¿El fin del Siapa? Este es el análisis de Diego Petersen
Diego Petersen advierte que la desaparición del Siapa implicaría un alto costo en liquidaciones y litigios laborales prolongados por décadas
Dentro del Gobierno de Jalisco, encabezado por Pablo Lemus, ha comenzado a evaluarse seriamente la posibilidad de desaparecer y refundar el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa). La propuesta responde a una profunda crisis operativa y financiera dentro del organismo operador, detonada por denuncias de burocracia excesiva y anomalías en su nómina.
Esta alternativa, deslizada originalmente en el Congreso local por el coordinador de los diputados de Movimiento Ciudadano, José Luis Tostado, y respaldada por alcaldes como Juan José Frangie —quien urge a una reingeniería desde hace un año—, pone sobre la mesa el destino de una institución clave para la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Un organismo "inoperante" marcado por los altos sueldos y los aviadores
El debate sobre extinguir la institución no es menor. De acuerdo con el análisis del periodista Diego Petersen en su columna de opinión, el fondo de la discusión radica en la inviabilidad interna del organismo. El columnista señala directamente que el reto actual de la administración es resolver la situación de un ente que califica como rebasado.
En sus propias palabras, Petersen cuestiona:
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"¿Qué hacemos con un organismo inoperante, lleno de aviadores, duplicidad de funciones, sueldos altísimos y puestos innecesarios?".
El periodista añade que casos específicos dentro de la nómina, como el de Ely Castro, han fungido como el "botón de muestra que desató la indignación" ciudadana, visibilizando una estructura obesa y con capacidades técnicas cada vez más mermadas.
Liquidaciones millonarias: El riesgo de un largo pleito laboral
A pesar del atractivo político que puede tener la idea de una "refundación", la desaparición legal y administrativa del Siapa representa un desafío económico y jurídico mayúsculo para el gobierno estatal, debido al impacto en las finanzas públicas que provocarían los despidos masivos.
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Petersen advierte que tanto la desaparición como la reingeniería profunda del Siapa "requieren una enorme cantidad de recursos para liquidaciones e implicarán largos pleitos laborales". Para ejemplificar el riesgo de estancamiento legal, el periodista recuerda los casos de dos empresas estatales de transporte público liquidadas a inicios de este siglo: Servicios y Transportes y Sistecozome, las cuales, a más de dos décadas de distancia, "no han terminado sus procesos laborales".
El SIAPA es solo la superficie de una crisis institucional del agua
La problemática del desabasto y la mala gestión del agua en la entidad no se limita al Siapa. El análisis periodístico apunta a que el organismo es apenas una pieza dentro de un entramado de instituciones estatales y federales descoordinadas y disfuncionales que agravan la situación.
Entre las dependencias señaladas como parte del problema se encuentran:
Los ayuntamientos: Desentendidos de sus obligaciones constitucionales en la materia.
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La Comisión Estatal del Agua (CEA): Con funciones poco claras.
La Secretaría de Gestión Integral del Agua: Cuyo proceso de constitución se quedó a medias.
La Conagua: Caracterizada por "muchas atribuciones, mucha burocracia, pocos recursos y soberbia en abundancia".
La Coordinación General Estratégica de Gestión del Territorio: Carente de claridad en sus propias atribuciones.
Ante este panorama, el columnista sostiene una postura crítica sobre el alcance real de la medida:
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"El SIAPA es un problema, pero no el problema. Dicho de otra manera, los problemas del agua son mucho más profundos y el desastre administrativo y operativo de las instituciones son solo la manifestación de algo que nada tiene que ver con el agua o la ingeniería hidráulica: la irresponsabilidad política".
Finalmente, la conveniencia de extinguir la dependencia se reduce a un asunto de fondo y no de forma. "Matar al SIAPA podría tener un sentido simbólico de refundación (...) pero no servirá de nada si no hay un cambio profundo y radical en la forma que los ciudadanos y los políticos entendemos y nos relacionamos con el agua", concluye Petersen, enfatizando que Jalisco necesita con urgencia una nueva institucionalidad basada en la corresponsabilidad de regresar el agua limpia a sus cuencas de origen.
Con información de Diego Petersen
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