estructural persistente. Actualmente, 6 mil 417 pacientes esperan un trasplante, siendo la mayoría riñones (87%), seguidos de córneas (12%), según los datos más recientes del Centro de Trasplantes y Órganos y Tejidos del Estado (Cetrajal).Jalisco. Estas cifras muestran que Jalisco concentra una parte significativa de la demanda nacional de trasplantes y atención médica especializada. Al cierre de 2025, México registraba 18 mil 909 personas en lista de espera de algún órgano, de acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra). Esto significa que casi tres de cada 10 pacientes que requieren un trasplante en el país se encuentran en Jalisco.Información. A pesar de ello, no existe una estadística homologada que permita dimensionar de manera precisa la situación de cada estado frente a la donación de órganos. La falta de información estandarizada dificulta comparar la cobertura y eficiencia de los programas de trasplante, así como identificar las áreas donde se necesita mayor impulso para aumentar las donaciones y reducir las listas de espera en todo el país.