Enfermedades renales; una de las principales causas de muerte en México
Millones de personas viven con esta condición sin saberlo y, generalmente, se detecta cuando el daño es avanzado
En México, las autoridades sanitarias estiman que millones de personas viven con enfermedad renal, muchas de ellas sin saberlo. De acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición estima que 8.1% de las personas adultas en el País ha recibido un diagnóstico médico de padecimiento renal, lo que representa cerca de 7 millones de personas en estas condiciones que, lamentablemente, se detecta cuando el daño ya es avanzado.
Debido a que no existe un registro nacional de personas con enfermedades, no es posible conocer los alcances de la misma por Entidad, sin embargo, se trata de padecimientos de alto riesgo para las y los mexicanos, puesto que representa una de las 10 principales de mortalidad en el País.
Según los datos de las Estadísticas de Defunciones Registradas por el INEGI, en el primer semestre de 2025 las enfermedades renales se posicionaron en el puesto 10 de las principales causas de muerte en México, especialmente a los hombres, y atacando con mayor frecuencia a los que se encuentran en el bloque de los 55 años en adelante. En el caso de las mujeres, son aquellas entre los 45 a los 54 años quienes se encuentran en mayor riesgo de presentar complicaciones renales, aunque, no excluye a otros grupos etarios.
Además, de acuerdo con especialistas de la Universidad de Guadalajara, México oscila en los primeros lugares mundiales en prevalencia de enfermedad renal que requiere diálisis, debido a causas genéticas, ambientales y socioculturales que ponen a las personas en el peor escenario de esta enfermedad, según explicó en conferencia de prensa el doctor Jonathan Samuel Chávez Íñiguez, jefe del Servicio de Nefrología Adultos del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara (HCG) “Fray Antonio Alcalde”.
En el caso de Jalisco, de acuerdo con datos del Servicio de Nefrología del Hospital Civil de Guadalajara, se tienen reportados más de 530 mil casos prevalentes de ERC, con una tasa de defunción de nueve personas por cada 100 mil habitantes. Es decir, considerando que en Jalisco se tiene una población de 8.8 millones de habitantes, en proporción alrededor de una de cada 17 personas padece alguna enfermedad renal.
A propósito del Día Mundial del Riñón, que se conmemora este año el 12 de marzo, el jefe del Servicio agregó que en las campañas de prevención hasta 40 % de las personas suele tener un diagnóstico positivo en el escrutinio inicial; de éstos, 16 % son diagnosticadas con Enfermedad Renal Crónica (ERC) tras las pruebas de seguimiento realizadas.
Además, 24 % de quienes ingresan a urgencias en el HCG “Fray Antonio Alcalde” tiene alguna enfermedad renal.
El profesor nefrólogo del Centro Universitario de la Ciénega, Alberto Barajas Munguía, explicó que la alta prevalencia de enfermedades renales en México está estrechamente vinculada con la presencia generalizada de factores de riesgo entre la población, particularmente padecimientos crónicos como la diabetes y la hipertensión, considerando que gran parte de las y los mexicanos viven con alguno de estos diagnósticos.
“En México los factores de riesgo de las enfermedades renales son principalmente la diabetes, la hipertensión, la obesidad, la edad y algunas otras enfermedades crónico-degenerativas. Entonces, considerando que del 10 al 12% de la población mexicana es diabética y también hipertensa, a través de esos dos mecanismos se explica la gran cantidad y la prevalencia de las enfermedades renales crónicas en México en población adulta”, comentó.
El especialista señaló que el principal reto se encuentra en fortalecer las acciones de prevención y detección temprana, ya que la enfermedad renal suele avanzar sin síntomas evidentes durante gran parte de su desarrollo.
En ese sentido, consideró que las campañas de detección deberían consolidarse como una política pública permanente, similar a las estrategias que en su momento permitieron posicionar la prevención de cáncer cervicouterino y de mama como prácticas ampliamente conocidas por la población.
