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¿Recurre a un sorteo para no exponerse?

El próximo jueves 11 de junio el mundo prácticamente se paralizará. Miles de millones alrededor del mundo estarán atentos a la inauguración del Mundial de Futbol, que tendrá como escenario el estadio Azteca, que por tercera vez en su historia -único caso en el mundo- será sede del inicio del torneo mundialista. Los “ojos del mundo” estarán sobre nuestro país, tomando en cuenta que es el evento deportivo de mayor audiencia; de acuerdo con estadísticas oficiales, hace cuatro años durante el último mundial celebrado en Qatar, fueron poco más de cinco mil millones de personas las que siguieron la Copa del Mundo a través de la televisión.

La exposición de quienes aparecen en una ceremonia de apertura de un Mundial es extraordinaria, sobre todo porque “roban cámara” el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente del país anfitrión, quienes hacen uso de la palabra. Pero en este Mundial es obvio que Infantino  ahí estará, pero no la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien ha decidido no estar presente y dejar la mejor butaca del estadio a una jovencita mexicana.

La presidenta ha decidido “… estar aquí en el Zócalo con la gente viendo la inauguración… aquí con el pueblo”, confirmó Sheinbaum en una conferencia mañanera de la semana pasada y ratificó que “… una joven nos va a representar a mí y al pueblo de México”.

El momento es histórico para México por ser la tercera ocasión que en un mismo escenario se inaugure una Copa del Mundo y medio mundo tendrá los ojos puestos en la ceremonia. El “sacarse de la manga” un sorteo para seleccionar a una persona que represente a la presidenta y que la ganadora se siente al lado de las altas personalidades del balompié mundial en el palco principal del estadio Azteca, mientras que ella se va para estar con el pueblo en la explanada del Zócalo capitalino, eso se llama populismo, no cercanía con los gobernados.        

Sheinbaum es la máxima autoridad de México, por lo tanto, es su obligación y tiene la oportunidad de “dar la cara” al mundo. Sin embargo, el “desaparecer” de la inauguración posiblemente sea una estrategia para no verse expuesta a los abucheos de los aficionados, como sucedió con los presidentes Gustavo Díaz Ordaz, en 1970, y a Miguel de la Madrid, en 1986, donde recibieron la desaprobación de los presentes y quedaron expuestos al mundo. Hoy la situación puede ser diferente, ya que la presidenta tiene entre un 70 al 75 por ciento de aprobación entre el “pueblo”, sin embargo, puede estar previendo que quienes estarán en el estadio -por los elevados precios de los boletos- no serán tanto “pueblo”, y en ese nicho de la población de los que asistan a la inauguración posiblemente no sea tan popular y pueda quedar expuesta al rechazo de los presentes.

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