La ciudad más mexicana para vivir el verano
Guadalajara se prepara para un verano vibrante a través de una rica experiencia gastronómica, su intensa agenda cultural y una animada vida nocturna
Guadalajara suele ser descrita como una de las ciudades más mexicanas del país. Parte de esa imagen surge de muchas de las cosas que nacieron aquí mismo: el mariachi, el tequila, las charrerías, las cantinas donde todavía resuenan trompetas en vivo y buena parte de los símbolos culturales que México ha proyectado hacia el extranjero durante décadas. La capital jalisciense atraviesa uno de sus momentos más activos y atractivos para recibir de brazos abiertos a sus visitantes durante el verano: entre futbol mundialista, conciertos, museos, gastronomía, barrios históricos y rutas que conectan con lagos, montañas y pueblos mágicos, Guadalajara comienza a prepararse para una temporada donde prácticamente todos los caminos del verano terminan desembocando en la ciudad.
El verano de este año estará marcado por la Copa Mundial de la FIFA 2026. Guadalajara volverá a convertirse en sede mundialista después de haber albergado partidos en 1970 y 1986, consolidándose como una de las pocas ciudades en el mundo que han recibido tres Copas del Mundo distintas. El Estadio AKRON albergará cuatro partidos de fase de grupos, incluido el segundo encuentro de la Selección Mexicana el 18 de junio de 2026. A ello podrían sumarse enfrentamientos entre selecciones como España, Uruguay, Colombia y otros equipos europeos y asiáticos que todavía están por definirse. Conforme avance el torneo, la ciudad espera miles de visitantes nacionales e internacionales distribuidos entre hoteles, corredores turísticos, restaurantes y plazas públicas donde se instalará la fiesta y el ambiente futbolero.
Quien visite Guadalajara durante esta temporada, encontrará una ciudad que saciará todos los gustos, en particular el gastronómico. La Perla Tapatía mantiene una relación intensa con la comida. Desde primeras horas del día, los mercados tradicionales comienzan a llenarse de olor a birria, caldo, tortillas recién hechas y café de olla. El Mercado San Juan de Dios continúa siendo uno de los grandes puntos de encuentro para visitantes que buscan recorrer la gastronomía local en un solo sitio: tortas ahogadas bañadas en salsa picante, pozole rojo, tacos dorados, jericallas, tejuino servido con nieve de limón y largos pasillos donde conviven comerciantes, turistas y habitantes locales. Algo parecido ocurre en el Mercado Corona, en el primer cuadro de la ciudad, donde la cocina tapatía dialoga con pequeños locales familiares que viven desde hace generaciones.
El Centro Histórico es otro de los grandes recorridos para el verano. Ahí conviven varios de los edificios más emblemáticos de la ciudad: la Catedral de Guadalajara, con sus torres visibles desde distintos puntos del centro; la Rotonda de las y los Jaliscienses Ilustres; el Palacio de Gobierno y el Teatro Degollado, cuya arquitectura neoclásica permanece como uno de los símbolos culturales de la ciudad.
Buena parte de esa experiencia urbana se articula alrededor del Paseo Alcalde, corredor peatonal que atraviesa el corazón de Guadalajara entre árboles de tabachín, ciclistas, vendedores ambulantes, músicos callejeros y cafeterías. Considerado el andador peatonal más largo de México, conecta varios de los puntos históricos más importantes del centro mientras la ciudad cambia de ritmo entre oficinas, estudiantes y visitantes.
Museos y arte durante el verano
El verano también traerá una temporada particularmente activa para los museos de Guadalajara. El Hospicio Cabañas alberga “Travesías por México: Territorios y Raíces”, una de las exposiciones más ambiciosas de la temporada cultural. La muestra reúne 55 obras pertenecientes a la colección de Fomento Cultural Banamex y plantea un recorrido por distintas visiones del país a través de algunos de los artistas más importantes del siglo XX mexicano. Dentro de la exposición aparecen nombres fundamentales como Diego Rivera, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Miguel Covarrubias y Joy Laville, entre otros. El recorrido atraviesa paisajes, tradiciones, imaginarios rurales y reinterpretaciones de la identidad mexicana.
Otra de las exposiciones destacadas será “Sonoras”, instalada en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, mejor conocido como MUSA. La muestra explora el papel de las mujeres dentro de la música mexicana, desde figuras que preservaron tradiciones regionales hasta artistas que modificaron escenas musicales completas. El recorrido también dialoga con cambios sociales, identidad y representación femenina dentro de distintas expresiones musicales del país.
Noches tapatías y música en vivo
Cuando cae la noche veraniega, Guadalajara adquiere otra velocidad. Las cantinas tradicionales siguen funcionando como parte importante de la identidad de la ciudad. En varias de ellas, el mariachi continúa apareciendo entre tragos, canciones improvisadas y mesas ocupadas durante horas. Sitios históricos como Cantina La Fuente, La Sin Rival y Los Famosos Equipales conservan esa mezcla entre tradición popular y vida nocturna que muchos visitantes buscan experimentar por primera vez en la ciudad.
Más hacia el poniente aparece la avenida Chapultepec, en la famosa colonia Americana, probablemente uno de los corredores nocturnos más concurridos de la metrópoli. Su camellón arbolado se llena durante las noches de verano de músicos urbanos, parejas caminando, bares, terrazas y restaurantes donde la actividad suele extenderse hasta la madrugada.
La música en vivo tendrá, además, una agenda especialmente intensa. El Auditorio Telmex recibirá conciertos de Rawayana, Sebastián Yatra y Marisela durante junio, mientras Ca7riel y Paco Amoroso llegarán en agosto. La Orquesta Filarmónica de Jalisco iniciará también una nueva temporada, trasladando parte de sus actividades al Conjunto Santander de Artes Escénicas, lo que permitirá a los asistentes habituales vivir una experiencia acústica y visual diferente.
Una ciudad conectada con todo Jalisco
Otra de las ventajas de Guadalajara durante el verano es su cercanía con prácticamente todos los grandes destinos turísticos del Estado. Desde la ciudad, es posible desplazarse en pocas horas hacia Tequila y sus campos de agave; hacia Lago de Chapala y los pueblos ribereños como Ajijic; hacia las montañas de Tapalpa o Mazamitla, o continuar el recorrido hasta Puerto Vallarta. Esa posibilidad de pasar de una gran ciudad a un lago, a un bosque o a una playa en cuestión de horas ha convertido a Guadalajara en uno de los principales puntos de partida para recorrer Jalisco.
CT