“Las detecciones de enfermedad renal crónica deberían tener una política de salud similar a estas grandes campañas. Yo diabético o hipertenso sé que tengo riesgo de enfermedad del riñón, no me espero a que me dé una sintomatología, que al final de cuentas los síntomas se dan cuando la enfermedad está muy avanzada. En vez de llegar a ese extremo, yo voy, me checo, me hago un examen general de orina, me peso, me mido y estimo mi riesgo de padecer un problema de riñón”, dijo.
Por ello, Barajas Munguía insistió en que fortalecer la prevención y la promoción de la salud, como ocurre con otras enfermedades, con las campañas de prevención y detección del cáncer, permitiría reducir la progresión de la enfermedad hacia etapas avanzadas, donde los pacientes requieren terapias de sustitución renal como diálisis o hemodiálisis, tratamientos que además implican un alto costo para los sistemas de salud.
Cuando me diagnosticaron a los 12 años pensé que iba a morir, pero la vida me dio una segunda oportunidad: paciente renal
Gil Lozano tenía 12 años cuando comenzaron los primeros síntomas. Mientras cursaba la secundaria empezó a sufrir dolores de cabeza constantes, cansancio extremo durante las tardes y derrames en los ojos que en ese momento parecían algo menor.
Sin embargo, un episodio en el que ambos ojos se llenaron de sangre al mismo tiempo, encendió las alertas y llevó a su familia a buscar atención médica. Tras diversos estudios, los especialistas confirmaron el diagnóstico de insuficiencia renal crónica.
“Yo empecé a presentar mucho dolor de cabeza casi todos los días. Siempre trataba de llegar y dormirme porque tenía muchísimo sueño por las tardes y muchos derrames en los ojos. Hubo un momento en la secundaria que fue tanto mi dolor de cabeza que comencé a ver completamente rojo, porque en los dos ojos se me hicieron un derrame al mismo tiempo. Entonces acudimos con el doctor y después de estudios todo indicaba que era insuficiencia renal crónica”, contó.
Después del diagnóstico, su familia comenzó a indagar sobre las posibles causas. De acuerdo con lo que les explicaron los médicos, el problema pudo estar relacionado con los antibióticos fuertes que recibió durante la infancia para tratar el asma, lo que habría frenado el crecimiento de sus riñones. “Cuando yo ya tenía 12 o 13 años mis riñones eran de un niño de seis años. Entonces ya no se daban abasto y fue cuando comenzó la insuficiencia renal crónica”, contó.
La noticia representó un cambio profundo en su vida. A partir de ese momento tuvo que modificar de manera radical su alimentación y hábitos diarios, un proceso que también impactó a su familia, que debió adaptarse a una dieta estricta y a nuevos cuidados.
“Para mí, el diagnóstico fue un shock, no lo podía creer. Y como todo, en ese momento lo que pasó por mi mente era que me iba a morir, que había acabado mi vida. El primer impacto fue la alimentación, porque yo estaba acostumbrado a hamburguesas, pizzas, lo que come un niño de 12 o 13 años, y tuve que cambiar de un día para otro por ensaladas, pollo, pescado. Todo lo tenía que pesar y tenía que ir con los gramos exactos de comida”, dijo.
Durante varios años logró mantenerse estable con tratamiento médico, pero ya en sus veintes su condición se agravó y tuvo que iniciar hemodiálisis, por recomendación del nefrólogo Librado de la Torre Campos, asesinado en 2025. Al mismo tiempo, comenzó la búsqueda de un donante compatible entre su familia, trayendo complicaciones para encontrarlo debido a su extraño tipo de sangre. No fue hasta que una amiga de su madre decidió realizarse las pruebas, y como si fuera un milagro, dio positivo a la compatibilidad.
“Me dijeron que mi mamá no fue compatible pero Verónica sí era compatible conmigo. Hablé con ella y me dijo: ‘sí, sí me la aviento, te dono el riñón’. Entonces seguimos con el protocolo y me trasplantaron. Yo le agradezco mucho porque dijo que sí, aun teniendo a sus hijos pequeños. Ella me cambio la vida, me dio una segunda oportunidad de vivir”, contó el joven.
