¿Se va o no?
En Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum asegura no saber si Luisa María Alcalde soltará la silla de Morena, pero eso sí, la describe como una millennial de una convicción inquebrantable. Traducción: la fe es firme… y el asiento también.
Mientras tanto, el exhorto oficial suena a mantra: quien quiera ser candidata o candidato, que deje el cargo. Siempre y cuando no sea imprescindible quedarse para “garantizar” la transformación.
En los pasillos, cuentan que la brújula política apunta a competir sin soltar el timón; es decir, campaña en modo avión y nómina en tierra.
Así, entre convicciones juveniles y reglas flexibles, el relevo se vuelve un misterio administrado.
Cuentan que Ariadna Montiel podría ser la próxima dirigente nacional de Morena, tras el fracaso de la reforma electoral que pretendía Claudia Sheinbaum. ¿Será?
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Afirman que en Morena ya no pierden el tiempo en Jalisco. Por eso arrancaron con la instalación de los Consejos Municipales con la mira bien puesta en 2027, porque la transformación no se improvisa… se estructura.
La presidenta Érika Pérez presume músculo territorial y una lista de municipios que suena más a pase de lista que a despliegue estratégico.
La narrativa es conocida: organización “desde abajo”, cercanía con la gente y cero escritorio… aunque la logística huela bastante a planeación central.
Los nuevos consejos tendrán de todo: promover la 4T, defender el voto, formar cuadros y, de paso, afiliar hasta al vecino indeciso.
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Dicen que no es por el dinero… pero qué casualidad que el enojo empieza justo arriba de los 70 mil pesos mensuales.
Jubilados o pensionados de la CFE ya salieron a defender, con toga invisible, sus “derechos adquiridos”, esos que —afirman— se construyeron durante décadas… y que ahora tienen un tope.
La reforma federal avalada recientemente les parece una herejía constitucional, una traición al sagrado principio de que el retiro también puede ser de lujo. Por eso hablan de seguridad jurídica, no retroactividad y hasta de derechos humanos, como si el ajuste fuera una expropiación.
Apoyan la austeridad… siempre y cuando empiece con otros. Porque cuando se trata de recortar privilegios, la justicia social suena bien… pero no tan cerca del cheque mensual.
Por lo pronto, ayer un grupo de ex burócratas decidió meter freno por la vía del amparo a la reforma que le pone un techo a las pensiones. Muchos quieren seguir cobrando entre 100 mil y hasta un millón de pesos mensuales.