Jalisco

Inglaterra acaba con el sueño mundialista de La Minerva

Horas antes del encuentro, los alrededor de 50 mil aficionados que acudieron a la Glorieta Minerva bailaban al ritmo de las canciones

EL INFORMADOR / O. GONZÁLEZ
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La fiesta se acabó. El pitazo final sentenció en un silencio profundo a la Glorieta Minerva. Algunos renegados se rehusaban a guardar las trompetas, las banderas y los cánticos hacia la Selección mexicana, pero la gran mayoría de aficionados, cabizbajos y sollozando entre voces, caminaban hacia las salidas. 

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El Mundial acabó para México y con él el sueño que durante las últimas semanas ilusionó a todo un país; las miles de playeras verdes que se dieron cita en la guardiana de la ciudad abandonaban el monumento, con tal de acabar con un noche que terminó en tristeza para las y los tapatíos.

La eliminación dejó tristeza entre los aficionados

Román, ataviado con una pulcra playera verde y alentando desde el minuto uno a la Selección, soltó una sentencia, al minuto 90+10, que llevó casi hasta las lágrimas a los que lo escucharon. 

“Siempre es lo mismo, es cierto, pero hoy sí duele. Todos nos la creímos (que México podría ser campeón del mundo). Y hoy se acaba y regresamos a la normalidad”, expresó el joven y dos entusiastas lo abrazaron, para contener las lágrimas.

Antes del partido reinaban la música y la esperanza

Pero no todo fue tristeza y desilusión. Horas antes del encuentro, los alrededor de 50 mil aficionados que acudieron a la Glorieta Minerva bailaban al ritmo de las canciones que cantaba el Mariachi Guadalajara de Luis Gallardo. ‘El Rey’ , ‘Hasta que te conocí’ y ‘Cielito Lindo’ eran algunas de ellas, y la fanaticada cantaba y bailaba con enjundia.

Las banderas de México ondeaban con fiereza; Payaso de Rodeo hacía vibrar el asalto y por todos los rincones de La Minerva se respira la alegría, el sueño y la ilusión. Antes del partido, Ricardo Marín comentó que la guardiana de Guadalajara es el mejor lugar de la ciudad para ver el Mundial.

“Fuimos en familia al Fan Fest y sí disfrutamos, pero no hay lugar como la Minerva. El ambiente, la fiesta, la alegría de todos los que nos juntamos para ver a México no se repite en el Fan Fest. Esperemos que el resultado sea favorable para celebrar a nuestro equipo”.

El silencio sustituyó a los festejos

Pero no lo fue. Contrario a otros días, avenida Juárez estaba sumido en un silencio casi sepulcral. Sólo se escuchaban los pasos de los que caminaban de regreso al Centro y, como nunca durante los últimos días, nadie se dirigía a La Minerva. 

Algunos entusiastas coreaban “México, México, México” y hacían rugir sus trompetas. Pero el ambiente y el sueño ya no eran lo mismo.

El adiós al Mundial dejó una profunda desilusión

Julián se sentó en la escalinata del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara y se acabó su cerveza. 

“Se acabó. La ilusión con la que salimos a festejar se acabó. El Mundial se acabó para mí”. Su novia, Fernanda, lo abrazaba y le daba ligeros besos en la nuca; él aguantaba las ganas de llorar, aunque los profusos suspiros que soltaba lo delataban. 

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