A una década del trasplante, Gil afirma que su vida cambió por completo. Mantiene una rutina de ejercicio, cuida su alimentación ha dejado el refresco, y sigue de forma estricta su tratamiento médico. “Yo siempre le digo a la gente que la vida me dio una segunda oportunidad. Ahora estoy muy pendiente de mis medicamentos y de mis citas. Cambió mi vida para bien”, añadió.
Desde su experiencia como paciente renal, su principal mensaje es prevenir y evitar la automedicación. “Lo que yo quisiera recomendarles a las personas es que dejen el refresco y que no se automediquen, porque esto especialmente impacta mucho a los riñones. Y que si ven cambios en su orina o hinchazón en los tobillos, luego luego vayan con el médico. Las enfermedades renales, lamentablemente, son muy silenciosas, y mantener sus monitoreos y chequeos generales es clave para identificarlas, porque de no hacerlo, cuando se diagnostican lamentablemente la enfermedad suele estar ya muy avanzada”, finalizó el joven.
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Estiman que Jalisco es primer lugar internacional con más pacientes que requieren hemodiálisis
De acuerdo con estimaciones de la jefatura del Servicio de Nefrología Adultos del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde”, Jalisco se ubica en el primer lugar internacional de pacientes renales que requieren hemodiálisis, al considerar que por cada millón de habitantes, 664 requieren de este tratamiento para mejorar su calidad de vida.
En comparación, según cifras reportadas por el Atlas Mundial de salud renal de la Sociedad Internacional de Nefrología, en promedio, en el mundo, entre 350 a 400 pacientes de cada millón requieren tratamientos de este tipo.
Además, de acuerdo con las mediciones de la jefatura, la zona de la Ribera de Chapala es una de las regiones de Jalisco donde este padecimiento se presenta con mayor frecuencia, no solo en personas adultas, sino también en menores de edad, particularmente en el municipio de Poncitlán.
El profesor nefrólogo del Centro Universitario de la Ciénega, Alberto Barajas Munguía, explicó que Jalisco es uno de los estados que reporta con mayor frecuencia datos sobre enfermedades, lo que ha contribuido a que la problemática tenga mayor visibilidad a nivel nacional e internacional, lo que además impide compararlo claramente con otras entidades o países.
“Tenemos una alta prevalencia porque Jalisco es de los pocos estados que generan información en salud. Jalisco saca más estadísticas de población enferma y las reporta. Entonces todo el mundo voltea a ver a Jalisco porque en ahí es donde se están haciendo los reportes”, señaló.
Aun así, dijo, sí se tiene registrada la existencia de un foco de incidencia particular en el municipio de Poncitlán, donde desde hace varios años se han documentado casos de insuficiencia renal, situación que ha motivado diversas hipótesis sobre su origen.
“Se han dicho múltiples situaciones: que es la contaminación del agua, que es el agua caliente que sale de los manantiales, que es la consanguinidad, que es la pobreza, que es la falta de accesibilidad a los servicios de salud y la mayor cantidad de enfermedades crónicas, pero en sí no hay algo específico, en este momento, que nos haga confirmar una causa de este incremento en la incidencia de la insuficiencia renal en esta zona”, manifestó.
Ante ello, el especialista consideró necesario que el fenómeno sea analizado mediante un enfoque integral que permita estudiar los distintos factores ambientales, sociales y de salud que podrían influir en la aparición de los casos, y tener así las causas claras para que estas puedan ser atendidas institucionalmente.
“Debería haber un equipo multidisciplinario: epidemiólogos, químicos, geólogos, para analizar todas las características del consumo de alimentos, de la contaminación del suelo, la contaminación del agua, para ver si por ahí se encuentran las causas de incidencia en esta población”, señaló.
Así, finalizó, este tipo de análisis permitiría comprender con mayor claridad lo que ocurre en la región Ciénega y contrastarlo con otras zonas del estado donde no se observa la misma concentración de casos.
Riñones, los más esperados por pacientes en busca de un trasplante
La necesidad de trasplantes en México refleja la magnitud de las enfermedades crónicas que afectan a la población, particularmente los padecimientos renales. De acuerdo con datos del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), actualmente 18 mil 909 personas se encuentran en lista de espera para recibir un órgano o tejido en el país, siendo el riñón el que concentra la mayor demanda.
