¡Que se dejen de calenturas!
Mientras varios ya andan “haciendo territorio”, pero más en modo campaña que en modo trabajo, el que puso pausa —y algo de sentido común— fue el alcalde de Tonalá, Sergio Chávez. Con su clásico estilo, lanzó el recordatorio: “No se me calienten hielos”, porque los tiempos electorales o las precampañas arrancan hasta diciembre, no cuando a cada quien le gana la ansiedad.
Y es que la política moderna ya parece maratón sin meta: empiezan dos años antes, prometen tres veces lo mismo y desgastan a todos, menos a ellos.
Lo de Chávez suena más a jalón de orejas. Porque mientras otros ya se ven despachando en la silla, alguien tenía que decirlo: menos campaña adelantada… y más chamba atrasada.
En síntesis: ¡Que se dejen de calenturas!
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Con el Parque de la Revolución convertido en vitrina de orden —y tapizado de policías, por si las dudas—, el Gobierno de Guadalajara presume haber pasado el primer examen: ni un comerciante a la vista el sábado pasado. Pero el verdadero reto apenas comienza.
Hoy se verán las caras con 13 líderes para explicar eso de que ya no es prohibición… sino protección del parque, ahora rebautizado como “hito urbano”, donde caben cultura y deporte, pero no las ventas.
La duda flota en el ambiente: ¿Convencerán con diálogo o con patrullas? Porque transformar la tradición en reglamento no suele ser terso.
Y con el reloj rumbo al Mundial corriendo, nadie quiere que el parque se vuelva escenario… pero de protestas.
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El ya bautizado “Balcongate” terminó en lo inevitable: la Presidenta Claudia Sheinbaum pasó del “eso no ocurrió” al “sí ocurrió, pero ya se sancionó”.
Así, el video de la funcionaria tomando el Sol en una ventana del Palacio Nacional dejó de ser “inteligencia artificial” para convertirse en un pequeño incidente… con correctivo incluido.
La maroma vino después de que la Vocería y hasta la plataforma oficial juraban que todo era un montaje. Pero bastó una segunda revisada para que la realidad se asomara, literal, por la ventana.
Más allá del bronceado institucional, el episodio dejó una lección: en tiempos digitales, negar primero y verificar después ya no alcanza.
Y en el Palacio, ni el Sol se toma sin consecuencias… o sin escándalo.