Las cifras del organismo federal indican que 16 mil 444 pacientes esperan un trasplante de riñón, lo que representa con amplio margen el procedimiento más solicitado en el sistema nacional de trasplantes. Esta cifra se vincula directamente con la alta prevalencia de enfermedades renales crónicas confirmada por las estadísticas de la Secretaría de Salud, registros del INEGI y de las entidades.
Sin embargo, no existe en México una estadística homologada que pueda dimensionar la situación que enfrenta cada entidad frente a la donación de órganos.
En segundo lugar, a nivel nacional, se encuentran los trasplantes de córnea, con 2 mil 214 personas en espera, mientras que otros órganos registran cifras considerablemente menores.
En el caso particular de Jalisco, hasta el corte más reciente, 5 mil 775 de los 6 mil 417 pacientes en espera de un órgano, se encuentran pendientes de recibir una donación de riñones.
Y las cifras, explicó el profesor nefrólogo del Centro Universitario de la Ciénega, Alberto Barajas Munguía, coinciden nuevamente con la prevalencia de enfermedades que actúan como factores de riesgo ante la posibilidad de presentar enfermedades renales, de la mano de una mala alimentación, falta de rutinas de ejercicio y consumo de agua, lo que, a su vez, se convierten en los factores de prevención más importantes para disminuir el riesgo de presentar estos padecimientos.
“Necesitamos de diagnósticos oportunos, de una buena alimentación, de llevar una dieta balanceada y por supuesto de establecer actividad física recurrente. Necesitamos también de consumo de líquidos suficientes, siempre agua, agua, agua porque eso es lo que necesitamos consumir. Ninguna bebida ultra procesada es necesaria para la vida, solamente el agua”, finalizó el especialista.
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Hospitales de alta especialidad concentran atención de enfermedades renales en México
En México, la atención de enfermedades renales, particularmente en sus etapas más avanzadas, suele concentrarse en hospitales públicos de alta especialidad debido a la complejidad de los tratamientos y la infraestructura requerida para terapias como la diálisis, la hemodiálisis y el trasplante renal. Instituciones del sistema público de salud mantienen unidades especializadas que funcionan como centros de referencia para pacientes de distintas regiones del país.
Entre los hospitales nacionales destaca el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, dependiente de la Secretaría de Salud, que cuenta con un servicio especializado de nefrología donde se atienden padecimientos como insuficiencia renal aguda y crónica, nefropatía diabética y glomerulopatías, además de brindar terapias de reemplazo renal.
En el sistema de seguridad social, el Centro Médico Nacional La Raza del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es uno de los complejos hospitalarios más importantes para la atención especializada de pacientes renales, al contar con servicios de diálisis, hemodiálisis y programas de trasplante renal. De forma similar, el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) dispone de programas especializados de nefrología y trasplante renal para sus derechohabientes.
En la región occidente del País, particularmente en nuestro Estado, el Centro Médico Nacional de Occidente, también del IMSS, opera como una unidad médica de alta especialidad que atiende casos complejos de enfermedad renal y participa en la formación de especialistas en nefrología.
A nivel estatal, en Jalisco existen hospitales públicos que también funcionan como centros de referencia regional. Entre ellos se encuentra el Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio alcalde, reconocido por su atención especializada en nefrología y programas de trasplante renal.
Asimismo, el propio Centro Médico Nacional de Occidente recibe pacientes con padecimientos renales complejos de distintos estados del occidente del país, mientras que el Hospital Regional Valentín Gómez Farías, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, ubicado en Zapopan, cuenta con servicios de nefrología y terapias sustitutivas renales.
De acuerdo con autoridades sanitarias, la concentración de estos servicios en hospitales de alta especialidad responde a la necesidad de contar con equipo médico especializado, personal capacitado y programas de trasplante, lo que convierte a estas unidades en puntos clave para la atención integral de pacientes con enfermedad renal en el país.
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